Génesis

INTRODUCCIÓN

Al final de la década de 1990, terminé una larga serie de reportajes sobre el movimiento sin precedentes de las personas por todo el planeta. Implicaba documentar la descomunal emigración de los campesinos desde las zonas rurales hasta las ciudades en varios continentes. Me llevó a seguir a refugiados desposeídos que huían tanto de conflictos bélicos como de desastres naturales y acompañé a jóvenes dispuestos a arriesgarlo todo con la esperanza de encontrar una vida mejor en algún país lejano. Presencié mucho sufrimiento y una gran valentía, pero sobre todo una violencia y una brutalidad como nunca antes hubiera imaginado. Para cuando terminó el proyecto, había perdido toda fe en el futuro de la humanidad.

Sin embargo, esos mismos años trajeron una feliz coincidencia. Mi padre nos pidió a mi mujer, Lélia Deluiz Wanick, y a mí que nos quedáramos con una finca en el Vale do Rio Doce, en el estado de Minas Gerais de Brasil, que en su día había sido el rancho ganadero de nuestra familia. Aceptamos con reticencias. Yo había crecido allí junto con mis siete hermanas, rodeado de vegetación tropical llena de aves y animales salvajes, de ríos rebosantes de peces y de onduladas colinas, lo que nos permitía imaginar el mundo de más allá. Sin embargo, este paraíso desapareció. Hacia mediados de la década de 1990, como sucedió con muchas fincas de la región, la deforestación y la erosión habían agotado la tierra.

Fue entonces cuando Lélia, mi compañera en todas las aventuras de mi vida, tuvo la audaz idea de recrear un bosque con las mismísimas especies autóctonas que en su día prosperaron allí. Esperábamos nada menos que el renacimiento del pequeño ecosistema que había conocido de niño. Plantamos más de trescientas especies diferentes de árboles y, como los plantones fueron dándole verdor a la tierra, contemplamos asombrados el regreso de las aves, las mariposas, los escarabajos y las flores tropicales. Con la reforestación, en lugar de convertirse en inundaciones repentinas, las lluvias torrenciales de la temporada también eran absorbidas por la tierra y, con el tiempo, permitieron que los ríos y arroyos fluyeran todo el año. Además, para nuestro deleite, reaparecieron los peces e incluso los caimanes.

Maravillados por la capacidad de la naturaleza para restablecerse, creció nuestra preocupación por el planeta en toda su extensión. Comprendimos lo absurda que era la idea de que la naturaleza y la humanidad puedan separarse de alguna manera. También reconocimos que la ruptura de nuestros vínculos con la naturaleza supone una seria amenaza para la humanidad. Con la veloz urbanización de los últimos cien años, hemos perdido el contacto con lo indómito, la fauna y la flora que representan la esencia misma de la vida en la Tierra. Quizá sepamos cómo someter a la naturaleza, pero olvidamos con facilidad que dependemos de ella para nuestra supervivencia misma.

Estas reflexiones se convirtieron en la simiente de un nuevo proyecto fotográfico a largo plazo enfocado en la naturaleza. Al principio, lo concebimos como una protesta contra la forma en que estamos abusando de nuestro planeta. Proyectamos mostrar cómo la contaminación del aire, el agua y la tierra se ha convertido en el precio del desarrollo; cómo el recalentamiento global está provocando el cambio climático con unas alarmantes consecuencias; y cómo la agricultura industrial, la ganadería y la tala a gran escala estaban diezmando los bosques pluviales.

Sin embargo, cambiamos de parecer después de ver cómo volvía la vida a lo que un día había sido la finca familiar, ahora transformada en parque nacional. Con la esperanza reavivada por el espectáculo de cientos de miles de nuevos árboles y la exuberante vida que hacían renacer, nos decantamos por explorar la belleza de nuestro planeta. Así, durante los siguientes ocho años, hice 32 viajes a lejanos rincones del globo, a menudo acompañado por Lélia, a veces por nuestro hijo Juliano, y la mayor parte del tiempo en compañía de mi inestimable colega, Jacques Barthélemy. Nuestra misión era tratar de localizar los paisajes terrestres y marinos, los animales y las antiguas comunidades que han escapado del largo, y a menudo destructivo, brazo del hombre moderno.

Llamamos Génesis a nuestro proyecto porque imaginamos atrasar el reloj hasta las erupciones volcánicas y los seísmos que dieron forma a la Tierra; hasta el aire, el agua y el fuego que dieron origen a la vida; hasta las más antiguas especies animales que todavía se resisten a la domesticación; hasta las tribus aisladas cuyo estilo de vida apenas ha cambiado; y hasta las formas primigenias de organización humana existentes. Quería estudiar cómo la humanidad y la naturaleza han coexistido durante mucho tiempo en lo que hoy en día llamamos «equilibrio ecológico».

Esta obra es la documentación de mi viaje, una oda visual a la majestuosidad y fragilidad de la Tierra. Aunque es también una advertencia, eso espero, de todo lo que corremos el riesgo de perder.

Mi enfoque no fue el de un periodista, un científico o un antropólogo. En Génesis, perseguí un romántico sueño y encontré, y compartí, un mundo intacto que con demasiada frecuencia queda más allá de nuestra vista y fuera de nuestro alcance. Mi propósito no fue el de ir allí donde el ser humano nunca antes hubiese puesto el pie, aunque la naturaleza indómita suele encontrarse en lugares bastante inaccesibles. Solo quería mostrar la naturaleza en todo su esplendor dondequiera que la encontrase. Y la hallé en espacios ilimitados de inmensa biodiversidad que, por increíble que parezca, cubren casi la mitad de la superficie de la Tierra: en gigantescos desiertos en gran parte intactos; en las tierras heladas de la Antártida y del norte del planeta; en inmensas extensiones de bosques tropicales y templados, así como en cordilleras de imponente esplendor. Descubrir este mundo virgen de gran belleza ha sido la experiencia más gratificante de mi vida.

Mis proyectos anteriores, Trabajadores, Éxodos y muchos otros, fueron periplos a través de las tribulaciones de la humanidad. Este, sin embargo, fue mi homenaje al esplendor de la naturaleza. Al viajar a pie, en embarcaciones, avionetas o globos, mientras fotografiaba volcanes, icebergs, desiertos o junglas, contemplé un mundo que no ha cambiado en milenios. Además, con los animales en su hábitat natural, desde pingüinos, leones marinos y ballenas del Antártico y el Atlántico Sur hasta leones, ñus y elefantes de África, sentí que era un privilegio contemplar los ciclos de la vida en continua repetición.

Mi búsqueda de comunidades antiguas resultó más complicada. Todavía hay tribus con las que no se ha «contactado» en las selvas del Amazonas y Nueva Guinea, pero entre los pueblos aislados que visité, solo los indios zo’é en el Amazonas y los stone korowai en Papúa Occidental han tenido escaso contacto con el mundo exterior. Sin embargo, otros mantienen fuertes identidades, conservando las milenarias formas de sus casas de madera, lenguas, ritos religiosos, métodos de caza y dietas alimenticias. Aunque ya no viven totalmente aislados. Las visitas de misioneros e incluso de grupos de ecoturistas les acercan cada vez más la frontera de nuestra sociedad de consumo.

Mi objetivo es retratar en la medida de lo posible a estas gentes tan apegadas a su ancestral estilo de vida. Quizá algunas lleven ropa de segunda mano distribuida por los grupos evangélicos, pero yo quería mostrar los atuendos ceremoniales y las tradiciones tribales de los que están más orgullosos y que en pocas décadas puede que solo sobrevivan en las fotografías. Tarde o temprano, el mundo moderno las tocará o ellas irán a buscarlo. Quería captar un mundo evanescente, una parte de la humanidad que está a punto de desaparecer, pero que en muchos aspectos sigue viviendo en armonía con la naturaleza.

Los temas de nuestra investigación, paisajes, animales y gentes, a menudo se solapaban. Al diseñar este libro, hemos optado, por lo tanto, por estructurarlo en cinco amplios capítulos, donde cada uno representa una extensa región que también puede comprender varios grandes ecosistemas. El resultado es un mosaico, presentado por la propia naturaleza. Esto es lo que celebra Génesis.

Sebastião Salgado París, 2013

 

TRAS LA IMAGEN

Génesis nació del encuentro de dos mentes. Después de casi tres décadas de colaboración en los dramas y las tragedias de la humanidad, Sebastião Salgado y yo nos centramos en el planeta en el que habitamos. El cambio de enfoque no fue fortuito. Tras terminar Trabajadores y Éxodos, fundamos el Instituto Terra con el fin de reforestar una propiedad rural perteneciente a la familia de Sebastião en Brasil. La deforestación y la erosión habían degradado gravemente el terreno de lo que en su día había sido un rancho ganadero, aunque la naturaleza pronto respondió a las plantaciones de árboles y a la temporada de las lluvias. Mientras contemplábamos este rebrote con una mezcla de asombro y alegría, surgió la idea de nuestro siguiente proyecto de larga duración: explorar la belleza de la naturaleza por toda la Tierra.

Pero ¿por dónde debíamos comenzar? Emprendimos una investigación exhaustiva para identificar extensas regiones y parajes concretos con paisajes, fauna y pueblos en gran medida intactos, ajenos al mundo moderno. En colaboración con nuestro equipo de Amazonas images en París, Sebastião y yo estudiamos libros, consultamos con expertos y nos resultó de inmensa utilidad el asesoramiento tanto del Centro del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en París, como del Conservation International en Washington. Dada la dificultad de acceso y de trabajo en numerosos emplazamientos favorecidos por la naturaleza, comprendimos que, como mucho, Sebastião podría realizar cuatro viajes de dos meses al año. Y, una vez que habíamos determinado más de treinta destinos importantes, nos preparamos para emprender un proyecto de ocho años de duración.

Concretar las fechas de los viajes resultó complicado. Lo ideal era poder visitar numerosos parajes durante determinadas épocas del año, como la temporada de sequía en Indonesia, los meses sin inundación del Pantanal en Brasil o el verano en el Ártico y en el Antártico. En muchos casos, también necesitábamos una autorización especial para trabajar en los parques nacionales o las islas protegidas. Para que Sebastião recorriera largas distancias por terrenos escabrosos, fuimos en busca de barcos, aviones, globos, camiones y recuas de mulas, así como de guías experimentados. En muchos casos partió con sus propios alimentos y todo tipo de medicamentos.

Por último, tras definir con detalle el proyecto, comenzamos a buscar patrocinadores. Primero nos dirigimos a las revistas que habían publicado Trabajadores y Éxodos. Aunque algunas ya habían padecido los graves efectos de la crisis de los medios impresos, firmamos acuerdos con Rolling Stone en Estados Unidos, The Guardian en Gran Bretaña, Paris Match en Francia, Visão en Portugal, La Vanguardia en España y La Repubblica en Italia. Asimismo, recibimos una sustanciosa ayuda económica de Susie Tompkins Buell, del Fondo Christensen y del Fondo Mundial Wallace de Estados Unidos, todos ellos anteriormente ya comprometidos con el Instituto Terra. Además, desde 2005 y durante dos años, contamos con la financiación de la Companhia Siderúrgica de Tubarão, actualmente ArcelorMittal Tubarão de Brasil. Toda esta ayuda nos permitió emprender Génesis.

El primer viaje de Sebastião en 2004 lo llevó a las islas Galápagos, en muchos sentidos el punto de partida lógico de una mirada retrospectiva a la vida primitiva en nuestro planeta. Para los que nos ocupamos de los preparativos de sus viajes, fue a la vez el campanazo de salida de un incesante maratón artístico, logístico y tecnológico. A partir de 2005, Jacques Barthélemy, un intrépido guía de montaña, fue el compañero de viaje y ayudante de Sebastião. Empeñada en participar en la experiencia in situ, lo acompañé en más de la mitad de los viajes. Nuestro hijo Juliano, que estaba preparando un documental sobre la producción de Génesis, también acompañó a Sebastião en algunos viajes.

Cuando Sebastião viajaba solo con Jacques, hablábamos casi a diario por teléfono vía satélite, una conexión crucial cuando surgían problemas. Una vez, con Sebastião ya a bordo de un barco situado frente al extremo meridional de Sudamérica, obtuvimos desde París la autorización del gobierno chileno para que atracase en el archipiélago de Diego Ramírez. En otra ocasión, tuvimos que encargarnos de evacuar a Jacques de la selva tropical de Papúa Nueva Guinea después de que la picadura de una abeja le infectase gravemente la pierna. E incluso tras tomar todo tipo de precauciones, Sebastião enfermó de malaria, lo que interrumpió uno de sus viajes.

Surgieron complicaciones cuando Sebastião cambió a las cámaras digitales, lo que no solo requería un manejo distinto de las imágenes de cada viaje, sino también la utilización de nuevas técnicas de impresión para que las fotografías realizadas con película y las digitales resultasen indistinguibles. En nuestro estudio parisino, Françoise Piffard y Marcia Navarro Mariano desempeñaron un papel crucial en cada fase de la producción, mientras Valérie Hue y Olivier Jamin llevaban los archivos y las copias digitales. Además de nuestro equipo interno, Adrien Bouillon preparaba las hojas de contacto y las impresiones preliminares, Dominique Granier trabajaba en las copias analógicas produciendo impresiones en gelatina de plata y verificando los negativos realizados por el laboratorio Dupon a partir de las imágenes digitales. Estamos en deuda con Philippe Bachelier por asesorarnos en el paso de las imágenes analógicas a las digitales.

Cada uno de los viajes conllevó un complejo proceso de seguimiento. Al principio, Sebastião regresaba con cientos de carretes de película por revelar; a partir de las hojas de contacto, se seleccionaban las imágenes que formarían las impresiones preliminares y entre estas, elegíamos las fotografías que entregaríamos, junto con un pie, a nuestros socios de las revistas. Después de que Sebastião comenzase a utilizar cámaras digitales, volvía a París con tarjetas de memoria que transferíamos a las hojas de contacto para realizar impresiones preliminares. En ese sentido, nuestra rutina cambió poco, mientras Sebastião podía seguir trabajando exactamente de la misma manera que antes.

En 2011, con los viajes de Sebastião cercanos a su fin, llegó el momento de comenzar a preparar la siguiente fase, la de diseñar y seleccionar las fotografías para este libro y las exposiciones que lo acompañarían. Y, tal como sucedió con Trabajadores y Éxodos, la emocionante perspectiva de mostrar Génesis por todo el mundo planteó nuevos retos de planificación y organización.

Estamos en deuda con personas muy diversas, especialmente con las de nuestro despacho parisino, que han estado involucradas en toda la producción, y las que han desempeñado papeles vitales en momentos cruciales, entre ellos nuestro viejo amigo Alan Riding, que nos ayudó a preparar los textos de este libro. Tampoco podemos olvidar a todos aquellos, demasiado numerosos para nombrarlos, que ayudaron a Sebastião, como capitanes de barco, pilotos especializados en zonas salvajes, guías, conductores y porteadores en remotos rincones del planeta.

Numerosas organizaciones ofrecieron una ayuda crucial: el parque nacional de Galápagos, la Fundación Charles Darwin, la Fundación Vida Silvestre, el parque nacional y reserva de Kluane, el FUNAI (Fundação Nacional do Índio), UNICEF, UNEP, Conservation International, la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre de Nueva York, Géo-Découverte, el Centro del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y Tara Expéditions. A todas ellas, les expresamos nuestro agradecimiento.

Sean organizaciones, patrocinadores o individuos, lo que nos unió en diferentes momentos fue nuestra fe en este proyecto. Ahora que ha concluido, creo que todos podemos compartir nuestro orgullo por lo que no solo es una inspiradora visión general del esplendor de la Tierra, sino también una incitación a protegerla.

Lélia Wanick Salgado Directora de Amazonas images

Queremos mostrar nuestro agradecimiento a la empresa brasileña Vale. Fundada en la década de 1940, esta compañía ha desempeñado un papel crucial en la vida de la región donde ambos nacimos y crecimos. Cuando creamos el Instituto Terra, Vale tuvo una función muy importante al proveer plantones de su propio programa de reforestación, así como otras ayudas puntuales. Desde entonces, ha continuado apoyando al Instituto Terra, colaborando con nosotros en fecha muy reciente en la recuperación de cientos de manantiales a lo largo de la cuenca del río Doce. Debido a esta estrecha relación, recurrimos a Vale cuando parte de nuestros socios editoriales ya no pudieron participar en Génesis, y la empresa volvió a responder con entusiasmo. Sin su participación, nuestro proyecto no podría haber concluido como lo habíamos proyectado.

Sebastião Salgado y Lélia Wanick Salgado

MENSAJE DE LA UNESCO

La sostenibilidad constituye el gran reto del siglo XXI y, para conseguirla, debemos comenzar por la forma en que percibimos el mundo, por cómo lo concebimos y lo cuidamos.

Este objetivo rige toda la labor de la UNESCO en educación, ciencias, cultura y comunicación: paz y sostenibilidad deben quedar grabadas en las mentes de las mujeres y los hombres, y especialmente en las de los jóvenes.

Tal es el poder de Génesis, este nuevo libro de Sebastião Salgado. Tiene la virtud de abrirnos los ojos, de cambiar la forma en la que percibimos el mundo. Y este es el primer paso hacia un cambio en nuestro comportamiento.

Las fotografías de Sebastião Salgado captan la majestuosidad y el misterio de la vida y también expresan la complejidad de los retos a los que nos enfrentamos. Por medio de su emblemático blanco y negro, ha producido un inspirador testimonio de la frágil belleza del mundo.

La UNESCO y Sebastião Salgado han colaborado a menudo, guiados por un compromiso compartido de comprender mejor a la humanidad y nuestro entorno natural, así como de difundir este conocimiento en la mayor medida posible. En este contexto, el Centro del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO ayudó al ofrecer orientación y asesoramiento durante las primeras fases de Génesis. Enfocado en lugares y regiones de todo el planeta, el trabajo de Salgado pone de relieve paisajes, animales y pueblos que permanecen casi ajenos al mundo moderno. El resultado constituye un tributo a la imponente y valiosa riqueza de nuestro planeta y sus rincones a veces olvidados.

Considero estas imágenes como un llamamiento a la acción, para que la UNESCO continúe su labor de disponer los cimientos de la sostenibilidad y para que todos asumamos el papel que cada uno de nosotros debe interpretar en la defensa del mundo y de las formas de vida que nos sustentan. Por la inspiración que nos brinda, deseo dar las gracias a Sebastião Salgado.

Irina Bokova Directora general de la UNESCO

LOS CONFINES DEL SUR

Con una superficie que dobla la de Australia, la Antártida parece incluso más extensa en los mapas porque su masa de tierra está oculta bajo una interminable capa de hielo que cubre miles de kilómetros y se adentra en los océanos meridionales. El implacable ecosistema de la Antártida, el más frío, seco y ventoso de los cinco continentes del mundo, llega hasta las islas Malvinas, Georgia del Sur y Sandwich del Sur, así como a las montañas y costas meridionales de Argentina y Chile. Pese a todo, en este riguroso entorno, el ciclo de la vida continúa. ¿Cómo podría no formar parte de Génesis?

El verano austral es la única época en la que los visitantes no científicos pueden acudir a la región. Navegando en dirección sur desde el cabo de Hornos, nos detuvimos brevemente en el archipiélago de Diego Ramírez, unas diminutas islas totalmente abarrotadas de albatros. Después de unos 800 kilómetros de mar embravecido, cuando nos aproximábamos a la misma Antártida, la mera magnitud de los icebergs, las islas y la tierra firme de más allá me dejaron atónito. Su cordillera, de 3.500 kilómetros de largo, con picos por encima de los 4.500 metros, estaba fuera de nuestro alcance. No obstante, atracamos en la isla Decepción, un anillo casi perfecto, a la que se entra por un estrecho paso. En la isla Rey Jorge, encontramos una colonia de pingüinos papúa y adelaida cohabitando plácidamente con manadas de elefantes marinos, los mayores pinnípedos del mundo, con algunos ejemplares de cinco toneladas de peso.

En algunas islas, la capa de nieve se funde en verano; no obstante, se nos advirtió de los peligros de caminar sobre el hielo y los glaciares de tierra firme debido a las grietas ocultas. Además, el tiempo puede cambiar sin previo aviso. Nuestro barco de 36 metros de eslora estaba diseñado de manera que se elevase en lugar de quedar aplastado por el hielo pero, aun así, permanecimos atrapados tres días antes de que el viento cambiase y la placa de hielo se alejara. La entrada al mar de Weddell fue especialmente arriesgada debido a los numerosos icebergs, algunos apenas visibles, otros casi inquietantes por su gran tamaño. Algunos tenían superficies planas tan largas como la pista de aterrizaje de un aeropuerto. Uno de ellos destacaba porque estaba coronado por un enorme cubo de hielo, una vista tan monumental que lo llamamos «la catedral».

Otro viaje al sur nos llevó en un barco más pequeño desde las islas Malvinas, el hábitat de grandes concentraciones de albatros gigantes, a la isla Georgia del Sur. En esta isla solitaria, con su reducida población humana, encontramos el pingüino real y el de penacho anaranjado, así como el cormorán antártico y el petrel gigante antártico. Junto con los leones marinos y los elefantes marinos autóctonos, la isla tiene incluso renos, introducidos por balleneros noruegos hace cosa de un siglo. Después de cuatro días de mares encrespados, llegamos a las islas Sandwich del Sur, nueve diminutos islotes volcánicos deshabitados y, por lo general, cubiertos de nieve. Como carecen de playas, nos acercamos a las islas en una embarcación zódiac neumática y literalmente saltamos a tierra, donde encontramos enormes colonias de pingüinos. Realmente sentí que estaba en el fin del mundo.

En el continente sudamericano, la Antártida aún se percibía cercana, con los 48 glaciares del Campo de Hielo Patagónico Meridional que colman los valles fronterizos entre Chile y Argentina. Esta zona del sur de los Andes es tan inaccesible que, a día de hoy, solo ha sido parcialmente explorada. Nos desplazamos a pie y acampamos a temperaturas bajo cero acompañados por el constante rugido de los glaciares al arrastrar piedras y rocas a gran profundidad bajo el hielo. Por todo el planeta, los científicos observan la reducción de los glaciares a medida que se elevan las temperaturas globales. Vimos cómo sucedía este fenómeno en la margen del lago Argentino, donde se desprenden grandes fragmentos del glaciar Perito Moreno en El Calafate y caen al agua continuamente.

No pude abandonar el Atlántico Sur sin documentar la ballena franca austral, que emigra al Antártico durante el verano y después se dirige al norte para criar. Una de las mayores zonas de cría se encuentra frente a la península Valdés, en la costa atlántica de Argentina, un santuario natural en forma de cangrejo con dos golfos abrigados. Pasar algunas semanas en un barco entre estas ballenas fue una de las experiencias más conmovedoras de mi vida. Mientras esperábamos la luz idónea para fotografiarlas, ballenas de 15 metros de largo y sus crías jugaban a nuestro alrededor y a veces se acercaban tanto que podíamos haberlas tocado. Además, ¿quién no se emocionaría con uno de los mayores espectáculos de la naturaleza, un animal de 40 toneladas que salta hacia el cielo para después caer estrepitosamente en el agua?

Otras criaturas acuden a la península a criar, entre ellos los elefantes marinos, que se vuelven muy agresivos durante la época de apareamiento. La orca, comúnmente conocida como ballena asesina, también caza cerca de la costa. Es un animal majestuoso y aterrador; en este lugar, su presa elegida es el león marino, que acude a criar en las playas de la península. Hace medio siglo, los pescadores autóctonos dejaron de cazar leones marinos, pero estos aún temen a los seres humanos. Así que, para fotografiarlos, me escondí en un hoyo en la arena, sabedor de que las orcas estaban a la espera de que yo asustase a algunos leones marinos y estos se precipitaran al mar. Sin embargo, tarde o temprano, tenían que llevar a sus crías al agua y, forzosamente, en algunas ocasiones vi cómo una orca se apoderaba de una cría con los dientes y se alejaba nadando. Me entristecía, pero ¿acaso podía interponerme a los procedimientos de la naturaleza?

LOS CONFINES DEL SUR

Página 19: Iceberg en movimiento en el mar de Weddell. Península Antártica. Enero y febrero de 2005.

Páginas 20/21: Iceberg entre la isla Paulet y las islas Shetland del Sur en el mar de Weddell. Al nivel del mar, los niveles de flotación anteriores se pueden apreciar claramente donde el movimiento constante del océano ha pulido el hielo. En lo alto, la erosión ha esculpido una forma parecida al torreón de un castillo y ha desprendido fragmentos de hielo. Península Antártica. Enero y febrero de 2005.

Páginas 22/23: La cordillera de Torres del Paine, cerca del extremo meridional del campo de hielo Patagónico Sur, acoge algunos de los picos más espectaculares y característicos de los Andes patagónicos. Enormes monolitos de granito se yerguen, abruptos, en las estepas y confieren dramatismo al paisaje. Patagonia chilena. Abril de 2007.

Páginas 24/25: La isla Zavodovski es la más accesible de las nueve diminutas y volcánicas islas Sandwich del Sur. Un estudio de 1997 calculó que acogía a unas 750.000 parejas de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica), así como a una numerosa colonia de pingüinos macaroni (Eudyptes chrysolophus). Esta isla cuenta con la mayor concentración de pingüinos del mundo. El volcán activo de la isla puede apreciarse al fondo. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 26/27: Roca Eddystone. Colonias de lobos marinos antárticos (Arctocephalus gazella) y cormoranes de cuello negro, o cormoranes roqueros (Phalacrocorax magellanicus), forman grupos sobre las plataformas de la roca, en el punto más septentrional de las islas Malvinas. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 28/29: Pato-petreles antárticos (Pachyptila) en el estrecho del Pájaro, un paso de 500 metros de ancho que separa las islas Pájaro y Georgia del Sur, la principal del archipiélago. Este petrel es endémico del círculo polar ártico. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 30/31: En la isla Rey Jorge, frente a la península Antártica, hay una numerosa concentración de elefantes marinos del sur (Mirounga leonina). Al llegar a la edad adulta, estos animales, que pesan de cuatro a cinco toneladas, se convierten en los mayores pinnípedos del mundo. Los machos jóvenes se reúnen en pequeños grupos y se enzarzan en inofensivas peleas. Este entrenamiento es una preparación iniciática para la época de celo: su objetivo es juntar el mayor número de hembras en un harén, pero deben estar dispuestos a librarse de otros machos que intentan apartar a una hembra para aparearse con ella. En las islas antárticas y en las costas de Patagonia, un elefante marino macho puede controlar hasta cien hembras. Península Antártica. Enero y febrero de 2005.

Páginas 32/33: Las ballenas francas australes (Eubalaena australis), atraídas a la península Valdés por el refugio que les brindan sus dos golfos (San José y Nuevo), suelen nadar con las colas erguidas sobre el agua. Cuando una cola permanece levantada e inmóvil durante decenas de minutos, es probable que la ballena mantenga una posición totalmente vertical en el agua como postura de descanso; asimismo, se ha afirmado que las ballenas utilizan la cola a modo de vela, y dejan que el viento las transporte. Tras una observación detenida, es posible predecir cuándo saltará una ballena: un repentino y veloz movimiento de la cola libera la energía que permite a la ballena proyectar su voluminoso cuerpo fuera del agua. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

Páginas 34/35: Excepcionalmente, la ballena franca austral (Eubalaena australis) presenta dos espiráculos separados. En consecuencia, cuando las ballenas salen a la superficie, despiden una nube de vapor con una característica forma en V. Esto las hace vulnerables a los cazadores de ballenas, que las pueden identificar fácilmente desde lejos. Además, debido a su curiosidad natural, las ballenas francas australes suelen acercarse a las embarcaciones, facilitando aún más la tarea de los cazadores. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

Páginas 36/37: El pasaje de Drake, que separa las islas de cabo de Hornos del continente sudamericano, también une los océanos Atlántico y Pacífico, y facilita una ruta desde Tierra del Fuego al Antártico. Como era de esperar, suele ser muy tormentoso, con ráfagas de viento superiores a los 50 nudos por hora. En esta fotografía, el mar agitado que rodea el cabo de Hornos. Aguas chilenas. Enero y febrero de 2005.

Página 38: Las ballenas francas australes (Eubalaena australis) se sienten atraídas a la península Valdés por el refugio que les brindan sus dos golfos, San José y Nuevo. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

Página 39: 1, 2, 3, 4, 5 y 6. Captura de una cría de león marino por una orca. En la península Valdés, las orcas, comúnmente conocidas como ballenas asesinas, han desarrollado una extraordinaria estrategia de caza denominada varamiento intencional. Con la marea alta, las olas las llevan a la playa de gravilla donde pueden capturar leones marinos y crías de elefante marino que juguetean en la orilla. La siguiente serie de olas las impulsa mar adentro. Esta extraña práctica, que requiere un entrenamiento especial por parte de las orcas jóvenes y se mantiene viva gracias a menos de 30 orcas de la península Valdés, solo se ha observado en otro lugar: las islas Crozet, en el océano Índico Sur. Con todo, muchos ecólogos consideran que las orcas de Valdés son las más expertas del mundo en la caza mediante varamiento intencional. Península Valdés, Argentina. Marzo y abril de 2005.

Página 40: Ballenas francas australes (Eubalaena australis). Cada año, las ballenas acuden a la península Valdés para aparearse al abrigo de los dos golfos (San José y Nuevo) de este lugar protegido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. El número de ballenas allí reunidas se cifra entre 500 y 700 individuos, una significativa proporción de la población total de unas 3.000 ballenas francas australes dispersas por el mundo. También pueden encontrarse en Sudáfrica, en la isla de Tristán de Acuña, en medio del Atlántico, y a lo largo de la costa oriental de América del Sur (sur de Brasil, Patagonia y Tierra del Fuego) con grupos ocasionales en Nueva Zelanda o en Australia. En menos de dos siglos, el número de ballenas francas australes que algunas fuentes estimaban en 300.000 y otras en 200.000 ha caído hasta la alarmante cifra actual anteriormente indicada. La prima de esta ballena, la ballena franca boreal, corre aún un mayor peligro de extinción, con una cifra estimada inferior a 300 individuos vivos. Durante el transcurso de este siglo, es probable que esta especie desaparezca al norte del ecuador. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

7. Ballena franca austral (Eubalaena australis) en el golfo Nuevo. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

8. Ballena franca austral (Eubalaena australis) saltando en el golfo Nuevo. Nadie sabe con exactitud por qué saltan las ballenas, pero se han ofrecido numerosas explicaciones: para deshacerse de la piel descamada como parte de su constante regeneración cutánea; para orientarse respecto de su entorno; para librarse de los crustáceos parásitos de la piel o Cyamidae, comúnmente conocidos como piojos de ballena; o para comunicarse con otras ballenas, puesto que el ruido de su espectacular caída al agua puede oírse y sentirse a varios kilómetros de distancia, tanto en la superficie como debajo de ella. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

9. En la costa oriental de Argentina, frente a la península Valdés, las ballenas son víctimas de un insólito desequilibrio ecológico causado por las fábricas de conservas de pescado. Los restos de pescado devueltos al mar o tirados en la tierra han hecho que la comida sea fácil de conseguir para las gaviotas y han acelerado su reproducción. Se posan en los lomos de las ballenas que salen a la superficie, les perforan la piel con sus fuertes picos y se comen su carne. Las heridas resultantes facilitan a otras gaviotas aumentar el tamaño de la lesión. Algunas heridas son tan graves que las ponen en peligro cuando viajan a aguas mucho más frías aún más al sur. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

10. Una ballena franca austral (Eubalaena australis) navega con la roca de puerto Pirámides como telón de fondo, principal referencia geográfica del litoral del golfo Nuevo. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

11. Ballena franca austral (Eubalaena australis). Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

12. Dado su tamaño, la ballena franca austral (Eubalaena australis) forzosamente recuerda a un animal prehistórico. Acercarse a un adulto, que mide entre 15 y 20 metros de longitud y que pesa de 30 a 50 toneladas, es una experiencia impresionante. Los estudios científicos demuestran que las ballenas ya existían hace 40 o 50 millones de años, aunque la época dorada de todos los cetáceos, o mamíferos marinos, fue hace unos 10 millones de años. Para cuando los seres humanos evolucionaron, la biodiversidad de las ballenas ya estaba en declive. Fue entonces cuando la caza de ballenas organizada diezmó algunas especies, persecución que comenzó lentamente en el siglo XVI, pero que adoptó una devastadora velocidad en el siglo XX mediante la utilización de buques factoría. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

Página 41: En ocasiones, solo pueden verse las colas de las ballenas francas australes (Eubalaena australis). Pese a medir tanto como 6 metros, surgen del agua erguidas, como si anunciasen un submarino que emerge. En otras ocasiones, las ballenas permanecen totalmente quietas durante algunos minutos, con el cuerpo bajo el agua y la cola extendida como una enorme vela. Después, de modo bastante repentino, en un ruidoso despliegue de fuerza, pueden golpear la superficie del agua con la cola, propagando ondas de choque que otras ballenas saben supuestamente cómo interpretar. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

Páginas 42/43: Frente del glaciar Viedma. El Viedma es uno de los mayores glaciares de los 48 del campo de hielo Patagónico Sur, que abarca una zona de entre 14.000 y 16.800 kilómetros cuadrados. Tiene 2 kilómetros de ancho cuando entra en el lago Viedma y desprende constantemente grandes trozos de hielo en el agua. Mientras el glaciar en su conjunto se mueve lentamente hacia el lago, su frente ha retrocedido varios cientos de metros en las últimas décadas. Patagonia argentina. Marzo y abril de 2007.

Páginas 44/45: Cerro Torre, parte de una cordillera situada en el campo de hielo Patagónico Sur, destaca por su elegante y esbelto pico. La propia montaña tiene 3.128 metros de altura, pero su cima se alza como un cuchillo dentado, con caídas verticales de entre 1.100 y 1.500 metros en tres de sus caras. A menudo oculto por nubes de rápida evolución, cerro Torre ha supuesto un inmenso reto para los alpinistas, pocos de los cuales han logrado culminarlo. A sus dificultades intrínsecas se añaden fortísimos vientos del oeste que barren la capa de hielo y cubren su cara rocosa con un espeso manto de hielo y un champiñón de cencellada. Patagonia argentina. Marzo y abril de 2007.

Páginas 46/47: Lago Argentino. El parque nacional Los Glaciares, ubicado en los Andes argentinos a horcajadas sobre la frontera con Chile, cubre una zona de lagos de altura y abarca un sector de cimas nevadas del campo de hielo Patagónico Sur. La actividad de los glaciares se concentra en torno a dos lagos principales, conocidos comúnmente como el Argentino y el Viedma, que desaguan en el océano Atlántico a través del río Santa Cruz. Patagonia argentina. Marzo y abril de 2007.

Páginas 48/49: Esta ballena franca austral (Eubalaena australis) se mostró muy amigable cuando ya llevábamos algunos días acompañándola. Cuando el océano estaba en calma, se erguía para investigar quién se acercaba, girándose de lado de manera que uno de sus ojos nos mirase de frente. Los ojos de las ballenas francas australes están colocados detrás de la mandíbula inferior. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

Páginas 50/51: Las crías de elefante marino del sur (Mirounga leonina) en la bahía de Saint Andrew. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 52/53 y 54/55: Las Sebaldes son un grupo de 12 islas en el punto más occidental de las islas Malvinas. Estas fotografías se realizaron en la isla Steeple Jason, hogar de más de 500.000 parejas de albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris), la mayor colonia de estas aves en el mundo. Islas Malvinas. Noviembre y diciembre de 2009.

Página 56: Colonia de albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris) en el archipiélago de las islas Willis; la isla Pájaro puede apreciarse al fondo. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Página 57: 1, 4, 5 y 6. Las Sebaldes son un grupo de 12 islas en el punto más occidental de las islas Malvinas. Estas fotografías se realizaron en la isla Steeple Jason, hogar de más de 500.000 parejas de albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris), la mayor colonia de estas aves en el mundo. Islas Malvinas. Noviembre y diciembre de 2009.

2. Albatros de cabeza gris (Thalassarche chrysostoma) en el archipiélago de las islas Willis. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

3 y 7. Estas fotografías muestran albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris) en el archipiélago de Diego Ramírez, que abarca dos grupos de islas e islotes. Sus acantilados, cubiertos de matas de una hierba llamada tussock, acogen colonias de albatros y pingüinos. El archipiélago, a unas 10 horas de navegación desde el cabo de Hornos en dirección al Antártico, lleva el nombre del piloto de la expedición portuguesa que lo descubrió el 12 de febrero de 1619. En 1951, la armada chilena instaló allí una estación meteorológica. Archipiélago chileno de Diego Ramírez. Enero y febrero de 2005.

Página 58: 8. Albatros de cabeza gris (Diomedea chrysostoma). Archipiélago chileno de Diego Ramírez. Enero y febrero de 2005.

9. Las Sebaldes son un grupo de 12 islas en el punto más occidental de las islas Malvinas. Esta fotografía se realizó en la isla Steeple Jason, hogar de más de 500.000 parejas de albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris), la mayor colonia de estas aves en el mundo. Islas Malvinas. Noviembre y diciembre de 2009.

10, 11, 12 y 13. Albatros errantes (Diomedea exulans) en la isla Saddle. Los albatros tienen la mayor envergadura de cualquier ave voladora de la Tierra, con una longitud de entre 2,5 y 3,5 metros. El rastreo por satélite de aves anilladas ha confirmado que estos albatros recorren volando grandes extensiones de océano. Se detectó que uno había recorrido unos 25.000 kilómetros en solo nueve semanas. Por lo general, los albatros errantes pueden alcanzar una media de 55 kilómetros por hora, con una velocidad máxima de 85 kilómetros. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

14 y 15. Una colonia de albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris) en las colinas de la bahía de Elsehul, en el extremo norte de Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Página 59: Estas algas marinas, conocidas como sargazos gigantes o cochayuyos (Macrocystis pyrifera), proliferan como las malas hierbas de los jardines en estas gélidas aguas del Atlántico Sur. Las montañas de la isla Steeple Jason pueden apreciarse al fondo. Islas Malvinas. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 60/61: En la isla Decepción. La sensación de estar en otro planeta es especialmente intensa en esta isla, en la punta septentrional de la península Antártica. La isla forma un círculo casi completo, donde los Fuelles de Neptuno proporcionan una única y estrecha entrada a la caldera, una bahía con una amplitud de 12 kilómetros, formada por el hundimiento de un volcán. Esta fotografía muestra la colonia de pingüinos del cabo Bailey en el borde oriental de la isla, al que solo se puede acceder escalando un acantilado de 582 metros de alto. Moteadas de negro y blanco, las faldas del cráter son un glaciar a menudo oculto por las rocas, que, por consiguiente, obligan a una arriesgada escalada; en algunos lugares, el suelo se desliza como la lava. Una vez se llega al otro lado de la cadena, aún es necesario caminar 7 kilómetros para llegar a esta extraordinaria colonia de cientos de miles de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica). Península Antártica. Enero y febrero de 2005.

Páginas 62/63: Iceberg ubicado entre las islas Bristol y Bellingshausen. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 64/65: Pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) en la bahía de Saint Andrew. Esta inmensa bahía, con espectaculares montañas a un lado, acoge la mayor colonia de pingüinos rey del mundo (300.000 parejas aproximadamente). Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Página 67: Cerro Torre, parte de una cordillera situada en el campo de hielo Patagónico Sur, destaca por su elegante y esbelto pico. La propia montaña tiene 3.128 metros de altura, pero su cima se alza como un cuchillo dentado, con caídas verticales de entre 1.100 y 1.500 metros en tres de sus caras. A menudo oculto por nubes de rápida evolución, cerro Torre ha supuesto un inmenso reto para los alpinistas, pocos de los cuales han logrado culminarlo. A sus dificultades intrínsecas se añaden fortísimos vientos del oeste que barren la capa de hielo y cubren su cara rocosa con un espeso manto de hielo y un champiñón de cencellada. Patagonia argentina. Marzo y abril de 2007.

Páginas 68/69: Como todas y cada una de las nueve islas Sandwich del Sur, la isla Saunders tiene un volcán en actividad. El monte Miguel, en la parte oriental de la isla, es totalmente inaccesible. Los cerros ubicados al oeste, a su vez, están totalmente cubiertos de hielo y cenizas. Durante muchos años, la erosión de estas cenizas compactas ha creado un paisaje surrealista. La isla también está habitada por pingüinos de siete especies distintas, en particular el barbijo (Pygoscelis antarctica), cuyo número alcanza más de 150.000 parejas. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 70/71: Glaciar Perito Moreno. Este glaciar, con 30 kilómetros de largo y 700 metros de profundidad, es uno de los 48 glaciares alimentados por el campo de hielo Patagónico Sur, que supone la tercera mayor reserva de agua dulce del mundo. Abarca una superficie de 250 kilómetros cuadrados y es uno de los tres únicos glaciares patagónicos que no están en retroceso. De vez en cuando, este glaciar se adentra en el lago Argentino y forma una presa natural. El agua se acumula en el brazo Rico hasta que la presión es tan alta que, aproximadamente cada tres años, en un espectacular fenómeno, rompe una pared de hielo de 60 metros de alto. El glaciar Perito Moreno tiene 5 kilómetros de ancho y 170 metros de profundidad en el punto en el que alcanza el lago Argentino. Avanza unos 700 metros por año, pero su frente apenas se ha movido en 90 años porque pierde volumen en una proporción casi equivalente. Patagonia argentina. Marzo y abril de 2007.

Páginas 72/73: Pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) y elefantes marinos del sur (Mirounga leonina) en la bahía de Saint Andrew. Esta inmensa bahía acoge la mayor colonia de pingüinos rey del mundo (300.000 parejas aproximadamente), así como al menos el 10 % de los elefantes marinos del sur del planeta, cuya población estimada es de entre 650.000 y 750.000 ejemplares. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 74/75: Pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica) en un iceberg ubicado entre las islas Zavodovski y Visokoi. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 76/77: Con sus 3.441 metros, el monte Fitz Roy es el pico visible más alto. A su derecha se encuentra el grupo montañoso de Mermoz y Guillaumet; y a su izquierda se levanta el pico de Poincenot, a 3.002 metros de altura, así como las agujas Rafael y Saint-Exupéry. El Fitz Roy domina la zona, con su cima piramidal visible desde las planicies ubicadas más de 120 kilómetros al este. Vistos desde el lago Viedma, su impresionante tamaño resulta asombroso. Patagonia argentina. Marzo y abril de 2007.

Página 79: El monte Français en la isla Anvers, junto al estrecho de Gerlache, ofrece una de las vistas más espectaculares de la península Antártica. Enero y febrero de 2005.

Páginas 80/81: Como todas y cada una de las nueve islas Sandwich del Sur, la isla Saunders tiene un volcán en actividad. El monte Miguel, en la parte oriental de la isla, es totalmente inaccesible. Los cerros ubicados al oeste, a su vez, están totalmente cubiertos de hielo y cenizas. Durante muchos años, la erosión de estas cenizas ha creado un paisaje surrealista. La isla también está habitada por pingüinos de siete especies distintas, en particular barbijo (Pygoscelis antarctica), cuyo número alcanza más de 150.000 parejas. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 82/83: Grandes cantidades de kelp largo (Durvillaea fucales) se encuentran en las islas Malvinas y en las islas al norte de Georgia del Sur. Estas son de la punta Boulder, en la isla Beaver, al oeste de las islas Malvinas. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 84/85: El archipiélago de Diego Ramírez abarca dos grupos de islas e islotes. Sus acantilados, cubiertos de matas de hierba llamadas tussock, acogen colonias de albatros y pingüinos. Es un lugar de una belleza impresionante, con su densa vegetación que ondea como las olas por el viento incesante. Este archipiélago, a unas 10 horas de navegación desde el cabo de Hornos en dirección al Antártico, lleva el nombre del piloto de la expedición portuguesa que lo descubrió el 12 de febrero de 1619. En 1951, la armada chilena instaló allí una estación meteorológica. La fotografía muestra los albatros anidados de la isla Diego Ramírez, en la que habitan dos tipos, el de cabeza gris (Thalassarche chrysostoma) y el de ceja negra (Thalassarche melanophris), ambos majestuosos. Los albatros cohabitan pacíficamente en esta isla, y en ocasiones incluso anidan el uno al lado del otro. Archipiélago de Diego Ramírez. Enero y febrero de 2005.

Página 86: En la isla Decepción. La sensación de estar en otro planeta es especialmente intensa en esta isla, en la punta septentrional de la península Antártica. La isla forma un círculo casi completo, donde los Fuelles de Neptuno proporcionan una única y estrecha entrada a la caldera, una bahía con una amplitud de 12 kilómetros, formada por el hundimiento de un volcán. Esta fotografía muestra la colonia de pingüinos del cabo Bailey en el borde oriental de la isla, al que solo se puede acceder escalando un acantilado de 582 metros de alto. Moteadas de negro y blanco, las faldas del cráter son un glaciar a menudo oculto por las rocas, que, por consiguiente, dan lugar a una arriesgada escalada; en algunos lugares, el suelo se desliza como la lava. Una vez se llega al otro lado de la cadena, aún es necesario un camino de 7 kilómetros para llegar a esta extraordinaria colonia de cientos de miles de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica). Península Antártica. Enero y febrero de 2005.

Página 87: 1. Colonia de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica) en lo alto de la punta Herd de la bahía de Ferguson. Isla Thule, islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

2. Colonia de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica) en la playa situada en la base del monte Perseus de la isla Candelaria. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

3 y 4. Colonia de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica) en el cabo Bailey de la isla Decepción. Península Antártica. Enero y febrero de 2005.

5. Colonias de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica) en la isla Saunders. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Página 88: 6. Colonias de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica) y macaroni (Eudyptes chrysolophus) en la isla Zavodovski. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

7 y 8. Pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) en la bahía de Gold Harbour. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 89/90: 1. Pingüinos macaroni (Eudyptes chrysolophus) en la punta Pacific de la isla Zavodovski. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

2. Colonia de pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) en la bahía de Harbour. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

3. Colonia de pingüinos adelaida (Pygoscelis adeliae) en la isla Bellingshausen. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

4. Grupo de hembras de elefantes marinos del Sur (Mirounga leonina) y colonia de pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) en la bahía Gold Harbour. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

5. Colonia de pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) en la bahía de Saint Andrew. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

6. Colonia de pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) en la bahía de Fortuna. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

7. Grupo de pingüinos adelaida (Pygoscelis adeliae) en un iceberg cerca de la isla Paulet, en el mar de Weddell. Península Antártica. Enero y febrero de 2005.

Página 91: Como todas y cada una de las nueve islas Sandwich del Sur, la isla Saunders tiene un volcán en actividad. El monte Miguel, en la parte oriental de la isla, es totalmente inaccesible. Los cerros ubicados al oeste, a su vez, están cubiertos por completo de hielo y cenizas. Durante muchos años, la erosión de estas cenizas ha creado un paisaje surrealista. La isla también está habitada por pingüinos de siete especies distintas, en particular el barbijo (Pygoscelis antarctica), cuyo número alcanza más de 150.000 parejas. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 92/93: Colonia de pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) en la bahía de Gold Harbour. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 94/95: Pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica) en un iceberg situado entre las islas Zavodovski y Visokoi. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 96/97: Grupo de lobos marinos (Arctocephalus gazella) en la costa situada entre punta Delgada y punta Caleta, en la península argentina de Valdés. Este destacado santuario de fauna marina es también de una belleza excepcional, con fuertes vientos que forman enormes dunas y que, fuera de sus dos golfos protegidos, convierten el mar en uno de los más procelosos del mundo. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

Páginas 98/99: Esta vista del glaciar Grey desde el paso John Gardner revela la erosión de las rocas causada por el constante movimiento del glaciar. El campo de hielo Patagónico Sur, que se encuentra a horcajadas sobre Chile y Argentina, dispone de algunos glaciares espectaculares, como el Grey, en el parque nacional Torres del Paine (Chile). Este, que cubre 270 kilómetros cuadrados y, cuando fue medido en 1996, tenía 28 kilómetros de largo, comienza en los Andes Patagónicos al oeste y se adentra luego en el lago Grey en tres lóbulos parecidos a lenguas. Patagonia chilena. Marzo y abril de 2007.

Páginas 100/101: La isla Zavodovski es la más accesible de las nueve diminutas y volcánicas islas Sandwich del Sur. Un estudio de 1997 calculó que acogía unas 750.000 parejas de pingüinos barbijo (Pygoscelis antarctica), así como una numerosa colonia de pingüinos macaroni (Eudyptes chrysolophus). Esta isla cuenta con la mayor concentración de pingüinos del mundo. Islas Sandwich del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 102/103: Golfo San José con las dunas adentrándose en el mar. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

Páginas 104/105: Dos focas de Weddell (Leptonychotes weddellii) en un iceberg cercano a puerto Foyn (isla Enterprise). Puerto Foyn, así llamado por el inventor del arpón de cabeza explosiva a base de pólvora, es el emplazamiento de un antiguo puesto ballenero que, como otros situados en el Antártico, solo se utilizaba en los meses de verano. Quedan unos pocos barracones abandonados, parcialmente cubiertos de nieve, mientras todavía pueden verse los restos del naufragio de un buque factoría ballenero. Península Antártica. Enero y febrero de 2005.

Páginas 106/107: Elefante marino del sur (Mirounga leonina). El macho puede pesar más de 3.000 kilos, mientras que la hembra no suele superar los 900 kilos. Numerosos elefantes marinos del sur acuden a la península Valdés en agosto y a principios de septiembre, cuando comienza la época de celo después de que las hembras hayan parido. Las hembras llegan primero, después de haber pasado seis meses en el mar; dado que acuden solas, también se cree que viven solas en el mar. En tierra firme, se unen a grandes harenes, que suman hasta cien hembras, y «pertenecen» a un macho adulto. Estos harenes atraen a su vez a machos solitarios que rondan su periferia con la esperanza de conseguir una hembra con la que poder aparearse. Varias veces al día, un macho dominante se ve forzado a ahuyentar a un potencial cazador furtivo, y suelen tener lugar feroces peleas. Península Valdés, Argentina. Septiembre y octubre de 2004.

Páginas 108/109: Petreles gigantes antárticos (Macronectes giganteus). Este petrel, con una envergadura superior a los 2 metros y una longitud de cuerpo de 86 a 95 centímetros, es uno de los mayores depredadores voladores de las regiones antártica y subantártica. Bahía de Saint Andrew. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 110/111: Grupo de gaviotas dominicanas, también conocidas como gaviotas cocineras (Larus dominicanus), en la isla Bellingshausen, con la isla Cook al fondo. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 112/113: Colonia de albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris) en el archipiélago de las islas Willis; al fondo se pueden apreciar las islas Trinidad y Pájaro. Georgia del Sur. Noviembre y diciembre de 2009.

Páginas 114/115: Lago Argentino, nacimiento del río Santa Cruz. En 1834, el vicealmirante Fitz Roy, que capitaneaba el HMS Beagle en su famoso viaje alrededor del mundo, dirigió una expedición para explorar el río Santa Cruz en la Patagonia argentina. Su sueño consistía en llegar a los Andes, pero la corriente fue demasiado fuerte para su largo bergantín y, tras 18 días, decidió volver. Charles Darwin, científico a bordo del Beagle e integrante de este malogrado viaje, recordó más tarde su pesar por no haber llegado a los picos cubiertos de nieve que podía ver a lo lejos.

Desde alguna tierra alta aclamamos con alegría las blancas cimas de la cordillera, pues de vez en cuando se las percibía asomando a través de su oscuro envoltorio de nubes. Durante los pocos días siguientes continuamos avanzando lentamente, pues encontramos el curso del río muy tortuoso y sembrado de inmensos fragmentos de diversas rocas de color pizarra y de granito.

4 de mayo: El capitán Fitz Roy decidió no llevar los botes más río arriba. Este tenía un curso sinuoso y era muy rápido, además de que la apariencia del terreno no incitaba a seguir adelante. Por todas partes nos topábamos con los mismos resultados y el mismo paisaje lúgubre. Ya nos encontrábamos a 225 kilómetros del Atlántico y a unos 95 del brazo más cercano del Pacífico. El valle en esta región más elevada se extendía formando un amplio cuenco, limitado al norte y al sur por plataformas de basalto y por la larga cadena de la cordillera cubierta de nieve. Sin embargo, mirábamos estas grandiosas montañas con pesar, pues nos veíamos obligados a imaginar su naturaleza y escenografías, en lugar de estar, como lo habíamos deseado, en sus cimas.

CHARLES DARWIN, fragmento de El viaje del Beagle, 1834. Patagonia argentina. Marzo y abril de 2007.

SANTUARIOS

LAS GALÁPAGOS

Páginas 121 a 135

Las Galápagos, célebres por su extraordinario número de especies endémicas poco comunes, forman un archipiélago de islas volcánicas en el Pacífico unos 970 kilómetros al oeste de Ecuador. Hoy en día, las islas y sus aguas circundantes forman un parque nacional y una reserva marina biológica. Pero su importancia fue dada a conocer al mundo por el naturalista inglés Charles Darwin, que visitó las Galápagos en 1835 durante su viaje alrededor del mundo en el HMS Beagle. Sus observaciones y las muestras que recogió desempeñaron un papel fundamental dando forma a su revolucionaria teoría de la evolución de las especies mediante la selección natural.

En términos geológicos, el archipiélago sigue siendo inestable. Está situado en la placa tectónica de Nazca, que se mueve muy lentamente bajo la placa sudamericana ubicada al este. Entretanto se cree que han desaparecido algunas de las islas que se formaron hace ya la friolera de 90 millones de años. Las 15 islas principales y las tres más pequeñas que pueden verse actualmente son mucho más recientes, ya que se originaron entre uno y cinco millones de años atrás. De hecho, dos de las islas más recientes, Isabela, la más grande del archipiélago, y Fernandina, ambas con escasamente un millón de años de antigüedad, siguen en fase de formación debido a la actividad volcánica, como lo prueba la erupción del volcán de Fernandina en fecha tan próxima como abril de 2009.

Las Galápagos se extienden por 45.000 kilómetros cuadrados, con la isla más septentrional a 220 kilómetros de la más meridional. También varían enormemente de tamaño y altitudes, ya que algunas tienen picos cercanos a los 3.000 metros, lo que ha contribuido a la diversidad de las especies de las distintas islas. Con todo, es posible sacar algunas conclusiones. La vegetación suele hallarse junto a las costas, las lagunas de agua salada y las playas de cantos rodados, mientras los manglares predominan sobre las calas protegidas y las lagunas. Las regiones del interior cercanas al nivel del mar son áridas, pero los bancos de niebla nocturnos y matutinos proporcionan humedad en las zonas más elevadas, incluso durante la temporada de sequía. En algunos lugares, la humedad origina charcas temporales, lo que permite que crezcan helechos, pastos y juncos en las zonas más altas de algunas islas.

Los reptiles, insectos, aves y otras especies animales que se encuentran en las islas pueden parecer reconocibles a primera vista, pero la mayoría pertenece a especies propias de las Galápagos. Por ejemplo, todos los reptiles, salvo dos especies de tortugas marinas, son endémicos. Entre ellos se encuentra la tortuga gigante de las Galápagos, monarca de las islas, con 11 subespecies presentes en distintas islas, todas ellas en peligro de extinción. También son endémicos la iguana terrestre y la marina, tres especies de serpiente corredora, diversas especies de Tropidurus y los gecos. La variedad de aves no es menos extraordinaria. Hay, por ejemplo, 13 especies de pinzones de Darwin, entre ellas el pinzón mediano de árbol y el pinzón de pantano. Otras especies dignas de mención son la fardela gris parda, el cormorán no volador de las Galápagos, el pingüino de las Galápagos, la gaviota negruzca, el sinsonte de floreana, el ratonero de las Galápagos, la garza plomiza, la gaviota de las Galápagos, el burrito de las Galápagos, el tirano piquigrueso, la golondrina negra y la tórtola de las Galápagos. Asimismo, se conocen seis especies nativas de mamíferos: el lobo peletero de Galápagos, el león marino de las islas Galápagos, dos especies de ratas de arroz, el murciélago y el murciélago ceniciento. La fauna marina consta de varias especies de tiburones, rayas y cetáceos, y, aunque las tortugas verdes marinas y las tortugas carey también son comunes, las primeras anidan en las playas de arena.

Página 121: Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus). Como otros reptiles ectotermos, la iguana marina regula la temperatura de su propio cuerpo: en cuanto sale el sol, se tiende estirada para caldear tanta superficie de su cuerpo como sea posible hasta que su temperatura alcanza 35,5 °C. Después, cambia de postura para evitar el recalentamiento. La iguana marina necesita una temperatura corporal alta para poder nadar, desplazarse y digerir. Galápagos. Ecuador. Enero, febrero y marzo de 2004.

Páginas 122/123: Iguana marina (Amblyrhynchus cristatus). Este animal es un ejemplo perfecto de adaptación y evolución. Por lo visto, las primeras iguanas marinas llegaron al archipiélago desde el continente americano, casi 1.000 kilómetros al este. Seguramente fueron transportadas por las corrientes marinas sobre troncos de árbol, terrones con follaje y otros elementos que pudieran flotar en el agua y, una vez allí, se aclimataron a las condiciones del lugar. Un número menor de estas especies migratorias continuaron siendo iguanas terrestres y solo se encuentran en unas pocas islas, ya que la mayoría evolucionaron a animales marinos: aprendieron a nadar, a alimentarse de algas marinas, a zambullirse y a permanecer sumergidas durante largos periodos; incluso desarrollaron glándulas especiales para excretar el exceso de sal procedente de su ingesta de alimentos. Es el único tipo de iguana en el mundo que vive en aguas saladas. Galápagos. Ecuador. Enero, febrero y marzo de 2004.

Páginas 124/125: Cactus de lava (Brachycereus nesioticus). El Brachycereus, como se lo conoce en las Galápagos, es la única planta auténticamente colonizadora que se encuentra en formaciones de lava fluida recientes, como se aprecia en esta fotografía. Produce flores de un blanco cremoso y, gracias a sus espinas suaves como la piel, es el único cactus que se puede tocar sin pincharse. Algunos ejemplares alcanzan una altura de 60 centímetros. Galápagos. Ecuador. Enero, febrero y marzo de 2004.

Páginas 126/127: Leones marinos (Zalophus californianus) en Puerto Egas (Bahía James). Isla Santiago. El león marino de las Galápagos es uno de los animales más grandes del archipiélago, que llega a pesar hasta 250 kilos, aunque aún es más pequeño que sus congéneres de California, lugar en donde tuvo su origen. Este grupo descansa a la sombra de unas rocas preciosas, formadas por la ceniza volcánica apilada y compactada; estas formaciones, conocidas como toba volcánica o tufo volcánico, son bastante blandas, por lo que el viento y el mar las erosionan fácilmente. Galápagos. Ecuador. Enero, febrero y marzo de 2004.

Páginas 128/129: Leones marinos (Zalophus californianus) en punta Espinoza. Isla Fernandina. El volcán de esta isla, con 1.495 metros de altura, domina en el fondo. En determinadas épocas del año, las corrientes marinas llevan aguas muy frías al archipiélago; esto ocasiona choques térmicos que, a su vez, producen extraños y bellos mantos de niebla. Galápagos. Ecuador. Enero, febrero y marzo de 2004.

Páginas 130/131: Alcatraces patiazules (Sula nebouxii), Roca Vicente. Isla Isabela. Visité esta numerosa colonia dos veces, a mediados de febrero y luego tres semanas después. Durante la primera visita, cientos de alcatraces patiazules revoloteaban en busca de pareja; durante la segunda (cuando se tomó esta fotografía) había pocos en liza puesto que para entonces las parejas ya estaban formadas y la reproducción estaba en marcha. En el fondo se yergue el volcán Ecuador, así llamado porque está situado a solo unos pocos cientos de metros del ecuador. Galápagos. Ecuador. Enero, febrero y marzo de 2004.

Página 133: Tortuga gigante de las Galápagos (Geochelone elephantopus) en el borde del cráter del volcán Alcedo (isla Isabela). Estos animales antediluvianos son impresionantes en todos los sentidos: pueden medir 1,50 metros y pesar hasta 250 kilos; son capaces de vivir más de 150 años; y, excepto en la temporada de celo, prefieren vivir en soledad. Mientras sus diminutas crías, que solo pesan 80 gramos al nacer, son presa fácil de los ratoneros de las Galápagos (Buteo galapagoensis), las tortugas gigantes de las Galápagos no tienen depredadores en la actualidad. Sin embargo, en los siglos XVIII y XIX, eran cazadas sin piedad por piratas, balleneros, cazadores de focas y colonos hasta tal punto que, en algunas islas en las que habían sido numerosas en su día, quedaron totalmente exterminadas. Su valor a bordo de un barco estribaba en que podían pasar mucho tiempo sin comida ni agua y proporcionaban carne fresca a la tripulación cuando esta no podía conseguir otra. Galápagos. Ecuador. Enero, febrero y marzo de 2004.

Páginas 134/135: Punta Cormorán, isla Floreana. Pese a su nombre, no hay cormoranes en esta zona de la isla. Aunque sí encontré 21 flamencos del Caribe (Phoenicopterus ruber) en una laguna salobre situada detrás de la playa. Los flamencos vuelan de isla en isla en busca de pequeñas lagunas donde puedan hallar su alimento principal, como la Corixidae (Trichocorixa reticulata) y la gamba (Artemia salina). La mayor población de flamencos de las Galápagos se cifra en unos 500 individuos. Galápagos. Ecuador. Enero, febrero y marzo de 2004.

TRIBUS DE IRIAN JAYA, INDONESIA

Páginas 136 a 167

Papúa Occidental, conocida como Irian Jaya hasta 2000, supone la mitad occidental de la isla de Nueva Guinea gobernada por Indonesia, uno de los refugios más prístinos para los antiguos asentamientos humanos de la Tierra. El estado independiente de Papúa Nueva Guinea, que ocupa la mitad oriental de la isla, tiene también una gran relevancia etnográfica. La parte occidental tiene una población de unos tres millones, dominada por papuanos étnicos, melanesios y austronesios, pero también incluye a numerosas tribus que habitan densos bosques e inaccesibles montañas, entre ellas los korowai, que vivieron en total aislamiento hasta la década de 1970. De hecho, mientras el indonesio es el idioma oficial, y se habla en poblaciones y ciudades muy importantes como Jayapura, rebautizada como Puerto Numbay, las estimaciones del número de lenguas tribales que aún se hablan en la región van desde las 200 hasta las más de 700, con el dani, el yali, el ekari y el biak entre las más utilizadas. Los Países Bajos concedieron la independencia a Indonesia en 1949, pero conservaron la mitad occidental de esta isla como Nueva Guinea Holandesa hasta 1962. Esto explica por qué la religión predominante es el cristianismo (a menudo mezclado con creencias tradicionales), seguido del islam. Durante muchos años después de que Indonesia se hiciera con el mando del territorio, Papúa Occidental se enfrentó a un violento movimiento separatista, aunque volvió cierta calma desde que el Gobierno de Yakarta prometió una mayor autonomía regional. Los principales sectores económicos de la provincia son la agricultura, la pesca, la producción petrolífera y la minería.

Páginas 136/137: Como la mayoría de los korowai todavía utilizan herramientas de piedra en su vida cotidiana, se ha dado en llamarles los korowai de la (Edad de) piedra. Son cazadores y recolectores, sobre todo de sagú, una fécula extraída del centro del tallo de la palma que después se muele para convertirla en harina y que es la base de su cocina. Esta fotografía muestra a los korowai valiéndose de hachas de piedra, cuchillos de hueso, martillos de madera y otras herramientas antiguas para descortezar la cica. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

Página 138/139: Los korowai pasan sus días en el bosque recolectando todo lo que necesitan para sobrevivir. Puesto que los jabalíes son un manjar difícil de encontrar, los korowai comen casi cualquier animal, así como insectos y fruta. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

Páginas 140/141: Como la mayoría de los korowai todavía utilizan herramientas de piedra en su vida cotidiana, se ha dado en llamarles los korowai de la (Edad de) piedra. Son cazadores y recolectores, sobre todo de sagú, una fécula extraída del centro de los tallos de una palma que después se muele para convertirla en harina y que es la base de su cocina. Esta fotografía muestra a los korowai valiéndose de hachas de piedra, cuchillos de hueso, martillos de madera y otras herramientas antiguas para descortezar la cica. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

Página 142: La etnia yali vive en la cordillera de Jayawijaya, un terreno asombrosamente accidentado, con ríos que esculpen estrechas gargantas y valles de escarpadas laderas. Este remoto y espectacular paisaje protegió a los yali del contacto con el mundo moderno hasta que los misioneros cristianos se introdujeron en la región en la década de 1970. Pero incluso hoy en día, como muchas etnias aisladas, los yali llevan lo que a los forasteros les parece una vida de encantadora sencillez. Los hombres yali visten las tradicionales «faldas» compuestas de largas tiras de ratán, de unos 5 milímetros de ancho, que envuelven el estómago y luego se abren formando una falda rústica. El frente se sujeta con una koteka, una funda para el pene hecha con un calabacín hueco y seco. Los distintos grupos étnicos pueden ser identificados por la forma de la koteka. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Página 143: 1. Los korowai pasan sus días en el bosque, recolectando todo lo que necesitan para sobrevivir. Este hombre bebe agua de un arroyo. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

2. Interior de una casa en un árbol, el hogar de las familias Korowai de hasta ocho miembros. Al vivir a 40 metros del suelo, pueden visualizar el dosel arbóreo de todo el bosque. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

3. Como la mayoría de los korowai todavía utilizan herramientas de piedra en su vida cotidiana, se ha dado en llamarles los korowai de la (Edad de) piedra. Son cazadores y recolectores, sobre todo de sagú, una fécula extraída del centro del tallo de la palma que después se muele para convertirla en harina y que es la base de su cocina. Esta fotografía muestra a los korowai valiéndose de hachas de piedra, cuchillos de hueso, martillos de madera y otras herramientas antiguas para descortezar la cica. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

4. Gran parte de la cocina de los korowai se basa en el sagú, una fécula extraída del centro de los tallos de una palma que después se muele para convertirla en harina. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

5. El alimento básico de los korowai de piedra procede de la fécula que se encuentra en el interior de los tallos de la cica, a partir de la cual obtienen harina. En esta fotografía, mientras los hombres extraen el sagú de las ramas superiores de la palma, una mujer pasa junto a ellos, cargando a su hijo en una cesta hecha de hojas de cica. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

Página 144: 6, 9, 10 y 11. Los korowai pasan sus días en el bosque recolectando todo lo que necesitan para sobrevivir. Puesto que los jabalíes son un manjar difícil de encontrar, los korowai comen casi cualquier animal, así como insectos y fruta. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

7. Una vez talada, una parte de la cica se muele de inmediato para obtener harina, mientras el resto se convierte en un nido donde los cerambyx cerdo ponen sus huevos; algunos meses más tarde, los korowai regresan para recoger las larvas, que consideran un manjar. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

8. Los hombres korowai se pasan un día entero represando y secando un arroyo antes de verse recompensados con una abundante captura de peces y gambas. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

Página 145: 1. Como sucede en otras tribus papuanas, las mujeres yali dejan sus pechos al descubierto, pero llevan las tradicionales faldas cortas hechas de hierba. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

2. Los hombres yali, que pasan la mayor parte del tiempo en el bosque, siempre llevan su arco y flechas, listos para cazar aves, pequeños animales y jabalíes. Asimismo, recolectan insectos, fruta y hortalizas. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

3. Durante las ceremonias de los yali, las mujeres permanecen separadas de los hombres, mientras ellos preparan los cerdos y distribuyen la carne asada entre los grupos. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

4 y 5. La dieta de la etnia yali se compone de una gran variedad de hortalizas. La más importante es el boniato, que se cultiva por todas partes. Hay plantaciones de boniato individuales y colectivas. También cultivan taro, yuca y plátano, y recolectan hojas de muchos árboles diferentes. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

6. Durante las ceremonias de los yali, las mujeres permanecen separadas de los hombres, mientras ellos preparan los cerdos y distribuyen la carne asada entre los grupos. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Página 146: 7. Los hombres yali visten las tradicionales «faldas» compuestas de largas tiras de ratán, de unos 5 milímetros de ancho, que envuelven el estómago y luego se abren formando una falda rústica. El frente se sujeta con una koteka, una funda para el pene hecha con un calabacín hueco y seco. Los distintos grupos étnicos pueden ser identificados por la forma de la koteka. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

8 y 9. Los hombres yali, que pasan la mayor parte del tiempo en el bosque, siempre llevan su arco y flechas, listos para cazar aves, pequeños animales y jabalíes. Asimismo, recolectan insectos, fruta y hortalizas. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

10. Para preparar una hoguera, los hombres yali enrollan una hebra de bambú en torno al índice de cada mano. Valiéndose de un trozo de madera que sostienen con los pies, suben y bajan la hebra a gran velocidad hasta que la fricción enciende la madera. Si, además, se le añaden unas cuantas hojas, pronto arderá una nutrida hoguera. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

11. Los hombres cuecen los carnosos frutos del pandano, que proceden de un árbol parecido a una palma y es un alimento muy apreciado por los yali. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Página 147: Las casas de los korowai suelen estar edificadas a una distancia de entre 6 y 25 metros del suelo. Pueden acoger a familias de hasta ocho miembros, donde hombres y mujeres duermen por separado. Entre sus escasas pertenencias se encuentran instrumentos para decorar sus cuerpos. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

Páginas 148/149: Los korowai viven en pequeños grupos familiares en casas construidas en los árboles, normalmente a una altura de entre 6 y 25 metros del suelo. No obstante, cuando hay una riña entre vecinos o una comunidad cercana, la seguridad dicta la necesidad de que estas casas se construyan a alturas de hasta 40 metros. Papúa Occidental. Indonesia. Febrero y marzo de 2010.

Páginas 150/151: La etnia yali vive en la cordillera de Jayawijaya (Papúa Occidental), un terreno asombrosamente accidentado, con ríos que esculpen estrechas gargantas y valles de escarpadas laderas. Este remoto y espectacular paisaje protegió a los yali del contacto con el mundo moderno hasta que los misioneros cristianos se introdujeron en la región en la década de 1970. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Página 153: Para la mayoría de tribus de toda Nueva Guinea, un diente de jabalí es un elemento de ornamentación fundamental. Entre los yali, los hombres se insertan uno en la nariz y las mujeres los utilizan de collar. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Páginas 154/155: Por lo general, los yali solo comen los jabalíes que cazan, pero en ocasiones pueden matar uno criado para ceremonias especiales. Suelen atrapar a estos cerdos semidomesticados cuando son cochinillos, en el momento en el que sus padres son cazados en el bosque. Durante estas pintorescas ceremonias, mientras los hombres preparan la carne, las mujeres recogen hojas para sazonar la comida. El «horno» consta de piedras calentadas en un fuego de leña durante varias horas y colocadas en un hoyo. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Páginas 156/157: Como dejan patente este padre y su hija, las prendas de vestir más importantes para los yali son la falda de las mujeres y la koteka, o funda para el pene, de los hombres. La falda consta de cuatro refajos. El primer refajo se lo dan a la niña cuando tiene unos cuatro años y se le añade un refajo más cada cuatro años. Con cuatro refajos, en torno a la edad de 16 años, la niña está lista para casarse. En cuanto a la koteka, se le atan unas pesas de piedra a la parte inferior del calabacín seco para estirarlo. También se usa un cordel para darle diferentes formas. En ocasiones, se encera con cera de abeja o resinas nativas; asimismo, se puede pintar y decorar con caparazones y plumas. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Página 158: Los hombres korowai pasan la mayor parte del tiempo cazando en el bosque, donde también recolectan insectos, fruta y hortalizas. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Página 159: Las mujeres yali utilizan una bolsa de fibras de orquídea tejidas. Esta bolsa, tanto si está vacía como si lleva algo, cubre la espalda y el trasero de la mujer, llegando incluso a colgarle hasta las corvas. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Páginas 160/161: La dieta de la etnia yali se compone de una gran variedad de hortalizas. La más importante es el boniato, que se cultiva por todas partes. Hay plantaciones de boniato individuales y colectivas. También cultivan taro, yuca, plátano y pandano, y recolectan insectos y hojas de muchos árboles diferentes. Las mujeres llevan grandes bolsas hechas de fibras de orquídea tejidas, en las que meten todo lo que recogen durante el día. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Página 163: Los hombres de algunas etnias de Nueva Guinea, principalmente las que habitan las tierras altas, cubren y protegen sus genitales con la koteka o calabacín para el pene, normalmente hecha de un fruto seco, como el porongo (Lagenaria siceraria) o una planta carnívora de pantano muy común (Nepenthes mirabilis). Se la mantiene fija con una pequeña lazada de una fibra sujeta a su base y colocada en torno al escroto. Otra fibra envuelta alrededor del pecho o el abdomen se ata a la koteka. Los hombres de una misma tribu suelen usar kotekas similares: por ejemplo, los yali la prefieren larga y fina, que sostenga los aros de ratán que llevan en torno a la cintura. Otras tribus eligen diferentes formas y ángulos: puntiagudas, rectas y hacia fuera o hacia arriba, en ángulo o en otras direcciones. No obstante, en la práctica no existe una correlación entre el tamaño o la longitud de la koteka y el rango social del hombre. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Páginas 164/165: Durante las ceremonias de los yali, las mujeres permanecen separadas de los hombres, mientras ellos preparan los cerdos y distribuyen la carne asada entre los grupos. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

Páginas 166/167: En las montañas de Papúa Occidental, los yali construyen cabañas de madera redondas, con techos cubiertos de hojas de pandano. Las mujeres viven por separado en sus propias casas, mientras los hombres habitan viviendas comunitarias, conocidas como honai. Los asentamientos se ubican tradicionalmente en la cima de una colina porque, en el pasado, esto ofrecía cierta protección de las tribus enemigas. Este remoto y espectacular paisaje protegió a los yali del contacto con el mundo moderno hasta que los misioneros cristianos se introdujeron en la región en la década de 1970. Pero incluso hoy en día, como muchas etnias aisladas, los yali llevan lo que a los forasteros les parece una vida de encantadora sencillez. Papúa Occidental. Indonesia. Septiembre de 2010.

MADAGASCAR

Páginas 168 a 197

Ubicada en el océano Índico, frente a la costa meridional de África, Madagascar es la cuarta mayor isla del mundo. Su aislamiento explica su privilegiado lugar en lo tocante a su naturaleza, equiparable a un pequeño continente en cuanto a especies propias y diversidad. Los científicos la han definido como «punto clave» de gran importancia puesto que la mayoría de sus especies de plantas y animales son endémicas de la isla. Este endemismo va de la mano de lo que los expertos definen como megadiversidad de la vida natural. Los lémures son la especie principal y más famosa de Madagascar, con cincuenta tipos diferentes que solo se encuentran allí.

La isla se compone de tres grandes zonas geográficas. Estas son las tierras altas, una región de mesetas en el centro de la isla con altitudes que van de los 762 a los 1.372 metros sobre el nivel del mar; una estrecha y abrupta zona de acantilados que recorre en longitud la costa oriental y abarca buena parte de la selva pluvial remanente de la isla; y una amplia y seca planicie que desciende suavemente desde los límites occidentales de las tierras altas hacia el canal de Mozambique.

En la actualidad, los ricos ecosistemas de Madagascar están en grave peligro, debido en gran medida a los constantes y numerosos incendios, como consecuencia en buena parte del veloz crecimiento demográfico. Sin embargo, la agricultura generalizada, los cultivos de arroz y la ganadería también están dañando los delicados ecosistemas de la isla. Además, las grandes zonas arboladas suelen padecer talas para la provisión de leña y carbón para cocinar. Hoy en día, la región de mesetas central, por ejemplo, está prácticamente deforestada. Los hábitats naturales supervivientes se encuentran desplazados actualmente en las zonas costeras hacia el este, el oeste y el sur. Es probable que ya se haya perdido el 90 % del bosque natural de Madagascar.

Páginas 168/169: Lago en un cráter en el bosque pluvial del parque nacional de la Montaña de Ámbar. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 170/171: Bancos de arena formados por el río Manambolo en la costa occidental. La acumulación de arena y tierra a lo largo de la costa, así como en los estuarios fluviales, muestra el alto nivel de erosión en todo el país. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 172/173: Parque nacional Tsingy de Bemaraha. Los tsingy se encuentran entre las formaciones geológicas más extrañas que se hayan visto en parte alguna. Las aguas subterráneas han disuelto parte de una meseta, formando cuevas y agrietando la piedra caliza. Debido a las condiciones del lugar, la erosión sigue una pauta tanto vertical como horizontal y crea auténticos «bosques» de agujas de piedra caliza. Los tsingy se ubican en la región de Melaky, al oeste de Madagascar, donde el parque nacional Tsingy de Bemaraha fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990. La reserva natural también cuenta con antiguos bosques de manglares, así como con numerosas poblaciones de aves y lémures. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 174/175: Parque nacional Tsingy de Bemaraha. La palma de Madagascar (Pachypodium lamerei) es una conocida planta decorativa, que normalmente no rebasa los 40 centímetros de altura fuera de Madagascar. No obstante, como se muestra en esta fotografía, en su tierra natal puede alcanzar los 6 metros de alto. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 176/177: La planta pata de elefante (Pachypodium rosulatum) en la cordillera de Makay. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 178/179: Cueva catedral. Parque nacional Tsingy de Ankarana. Los tsingy se encuentran entre las formaciones geológicas más extrañas que se hayan visto en parte alguna. Las aguas subterráneas han disuelto parte de una meseta, formando cuevas y agrietando la piedra caliza. Debido a las condiciones del lugar, la erosión sigue una pauta tanto vertical como horizontal y crea auténticos «bosques» de agujas de piedra caliza. Las del parque nacional y reserva de Ankarana se ubican en el extremo norte de Madagascar, donde, como sucede con los tsingy del parque nacional de Bemaraha, las aguas subterráneas han transformado una antigua meseta de piedra caliza en un espectacular topográfico. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Página 180: Tormenta en la cordillera de Makay. A consecuencia de la erosión durante millones de años, esta magnífica cordillera de arenisca en la región meridional de Madagascar alberga innumerables cañones inaccesibles que constituyen un refugio único para la biodiversidad. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 181/182: 1. Rocas graníticas en una playa. Parque nacional de Masoala. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

2. Planta pata de elefante (Pachypodium rosulatum) en el parque nacional Isalo. Este parque en la región del Ihorombe del centro de Madagascar es conocido por su variedad de terrenos, con formaciones de arenisca, profundos cañones, oasis rodeados de palmeras y praderas. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

3. Lémur saltador (Lepilemur ankaranensis) en el parque nacional de Ankarana. Este lémur nocturno es endémico de este parque nacional. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

4. Cataratas Angodongodo (el nombre significa ‘que suenan como una tormenta’) en el parque nacional Isalo. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

5. Camaleón de Oustalet (Furcifer oustaleti) en el parque nacional de Ankarana. Parque nacional de Masoala. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

6. Sifaca de Coquerel (Propithecus coquereli) en la zona de Anjajavy, en la costa del noroeste. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 183/184: 1. Ficus (Ficus sp.) cerca de la población de Fanjakana. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

2. Parque nacional Tsingy de Bemaraha. Planta pata de elefante (Pachypodium rosulatum). Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

3. Cica (Cycas thouarsii) y árbol del viajero (Ravenala madagascariensis) en una roca. Parque nacional de Masoala. La península de Masoala, en la costa nordeste de la isla, alberga una excepcional variedad de hábitats: bosque pluvial, costero y anegado, pantanos y manglares. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

4. Parte inferior de una gran erosión, en el parque nacional Tsingy de Bemaraha. Los tsingy se encuentran entre las formaciones geológicas más extrañas que se hayan visto en parte alguna. Las aguas subterráneas han disuelto parte de una meseta, formando cuevas y agrietando la piedra caliza. Debido a las condiciones del lugar, la erosión sigue una pauta tanto vertical como horizontal y crea auténticos «bosques» de agujas de piedra caliza. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

5. Manglar en el parque nacional de Masoala. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

6. Baobab (Adansonia rubrostipa) en el parque nacional Tsimanampesotsa. Este árbol de la familia de las Bombacaceae es típico del bosque seco de Madagascar y puede almacenar grandes cantidades de agua en su tronco. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Página 185: Cañones de órgano basálticos en la isla Mitsio. El archipiélago de las islas Mitsio está ubicado frente a la costa noroeste. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 186/187: Adansonia grandidieri, en ocasiones conocido como baobab de Grandidier, es un árbol de aspecto muy extraño porque su grueso tronco parece desproporcionado respecto de su tupé de ramas, hojas y frutos. Este hinchado tronco, no obstante, puede almacenar una gran cantidad de agua, y garantiza la buena salud del árbol en condiciones de sequía. El baobab también puede encontrarse en el continente africano, aunque el de Grandidier es nativo de Madagascar y el más explotado de los seis tipos de baobab de la isla. Sus semillas y la pulpa de sus frutos, ricos en vitamina C, pueden comerse literalmente del árbol, mientras sus semillas se prensan para producir aceite para cocinar. Las fibras extraídas de la corteza del árbol también pueden convertirse en una resistente soga sin dañar el árbol por ello. El tronco de un árbol caído suele a su vez utilizarse para fabricar planchas de fibra para cubiertas. Por fortuna, la mayoría de estas actividades plantean pocos riesgos para la supervivencia del baobab, pero aun así hoy en día se lo considera una especie en peligro debido a la invasión de las tierras de cultivo. No menos alarmante ha sido el daño causado por los incendios, la depredación de los granívoros, la competencia con las malas hierbas y un entorno físico que altera la capacidad del baobab para reproducirse. Esta fotografía fue tomada unos 100 kilómetros al nordeste de la cordillera de Makay. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Página 188: El Pachypodium geayi, en el parque nacional Tsimanampesotsa. Este parque se ubica en la costa sudeste de la isla. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Página 189: Volador (Gyrocarpus americanus glaber). Parque nacional Tsingy de Ankarana. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 190/191: Baobabs (Adansonia rubrostipa) en una isla champiñón de la bahía de Moramba. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Página 192: Sifacas de Decken (Propithecus deckenii), en la reserva natural Tsingy de Bemaraha. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Página 193: Lémures coronados (Eulemur fulvus coronatus) en el parque nacional de Ankarana. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 194/195: La palma de Madagascar (Pachypodium lamerei) en el parque nacional de Andohahela. Este parque, situado al sudeste de Madagascar, es extraordinario por la variedad de sus hábitats. Cubre 760 kilómetros cuadrados de la cordillera de Anosy, la estribación más meridional de las tierras altas de Malagasy. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

Páginas 196/197: Murciélagos frugívoros (Pteropus rufus) en un tamarindo (Tamarindus indica) en la reserva de Berenty. Esta es una pequeña reserva privada de bosque en galería a lo largo del río Mandrake, ubicada en una espinosa ecorregión forestal semiárida del extremo sur de Madagascar. El zorro volador de Madagascar (Pteropus rufus) es nativo de esta isla. Otro nombre común es murciélago frugívoro de Madagascar. Es una de las numerosas especies de megamurciélagos y la mayor que puede encontrarse aquí. Con una envergadura de 100 a 125 centímetros, puede pesar entre 500 y 750 gramos. Su dieta consiste en flores, hojas de higuera y, por descontado, fruta. Debido a la pérdida de su hábitat, hoy en día se lo considera una especie desprotegida. Madagascar. Noviembre y diciembre de 2010.

TIERRAS ALTAS DE PAPÚA NUEVA GUINEA

Páginas 198 a 205

Estas tierras altas son espectaculares y preciosas, con fértiles valles, turbulentos ríos y montañas en dientes de sierra que parecen interminables. Pero son también la región más productiva y con mayor densidad demográfica. Por tanto, resulta aún más sorprendente que no fuera sino hasta la década de 1930 cuando el mundo exterior se encontró cara a cara con las variadas y creativas tribus que allí habitan. Los primeros exploradores europeos en adentrarse en este accidentado interior habían esperado encontrar una embrollada continuidad de montañas. En cambio, se toparon con grandes valles intensamente cultivados y una población de más de un millón de habitantes. Aún más les sorprendió el abismo cultural que les separaba de estas etnias recién contactadas.

Desde entonces, han cambiado muchas cosas. Las cinco provincias de la región —Tierras Altas Orientales (alrededor de Goroka), Simbu (alrededor de Kundiawa), Tierras Altas Occidentales (alrededor del monte Hagen), Enga (alrededor de Wabag) y Tierras Altas Meridionales (alrededor de Mendi)— actualmente cuentan con la red de carreteras más extensa del país y una saneada economía basada en el café, el té, el oro y el cobre.

Todas las fotografías presentadas en estas páginas retratan los festivales singsing de las tierras altas. Cualquier motivo es bueno para celebrar el singsing, un festival o baile de celebración, y siempre resulta espectacular poder ver a los habitantes de las tierras altas con su traje tradicional y con la cara pintada, mientras bailan en formación y tocan sus kundus (un tambor en forma de reloj de arena con membrana de piel de lagarto). El espectáculo de Enga, el de Hagen y el de Paya son acontecimientos anuales que reúnen a miles de artistas. El arte corporal y la ornamentación personal, llamada bilas, resultan especialmente sofisticados. Mientras la etnia sepik y otros pueblos de Papúa Nueva Guinea crean bellos artefactos y tallas, los habitantes de las tierras altas utilizan sus propios cuerpos como rústicos lienzos: se pintan el cuerpo y se disfrazan con plumas, perlas y pieles de animales para representar aves, árboles o espíritus de la montaña. A veces, en un singsing se recrea un acontecimiento importante, como puede ser una batalla legendaria.

Páginas 198/199: Actores del festival singsing del monte Hagen. Monte Hagen, provincia de Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

Página 200: Actor del festival singsing del monte Hagen. Monte Hagen, provincia de Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

Página 201: 1, 3 y 4. Los hombres huli llevan pelucas decorativas tejidas con cabello humano. Esta pertenece al propio portador, que se lo dejó crecer durante muchos meses cuando era soltero y vivía aislado del resto de su comunidad. Bajo la tutela de un maestro, se pronuncian hechizos, se prescriben dietas y se cumple con los rituales, todo para garantizar un cabello sano. Muchos huli tienen más de una peluca, pero todas deben ser de cabello que creció siendo solteros. Población de Hademari. Provincia de Tierras Altas Meridionales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

2. Población de Hademari. Provincia de Tierras Altas Meridionales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

5. Actor en el festival singsing del monte Hagen. Provincia de Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

6 y 7. Participante en el festival singsing de Enga. Ciudad de Wabag, provincia de Enga. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

Página 202: 8. Los figurantes que interpretan a los hombres de barro forman parte de las expresiones más impresionantes de la cultura imaginativa de las tierras altas. Paya, provincia de Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

9. Participantes del festival singsing de Paya. Paya, provincia de Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

10. El cerdo es el símbolo de éxito más importante entre los habitantes de las tierras altas. Todas las ceremonias relevantes implican el sacrificio de varios cerdos, que se asan en hoyos. Primero se calientan las piedras en un fuego de leña, después se cubren de hojas de platanero antes de añadir la carne, boniatos y plátanos. Este ritual se llama mou-mou. Ceremonia del mou-mou en la población de Hademari (región de Tari). Provincia de Tierras Altas Meridionales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

11. Participante en el festival singsing de Hademari (región de Tari). Provincia de Tierras Altas Meridionales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

12. Participante en el festival singsing de Paya. Provincia de Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

13. Participante en el festival singsing de Enga. Ciudad de Wabag, provincia de Enga. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

14. Fotografía de la más joven de las tres esposas del jefe de la población de Paya. Los grandes hombres, o jefes, presiden los asuntos del clan. Provincia de Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

Página 203: Participante en el festival singsing de Paya. Paya, provincia de Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

Página 205: Los figurantes que interpretan a los hombres de barro forman parte de las expresiones más impresionantes de la cultura imaginativa de las tierras altas. Provincia de Tierras Altas Occidentales. Papúa Nueva Guinea. Julio y agosto de 2008.

LOS MENTAWAI, INDONESIA

Páginas 206 a 215

Los mentawai (también llamados mentawei y mentawi) son los indígenas de las islas Mentawai, situadas unos 130 kilómetros al oeste de Sumatra. Viven un estilo de vida seminómada como cazadores y recolectores en los entornos costeros y en los bosques pluviales de las islas. Esta etnia es célebre por su espiritualidad, su arte corporal y su costumbre de afilarse los dientes, práctica que, a su juicio, los embellece. Los mentawai forman parte de los pocos grupos indígenas tradicionales que quedan en Asia. Todavía construyen y fabrican casi todo con productos naturales de los bosques pluviales y su estilo de vida y rituales han cambiado escasamente en miles de años. La lengua mentawai pertenece a la familia lingüística austronesia. Siberut es la isla más grande y septentrional. Allí, la mayoría de los mentawai viven en pequeños asentamientos desperdigados a lo largo de los ríos o cerca de la costa. Se desplazan entre sus asentamientos y unos poblados más pequeños situados a cierta distancia de su tierra ancestral. Allí crían cerdos en la selva y recogen frutos de temporada, como el durián, la jaca y otras especies silvestres. Las gallinas se crían cerca del asentamiento, mientras las cicas se cultivan en zonas pantanosas de baja altitud, normalmente junto a un río. La harina procedente del sagú que se encuentra en el corazón de la palma y del tubérculo del taro es una parte importante de su dieta.

El Gobierno de Indonesia ha trabajado durante décadas para integrar a los mentawai atrayéndolos a poblaciones controladas por el Gobierno; hoy en día solo un puñado de clanes no integrados viven en la selva. Encabezados por sikereis (chamanes mentawai), viven en consonancia con la tradición en largas casas comunales llamadas umas. Mientras el mundo moderno se les acerca cada vez más, los clanes tradicionales solo toman de él lo que les interesa: todos los objetos de metal, como hachas y peroles, así como tazas y jarras de plástico han comenzado a ser utilizados por algunos. El Gobierno y determinados grupos religiosos han obligado a los mentawai integrados a llevar ropa moderna, pero en las tradicionales umas, los hombres normalmente solo visten taparrabos de corteza y las mujeres sus vestidos tradicionales. Les encanta colocarse coloridos collares y pulseras, además de flores tropicales en el cabello. Los chamanes y sus esposas llevan el cuerpo totalmente tatuado.

Página 206: Cortan en tiras la corteza de un árbol de baiko derribado, las sumergen en agua y las aporrean largamente con un mazo sin romperlas. La finalidad es machacar las fibras para ablandar la corteza. Tras secarlas al sol, las tiñen de rojo con la savia de otro árbol y los hombres las llevan alrededor de las caderas; este taparrabos se llama kabit. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

Página 207: 1. Teereum, sikerei y líder del clan mentawai. Este chamán está preparando un filtro para sagú con las hojas de la propia cica. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

2. Las mujeres visten sus cuerpos con hojas de platanero para la tradicional pesca de las mujeres en los campos de taro. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

3. Mentawai con sus herramientas de caza: el machete, el arco y el carcaj en el que transportan flechas envenenadas. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

4. El bosque cubre todas las necesidades básicas de los mentawai. Las mujeres de la fotografía están confeccionando esteras. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

5. Escenas dentro de la uma. La uma es una casa comunal de madera, grande y alargada en la que vive el clan, aunque de noche los hombres duermen en un lado y las mujeres en otro. La sociedad mentawai está repleta de tabúes que deben respetarse. Por ejemplo, la pareja no puede mantener relaciones íntimas ante el resto de la familia. Cada pareja tiene un sapo, una pequeña vivienda individual que les ofrece intimidad. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

Página 208: 6. Cosa insólita para el Sudeste Asiático, debido a su aislamiento, los mentawai nunca adoptaron el cultivo del arroz. En cambio, sí el sagú, su alimento básico, una especie de harina procedente de la cica, una palma que arraiga en pantanos. La harina de sagú la obtienen restregando el tronco del árbol, después rocían las virutas con agua y las pisotean bien para separar las fibras vegetales de una especie de pasta que, una vez seca, se convierte en harina. A continuación, envuelven el sagú en hojas de palma y lo asan sobre un fuego de leña. Una cica puede alimentar a una familia durante un mes. Para complementar su dieta, los mentawai comen plátanos y taro (una especie de tubérculo). Un escarabajo llamado tamara también pone sus huevos en la cica y los mentawai consideran que las larvas resultantes son un manjar, crudas o asadas en un pincho. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

7. Los sikereis, o chamanes, preparan veneno para untar las puntas de sus flechas de caza. Mientras mezclan distintas plantas tóxicas, invocan a los espíritus del bosque. Un chamán que actúa como médium con el otro mundo debe conocer todas las plantas y hierbas para explotar sus cualidades medicinales y espirituales. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

8. Una mujer lleva sagú en una cesta. Sujeta con una mano un instrumento que ayuda a separar la harina. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

Página 209: La pesca, normalmente a cargo de las mujeres, satisface las necesidades diarias de proteínas de las familias mentawai. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

Páginas 210/211: Estas cestas llevan, entre otras cosas, gallinas sacrificadas durante los ritos religiosos. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

Páginas 212/213: Unos mentawai con sus herramientas para cazar: la lanza, el arco y el carcaj en el que llevan las flechas envenenadas. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

Páginas 214/215: Unos ágiles jóvenes trepan a gigantescos árboles, de 40 metros de altura, para recoger durianes, una excelente fruta muy apreciada por el clan mentawai. También venden parte de esos frutos para financiar la compra de productos modernos, como machetes y tabaco. Isla de Siberut. Sumatra Occidental. Indonesia. Marzo y abril de 2008.

ÁFRICA

Página 221: En una primera impresión, el Sáhara parece inerte. Las doradas dunas que se extienden hasta donde alcanza la vista sugieren un hostil paisaje inmutable desde tiempos inmemoriales. No obstante, este desierto ha tenido muchas vidas. De hecho, durante mis viajes, es uno de los lugares donde me sentí más cercano al remoto pasado de la vida salvaje y de la humanidad. El Sáhara experimentó su transformación más reciente e importante hace unos 10.000 a 20.000 años, cuando la última Edad del Hielo llevó precipitaciones, ríos y lagos, así como animales y vegetación a la mayor parte del África del Norte. Donde hoy hay arena y rocas, hubo un tiempo en el que unas condiciones parecidas a las de la sabana acogían asentamientos humanos. Prueba de ello es el arte rupestre que se remonta a unos 10.000 años atrás y que representa búfalos, elefantes, rinocerontes, avestruces, antílopes, jirafas y cocodrilos. Zona al noroeste de Djanet. Argelia. Enero y febrero de 2009.

Páginas 222/223: Vista interior del cráter de Nyiragongo en el momento de una explosión en el nivel del lago de lava, 800 metros más abajo. La región de Virunga está delimitada por ocho volcanes cuya antigüedad oscila entre los 100.000 y los 500.000 años y que se elevan hasta los 4.500 metros. Se yerguen como imponentes barreras a través de la rama occidental del gran valle del Rift. Dos de estos volcanes, ambos ubicados en el Congo, siguen activos. En enero de 2002, el Nyiragongo destruyó gran parte de la localidad de Goma, a orillas del lago Kivu. El otro, el Nyamulagira, entró en erupción en mayo de 2004. República Democrática del Congo. Mayo y junio de 2004.

Páginas 224/225: Abrasadoras corrientes de lava brotan del cráter por una fractura subterránea. Los campos de lava circundantes son frescos. Con una temperatura de 1.260 °C dentro de la corriente de lava, son demasiado calientes para acercarse. Manando a gran velocidad, la lava se parece a un violento río naranja. Erupción volcánica del monte Nyamulagira en mayo de 2004. República Democrática del Congo. Mayo y junio de 2004.

Páginas 226/227: El lago del cráter del volcán Bisoke, de 3.711 metros de altura, se extiende entre Ruanda y la República Democrática del Congo. Unos dendrosenecios (Dendrosenecio erici-rosenii), visibles en segundo plano, cubren casi por entero la parte superior de la montaña. Ruanda. Mayo y junio de 2004.

Páginas 228/229: Las noches a veces son frías durante el invierno zambiano. Al amanecer, el agua de los lagos y riachuelos, aún tibia por efecto del sol del día anterior, se evapora, se condensa y forma extraños y bellos bancos de niebla. Visto desde un globo en el parque nacional de Kafue, a las 5.30 de la mañana. Julio y agosto de 2010.

LA ETNIA SAN

Páginas 230 a 239

El desierto del Kalahari, en Botsuana, puede parecer árido y hostil, pero es el paraíso para los san (o bosquimanos), que se cuentan entre los primeros habitantes de África. Durante un periodo de 40.000 años, han demostrado ser maestros en supervivencia. Con sus amplios horizontes, el Kalahari presenta espectaculares formaciones de nubes durante el día, sobre todo en la temporada de lluvias. Por la noche el cielo brilla con las constelaciones más fabulosas, y todas ellas tienen su propio nombre en lengua bosquimana.

Por desgracia, esta inmensa cuna natural, hogar de uno de los apenas 14 «ancestrales grupos demográficos» a partir de los que evolucionó el hombre moderno, ya no es territorio exclusivo de la etnia san. En varias oleadas de desalojos, desde 1997 a 2002, el Gobierno de Botsuana los fue trasladando de su tierra ancestral a abarrotados campos de reasentamiento. Son lugares realmente tristes. Como casi no existe vida silvestre cerca, los san dependen del gobierno para obtener alimentos y agua. Despojados de su sistema de vida ancestral, los hombres san caen en depresión debido al tedio. El Gobierno de Botsuana afirma que trasladó a los san para fomentar su desarrollo. Sin embargo, los san no están muy convencidos. ¿Por qué no fomentaron su desarrollo donde siempre habían vivido? Sus abogados han recusado el desalojo, pero hasta la fecha ningún tribunal ha autorizado su regreso. Mientras tanto, los bosquimanos requieren de una autorización para entrar en sus anteriores reservas de animales y, aun así, corren peligro de enfrentarse a detenciones o torturas.

La verdad es que el gobierno quería quitárselos de en medio para que las importantes reservas de diamantes del Kalahari pudiesen explotarse sin el engorro de tener que negociar con las comunidades san tradicionales.

No obstante, unos cuantos pequeños grupos de san aún conservan su forma de vida tradicional: animadas por algunas asociaciones sin ánimo de lucro, varias grandes fincas de propiedad privada han permitido que los bosquimanos reanuden sus prácticas de cazadores y recolectores; a cambio, invitan a los forasteros a observar cómo cazan, hacen hogueras, cocinan y construyen sus chozas. Estas fotografías las realizamos durante el tiempo que compartimos con unos 20 bosquimanos san en la región de Ghanzi (Botsuana), en la tierra de la finca de Trail Blazer. Muestran cómo, a pesar de haber perdido su tierra y con su cultura intacta, están preparados para continuar tal como lo hacían en su amado Kalahari.

Páginas 230/231: Un cazador sujeta un sisón ventrinegro común (Eupodotis melanogaster), un ave nativa del sur de África. Puede capturarse con relativa facilidad utilizando sus propios huevos como anzuelo y una trampa hecha de ramillas. Se teje un fino cordel de fibra de palma y cuando el sisón intenta tomar el huevo con el pico, su cuello queda atrapado en el lazo. Botsuana. Enero de 2008.

Páginas 232/233: Es impresionante la capacidad de los bosquimanos para reaccionar rápida y eficazmente a los elementos. Por ejemplo, cuando llovizna, se cubren con pasto. Pero cuando la lluvia es intensa, construyen una choza en pocos segundos utilizando cualquier cosa que esté a mano, sean hojas, pasto o ramas. A la inversa, para protegerse de un sol ardiente, se tapan con grandes hojas. Botsuana. Enero de 2008.

Páginas 234/235: La danza de trance o curación es el ritual místico más importante de los bosquimanos. Mientras las mujeres cantan y baten palmas siguiendo el ritmo, los hombres bailan en círculo a su alrededor. Durante esta danza, los curanderos imponen sus manos sobre todos los presentes para extraer las «flechas de la enfermedad». Se llenan cáscaras de semillas secas con piedritas y cuando se las ata a las piernas de los curanderos, producen un fuerte repiqueteo mientras estos bailan. El frenesí de su trance, según creen los bosquimanos, señala su entrada en el mundo de los espíritus. Botsuana. Enero de 2008.

Página 236: Un cazador lleva encima una liebre nativa, la liebre saltadora (Pedetes capensis). Para cazar su presa, el bosquimano introdujo un largo tallo en la madriguera en la que se escondía la liebre; cuando atrapó al animal con el tallo, cavó un agujero hasta que lo pudo sacar de la madriguera. Botsuana. Enero de 2008.

Página 237: 1. Durante un aguacero repentino, las mujeres construyen rápidamente una rudimentaria choza, después colocan pequeñas ramas contra unos troncos y las cubren de hierbas largas. En cuestión de segundos, encienden una hoguera para combatir el frío y la humedad. Botsuana. Enero de 2008.

2. Los bosquimanos son cazadores y recolectores legendarios, que consumen la mayor parte de su energía en obtener comida. Los hombres se pasan los días rastreando animales, como la liebre nativa, conocida como liebre saltarina, chacales, puercoespines y pitones. Por su parte, las mujeres buscan raíces e insectos. Botsuana. Enero de 2008.

3. Al final del día, mientras las madres juegan con sus pequeños, se enciende una hoguera para combatir el frío aire nocturno y para procurar un punto de reunión en torno al cual los adultos intercambian historias y cuentan las leyendas tradicionales a sus hijos. Botsuana. Enero de 2008.

4. Rara vez se ve beber a un bosquimano, pero cuando llueve, de inmediato ingieren tanto líquido como pueden antes de que el agua desaparezca en el arenoso suelo. También utilizan una paja para sorber gotas de lluvia de las hojas. Botsuana. Enero de 2008.

5. Los bosquimanos emplean buena parte de su jornada cavando hoyos en el arenoso suelo en busca de animales ocultos, como la liebre nativa o liebre saltarina (Pedetes capensis), puercoespines (Hystrix africaeaustralis) y serpientes. Solo cazan o recolectan para satisfacer sus necesidades inmediatas puesto que no tienen forma de conservar los alimentos. Botsuana. Enero de 2008.

6. El puercoespín del Cabo (Hystrix africaeaustralis) es importante para los bosquimanos. Además de saborear la calidad de su carne, disfrutan con el reto de cazarlo. Primero localizan sus diminutas huellas en la arena y las siguen hasta que desaparecen bajo tierra. Oculto en un laberinto de túneles, aún resulta difícil de atrapar. Así que los cazadores pueden emplear un día entero cavando numerosos hoyos antes de cobrar por fin su presa. Lo celebran esa misma noche comiendo la caza en torno a una hoguera comunitaria y bailando para agradecer su éxito. Botsuana. Enero de 2008.

Página 238: 7. A la manera tradicional, se enciende una hoguera frotando una vara de vid trompeta (Catophractes alexandri) contra un trozo de madera dura de rhigozum occidental (Rhigozum brevispinosum), que se mantiene fijo con un pie o una mano; en cuestión de pocos minutos, el calor causado por la fricción enciende la yesca seca colocada alrededor del punto de contacto. Botsuana. Enero de 2008.

8 y 11. En determinadas épocas del año, numerosas orugas aparecen en algunos arbustos. Los bosquimanos las estrujan para sacarles las tripas y luego se las comen asadas. Repletas de proteínas, constituyen una apetitosa comida. Botsuana. Enero de 2008.

9. Mientras los hombres hacen las veces de cazadores, las mujeres son habilidosas recolectoras. Con solo ver asomar una planta, saben qué oculta una raíz comestible bajo tierra. Siempre llevan consigo a sus hijos, a quienes, cuando es necesario, pueden amamantar en mitad de la búsqueda. Botsuana. Enero de 2008.

10. Tras una fuerte lluvia, aparecen de repente sapos y gusanos de vientre amarillo. Los bosquimanos los atrapan, les quitan la piel (supuestamente venenosa) y después disfrutan de una buena comida en torno a la hoguera. Botsuana. Enero de 2008.

Página 239: El desierto del Kalahari, en Botsuana, parece árido y hostil, pero es el paraíso para los san (o bosquimanos), que se cuentan entre los primeros habitantes de África. Botsuana. Enero de 2008.

Páginas 240/241: El Erg Ubari es una gran extensión de dunas que abarca unos 80.000 kilómetros cuadrados. Carece de agua dulce, pero contiene unos cuantos lagos salados concentrados en una zona conocida en árabe como ‘Ramla el Daaika’, lo que significa ‘duna de los que comen gusanos’. Hay más de 20 lagos de este tipo, aunque la mayoría se han secado tras la intensa extracción de agua subterránea para nuevos proyectos agrícolas. Libia. Enero y febrero de 2009.

Páginas 242/243: Dunas en Ili Diana, Tadrart. Al sur de Djanet. Argelia. Enero y febrero de 2009.

Páginas 244/245: Grandes dunas en Maat, Tadrart. Al sur de Djanet. Argelia. Enero y febrero de 2009.

Página 246: Grandes dunas entre Alberg y Tin Merzouga. Tadrart. Al sur de Djanet. Argelia. Enero y febrero de 2009.

Página 247: En Namibia occidental, la erosión del agua ha modificado los paisajes, especialmente después de que las tormentas provoquen inundaciones repentinas que socavan el suelo y forman barrancos y cauces fluviales cada vez más profundos. No obstante, como la lluvia intensa escasea en la actualidad, gran parte del aspecto lunar de la zona se remonta a tiempos pasados mucho más húmedos. Parque nacional de Namib-Naukluft. Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

Páginas 248/249: Babuíno o papión (Papio hamadryas ursinus). Esta especie de babuino se encuentra por todo el desierto del Namib, aunque es más numerosa en las regiones del centro y norte. Esta fotografía fue realizada en las dunas junto al río Kunene, que señala la frontera de Namibia con Angola. Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

Páginas 250/251: Las inmensas dunas, que cubren unos 36.000 kilómetros cuadrados, se adentran en tierra firme desde gran parte de la costa de Namibia, abarcan el parque nacional de Namib-Naukluft y llegan tan al norte como Walvis Bay. Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

Páginas 252/253: El desierto del Namib cuenta con una extraordinaria variedad de tipos de dunas. Las más insólitas se conocen como dunas parabólicas o multidiscíplinas que resultan de vientos procedentes de diferentes direcciones que soplan con intensidades parecidas durante el año. Estos vientos forman colinas de arena de excepcional belleza. Esta arena tiene su origen en el interior de Namibia, a través del río Fish, y en Sudáfrica, desde donde se pierde en el sistema de drenaje del río Orange. Después se deposita en las orillas e islas del río Orange y más tarde es arrastrada a través de la desembocadura del río en Oranjemund. La mayor parte de esta arena vuelve a la costa unos 100 kilómetros al norte de Oranjemund, mientras el resto es barrida más al norte a lo largo de la costa meridional de Namibia. Allí el viento la modela en forma de dunas, inconfundibles en la inmensidad del desierto del Namib. Mar de Arena, al sur de Walvis Bay. Octubre y noviembre de 2005.

Páginas 254 a 261

Sudán del Sur tiene una mayor diversidad étnica que el norte de Sudán. Tres grupos tribales suman aproximadamente un 30 % de los habitantes de la región: los dinka, con una población de más de un millón de personas, seguidos por los nuer y los shilluk. Pero hay otros grupos importantes, como la etnia amar, la toposa, la anuak, la murle, la bar, la moro-madi, la louko, la luo, la acholi, la longo, la didinga, la ber y la mondari. La mayoría de estas comunidades se conocen como etnias nilóticas porque sus lenguas tienen sus orígenes en antiguas lenguas nilo-saharianas y porque viven en la región del Alto Nilo. Sin embargo, algunos grupos se han desplazado al sur para encontrar pastos para su ganado y han adoptado distintas identidades, como los masái en Kenia y los tutsi en Ruanda y Burundi.

Estas fotografías muestran a unos dinka en sus campamentos ganaderos, en la región situada entre Rumbek y Bor. Durante la temporada de lluvias, viven en poblados y cultivan cereales, como mijo, sorgo y maíz, mientras su ganado pace en ricos pastos. No obstante, durante la temporada de sequía, cuando el pasto desaparece de esta región semiárida, los dinka abandonan los poblados y se ponen en camino en busca de pastos frescos con todo su ganado, que a veces cuenta con más de 5.000 cabezas. Acarrean pocas pertenencias pero llevan todo el cereal que necesitarán durante los largos meses de sequía. Cuando encuentran una zona con agua y pastura, montan sus campamentos ganaderos. Durante el día, los animales pueden caminar varios kilómetros para pacer y beber, mientras que por la noche se les conduce de vuelta a los campos.

Las vidas de los dinka son inseparables de las de su ganado. Cada mañana, utilizan la orina de las vacas para lavarse la cara, pero también la añaden a la leche fresca como conservante. Además recogen el estiércol de vaca que, una vez secado al sol, se quema por la noche para ahuyentar a los mosquitos atraídos por el ganado. Después cubren a sus animales y a sí mismos con las cenizas, lo que esteriliza las mordeduras de insectos y parásitos.

Página 254: En la población de Ger, la representación simbólica de unos cuernos está tallada en la pared interior de una casa tradicional. Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

Página 255: 1, 3 y 4. Cuando los dinka conducen su ganado desde los campamentos hasta los pastos cercanos a lagos y canales alimentados por agua del río Nilo, emplean su tiempo libre pescando con lanzas. Como puede apreciarse en esta fotografía, en los pantanos del canal Gel los hombres forman un círculo y empujan los peces hacia el centro, donde pueden atraparlos fácilmente. Desde marzo, cuando los niveles del agua comienzan a descender, hasta el comienzo de las lluvias en mayo, los hombres entran en el agua a pescar armados con largas lanzas. El pescado proporciona proteínas fundamentales para miles de dinkas reunidos en los campamentos ganaderos en esta región de Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

2. En un campamento ganadero en Kei. Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

Página 256: 5. Por la mañana, tras frotar la piel de sus animales para que penetre la ceniza del estiércol de vaca quemado, los hombres se marchan con el ganado y caminan hacia los grandes lagos y canales alimentados por el río Nilo durante la temporada de lluvias. Cuando la inundación se retira, deja la tierra lo bastante húmeda como para que crezca el pasto. Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

6. Campamento ganadero en Kolkuei. Al final del día, conducen a las vacas más bellas sujetas con una cuerda a través del campamento para que la comunidad las admire. Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

7. Campamento ganadero en Wutkor. Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

8. Campamento ganadero en Kei. Los dinka y sus animales se cubren de cenizas procedentes del estiércol de vaca quemado para proteger la piel de insectos y parásitos. Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

Página 257: Campamento ganadero en Kolkuei. Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

Páginas 258/259: Campamento ganadero de Amak al final del día, cuando la manada ha regresado para pasar la noche. Este es el momento de mayor actividad en el campamento. En esta fotografía pueden verse varias pilas de boñigas ardiendo; el humo aleja los insectos del campamento. Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

Páginas 260/261: Campamento ganadero de Kei. Los dinka eligen los mejores toros para el apareamiento y los identifican dando una forma distintiva a los cuernos de los animales a medida que crecen. Sudán del Sur. Febrero y marzo de 2006.

LOS HIMBA

Páginas 262 a 267

Los himba de Kaokoland (Namibia) son pastores seminómadas de ganado que viven en pequeños grupos y dependen de encontrar agua y pastos para sus reses. Están dispersos por todo el norte de Kaokoland, donde la proximidad del río Kunene hace que sean aceptables las condiciones de vida tanto de los seres humanos como del ganado. Los himba han tenido una historia complicada. Conocidos como los herero en el siglo XVI, emigraron de la provincia de Moçamedes (Angola) hacia el río Kunene. Llamaron okaoko a la tierra situada a su izquierda, término del que derivaron Kaokoveld y, posteriormente, Kaokoland. Más tarde, cuando el principal grupo herero emigró al centro y al este de Namibia, un grupo más pequeño permaneció en la árida y montañosa Kaokoland. A mediados del siglo XIX, estos herero fueron víctimas de las bandas de ladrones de ganado que merodeaban, cayendo en la pobreza extrema. Los herero del sur comenzaron a llamarlos tjimba-herero, que significa ‘herero miserables’. Muchos tjimba huyeron a Angola cruzando el río Kunene para buscar refugio en la tribu ngambwe, que dio en llamarlos ovaHimba (‘mendigos’). Con el tiempo, recuperaron sus manadas de vacas y, cuando regresaron por fin a Kaokoland, se quedaron con el nombre de himbas.

Páginas 262/263: Diminuto grupo de himbas cerca del río Katapati, en Marienfluss (Kaokoland). Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

Páginas 264/265: Un grupo de himbas en Omuramba, cerca de las montañas Zebra en Kaokoland. Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

Página 266 y 267: Grupo de himbas en Orutanda compuesto casi exclusivamente por mujeres, puesto que sus hombres se habían marchado con su ganado en busca de agua y pastos. Kaokoland. Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

Páginas 268/269: Los animales se asustan cuando escuchan un helicóptero volando por encima de ellos, lo cual es comprensible, pero tampoco en un globo fue posible acercarnos a esta manada de búfalos (Syncerus caffer) sin inquietarlos. Los globos, no obstante, plantean otros problemas. Es crucial volar a primera hora de la mañana, antes de que las espirales de aire caliente que surgen del suelo causen peligrosas turbulencias. También existe el riesgo de que el viento pueda hacer que el globo se desvíe de su rumbo. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

Páginas 270/271: Como los cazadores furtivos cazan elefantes (Loxodonta africana) en Zambia, estos temen a los seres humanos y a los vehículos. Alarmados cuando ven acercarse un coche, corren rápidamente para refugiarse en el monte. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

Páginas 272/273: Leopardo (Panthera pardus). Aunque los leopardos normalmente cazan de noche, de vez en cuando se los puede avistar temprano por la mañana o a última hora de la tarde, como sucede con este ejemplar de la fotografía, al que vemos poco después de haber matado a un gran impala macho (Aepyceros melampus melampus). Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

Páginas 274/275: Jirafas (Giraffa camelopardalis). Con sus largas y flacas patas y sus interminables cuellos, las jirafas pueden parecer torpes, pero corren a una sorprendente velocidad. Las hembras también se defienden a sí mismas y a sus crías con violentos golpes de sus pezuñas traseras; se conocen casos en los que incluso han llegado a matar un león. Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

Páginas 276/277: Búfalo cafre (Syncerus caffer). Los búfalos cafre se reúnen en manadas que cuentan con varios cientos de animales. Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

Página 279: Los animales se asustan cuando escuchan un helicóptero volando por encima de ellos, lo cual es comprensible, pero tampoco en un globo fue posible acercarnos a esta manada de búfalos (Syncerus caffer) sin inquietarlos. Los globos, no obstante, plantean otros problemas. Es crucial volar a primera hora de la mañana, antes de que las espirales de aire caliente que surgen del suelo causen peligrosas turbulencias. También existe el riesgo de que el viento desvíe el globo de su rumbo. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

Páginas 280/281: Cebra de llanura (Equus quagga). En las zonas circundantes del delta del Okavango, las cebras de llanura se reúnen en pequeños grupos de cuatro a nueve ejemplares. Pero en las llanuras cubiertas de hierba de los humedales del delta, las manadas pueden alcanzar 50 animales. Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

Páginas 282/283: Leopardo (Panthera pardus) en el valle del río Barab, Damaraland. Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

Página 284: El parque nacional de Simien, al norte de Etiopía, alberga algunos animales sumamente inusuales como la cabra montesa de Etiopía (Capra walie), que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo, y el gelada (Theropithecus gelada). Este primate alto, que se parece al babuino, pero que pertenece a una especie distinta, está muy adaptado a las elevadas altitudes. Cerca del poblado de Ginche. Altitud: 3.607 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

Página 285: 1. Hipopótamo (Hippopotamus amphibius). Conducidos por una hembra, estos animales gregarios forman grupos de seis a 15 miembros. Aunque habitualmente son apacibles, si se sienten amenazados pueden volverse agresivos e incluso muy peligrosos. Esto también es especialmente válido en el caso de las vacas con sus terneros. Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

2. Hipótrago equino (Hippotragus equinus) en el parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

3. Como los cazadores furtivos cazan elefantes (Loxodonta africana) en Zambia, estos temen a los seres humanos y a los vehículos. Alarmados cuando ven acercarse un coche, corren rápidamente para refugiarse en el monte. Sin embargo, en este caso, en vez de huir, el elefante arremetió contra nuestro vehículo. Nos fuimos rápidamente. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

4. El parque nacional de Simien, al norte de Etiopía, alberga algunos animales sumamente inusuales como la cabra montesa de Etiopía (Capra walie), que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo, y el gelada (Theropithecus gelada). Este primate alto, que se parece al babuino, pero que pertenece a una especie distinta, está muy adaptado a las elevadas altitudes. Cerca del poblado de Ginche. Altitud: 3.607 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

5. Gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) del grupo de Amahoro, en el monte Bisoke. Este joven macho se estudia a sí mismo reflejado en el filtro frontal de la lente de mi cámara como si fuese un espejo e incluso se observa mientras se introduce el dedo en la boca y luego lo saca. Fue muy conmovedor contemplarlo reconociéndose por vez primera en una imagen reflejada. Ruanda. Mayo y junio de 2004.

6. Jirafa (Giraffa camelopardalis). Con sus largas y flacas patas y sus interminables cuellos, las jirafas pueden parecer torpes, pero corren a una sorprendente velocidad. Las hembras también se defienden a sí mismas y a sus crías con violentos golpes de sus pezuñas traseras; se conocen casos en los que incluso han llegado a matar un león. Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

7. Los presuntos elefantes del desierto pertenecen a la misma especie que el elefante africano de sabana (Loxodonta africana), pero se han adaptado a las condiciones extremas del desierto del Namib y tienen un aspecto distinto. Son más altos, su piel está más arrugada y a las hembras no les crecen colmillos de marfil. Además, se mueven más rápido y pueden escalar dunas. Valle del río Hoanib. Damaraland. Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

Página 286: 8. Los animales se asustan cuando escuchan un helicóptero volando por encima de ellos, lo cual es comprensible, pero tampoco en un globo fue posible acercarnos a esta manada de búfalos (Syncerus caffer) sin inquietarlos. Los globos, no obstante, plantean otros problemas. Es crucial volar a primera hora de la mañana, antes de que las espirales de aire caliente que surgen del suelo causen peligrosas turbulencias. También existe el riesgo de que el viento pueda hacer que el globo se desvíe de su rumbo. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

9. Hipopótamo (Hippopotamus amphibius). Conducidos por una hembra, estos animales gregarios forman grupos de 6 a 15 miembros. Aunque habitualmente son apacibles, si se sienten amenazados, pueden volverse agresivos e incluso muy peligrosos. Esto también es especialmente válido en el caso de las vacas con sus terneros. Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

10. Hipopótamo (Hippopotamus amphibius). En un globo, es posible acercarse a los animales, puesto que no hay ningún ruido de motor que los atemorice. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

11. Las noches a veces son frías durante el invierno zambiano. Al amanecer, el agua de los lagos y riachuelos, aún tibia por el efecto del sol del día anterior, se evapora y condensa para formar extraños y bellos bancos de niebla. En esta fotografía, los antílopes conocidos como antílopes Lechwe (Kobus leche) disfrutan de los pantanos anegados de aguas someras. Visto desde un globo en el parque nacional de Kafue, a las 5.30 de la mañana. Zambia. Julio y agosto de 2010.

12. Cebras de montaña (Equus zebra hartmannae). Estas cebras están confinadas al accidentado territorio de las zonas occidental y central. Valle del río Hoanib. Damaraland. Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

Página 287: 1 y 4. El antílope Lechwe (Kobus leche), de tamaño medio, vive en manadas de 10 a 30 animales a lo largo de las orillas de los ríos o en pantanos anegados de aguas someras y en lagos estacionales, conocidos en la zona como vleis. Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

2. El guepardo (Acinonyx jubatus) puede diferenciarse fácilmente del leopardo por sus patas más largas, las manchas negras de su cuerpo y las marcas en los lagrimales que se extienden desde los ojos hasta la boca. El guepardo, el más veloz de todos los animales, puede alcanzar una velocidad superior a los 100 kilómetros por hora en carreras cortas. Botsuana. Junio y julio de 2007.

3. El león (Panthera leo) es el más grande de la familia de los félidos africanos: los machos pesan entre 180 y 240 kilogramos y las hembras entre 120 y 180 kilogramos. Los cachorros nacen en cualquier época del año tras un periodo de gestación de unos 110 días. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

5. El parque nacional de Simien, al norte de Etiopía, alberga algunos animales sumamente inusuales como la cabra montesa de Etiopía (Capra wallie), que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo, y el gelada (Theropithecus gelada). Este primate alto, que se parece al babuino, pero que pertenece a una especie distinta, está muy adaptado a las elevadas altitudes. Cerca del poblado de Ginche. Altitud: 3.607 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

Página 288: 6. Picotenaza africano (Anastomus lamelligerus). A pesar de aventurarse de vez en cuando lejos de las fuentes de agua, esta ave está principalmente asociada a amplias extensiones de agua dulce. Atraída por los pantanos, las ciénagas y los lagos, se alimenta sobre todo de moluscos. Su insólito pico le permite extraer caracoles de sus caparazones. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

7. Un alcaparro tormentoso (Capparis tomentosa) en el que un grupo de cormoranes africanos (Phalacrocorax africanus) pasan la noche: algunos han extendido las alas para que se sequen después de un día de pesca en el río Chobe. Botsuana. Junio y julio de 2007.

8. Cabra montesa de Etiopía (Capra walie) en el parque nacional de Simien. Esta especie amenazada, cuya presencia en estas montañas se reduce solo a unas 500 de estas cabras salvajes, se enfrenta al peligro de perder su hábitat debido a la caza furtiva y a un restringido ámbito para forrajear. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

9. Cebra de montaña (Equus zebra hartmannae). Estas cebras están confinadas al accidentado territorio de las zonas occidental y central. Valle del río Hoanib. Damaraland. Namibia. Octubre y noviembre de 2005.

10. Jirafa (Giraffa camelopardalis). Con sus largas y flacas patas y sus interminables cuellos, las jirafas pueden parecer torpes, pero correrán a una sorprendente velocidad. Las hembras también se defenderán a sí mismas y a sus crías con violentos golpes de sus pezuñas traseras; se conocen casos en los que incluso han llegado a matar un león. Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

11. Leopardo (Panthera pardus). Aunque los leopardos normalmente cazan de noche, de vez en cuando se los puede avistar temprano por la mañana o a última hora de la tarde. Los leopardos trepan a los árboles con suma facilidad y, como en este caso, cargan con el cuerpo de su víctima para resguardarla de otros depredadores o carroñeros. Delta del Okavango. Botsuana. Junio y julio de 2007.

12. Antílope jeroglífico (Tragelaphus scriptus). Estos tímidos y solitarios antílopes se mueven en parejas o en pequeños grupos de hembras con sus crías. Los machos adultos, que solo pesan entre 40 y 77 kilogramos, son muy valientes y se enfrentan a los leopardos, a los que en ocasiones matan. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

Página 289: El gorila de montaña (Gorilla beringei beringei) es la más rara de las tres especies de gorilas, con solo unos 800 individuos, aproximadamente la mitad de los cuales se encuentran en la región volcánica de Virunga y el resto en la Selva Impenetrable de Bwindi (Uganda). Habida cuenta de su formidable tamaño —los machos adultos llegan a pesar hasta 250 kilogramos—, los gorilas son animales pacíficos, que prefieren la vida familiar a cualquier otra actividad más arriesgada. En esta fotografía, un gorila hembra manifiesta la típica ternura por su pequeño. Los grupos familiares de machos jóvenes, hembras y sus crías son dirigidos por un macho dominante de espalda plateada, así llamados por el color gris con el que se tiñe su espalda una vez alcanza la madurez. Los jóvenes de espalda plateada abandonan el grupo con frecuencia, y optan por una vida solitaria hasta que están en condiciones de atraer a hembras de un grupo diferente para formar una familia. Las hembras, a veces, se trasladan entre los grupos y así se evita la endogamia. Los gorilas son vegetarianos, con una dieta que incluye brotes de bambú, Vallisneria americana, cardos, ortigas, gallos, una hortaliza de hoja llamada Vernonia y diversas raíces y plantas trepadoras.

A menos que un zoológico haya logrado criar a estos gorilas, todos los que vemos en cautiverio están ahí como consecuencia de una infamia. Como los gorilas adultos resultan difíciles de capturar, el objetivo son sus crías, pero estas solo pueden ser atrapadas si primero se mata a sus padres. Cuando el padre asesinado es el líder de espalda plateada del grupo, toda la familia se desmorona y muchos gorilas acaban muriendo de soledad. Parque nacional de Virunga. Ruanda. Mayo y junio de 2004.

Páginas 290/291: Los elefantes africanos de sabana (Loxodonta africana) son tanto diurnos como nocturnos y forman manadas desde tan solo seis animales hasta nada menos que 200, con una hembra como líder. Río Chobe. Botsuana. Junio y julio de 2007.

Páginas 292/293: El león (Panthera leo) es el más grande de la familia de los félidos africanos: los machos pesan entre 180 y 240 kilogramos y las hembras entre 120 y 180 kilogramos. Los cachorros nacen en cualquier época del año tras un periodo de gestación de unos 110 días. En esta fotografía vemos a dos hermanos descansando tras una noche de caza para prepararse para la siguiente cacería nocturna. Los machos jóvenes son expulsados del grupo por el macho líder cuando son lo bastante fuertes como para crear su propio grupo. Parque nacional de Kafue. Zambia. Julio y agosto de 2010.

Páginas 294/295: Cataratas Victoria, vistas desde Zimbabue. 2008.

VIAJE POR EL VIEJO TESTAMENTO

Páginas 296 a 307

La Etiopía moderna ha sido azotada por la inestabilidad política, las guerras y las hambrunas engendradas por las sequías, pero también es un país que conserva los vestigios de una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Este viaje me llevó a través de una región extraordinariamente remota del norte de Etiopía donde, en muchos sentidos, el tiempo se ha detenido. Es allí donde pueden encontrarse algunas de las comunidades cristianas más antiguas del mundo cuya vida, prácticas agrícolas y forma de culto han cambiado poco en siglos. Además, es una zona de escarpadas montañas cortadas en imponentes cañones por ríos que transportaban la tierra para llevar fertilidad al lejano valle del Nilo, muy al norte. La región es tan inaccesible que solo se puede llegar a pie. Como era de esperar, fue sumamente complicada la logística necesaria para lo que se convirtió en una excursión de 55 días por más de 800 kilómetros. Para transportar todo lo necesario para trabajar, comer y dormir, arrendé 15 burros, cada uno acompañado por su amo. Durante las escaladas más difíciles, los hombres llevaban parte de la carga de los burros para proteger su más preciada posesión. Aun así, cinco burros murieron de agotamiento y, claro está, compensamos a sus amos por la pérdida.

Nuestro viaje comenzó en Lalibela, una de las poblaciones cristianas más antiguas de Etiopía, famosa sobre todo por sus 11 iglesias ortodoxas talladas en la roja roca volcánica en el siglo XII. De allí, nos dirigimos hacia el nordeste, y tardamos una semana en llegar al altiplano del Abune Yosef, a 4.200 metros sobre el nivel del mar. Por el camino, atravesamos poblados cristianos donde un agujero en la ladera de un cerro señalaba la entrada a una iglesia-cueva. Algunas antiguas tradiciones cristianas sobreviven: por ejemplo, los miércoles y los viernes, los creyentes se niegan a consumir ningún producto de origen animal, como la leche o la carne. Sus biblias y documentos religiosos están escritos en pieles de animales. Los sacerdotes del lugar pueden casarse y trabajan en el campo como otros agricultores, pero disfrutan del privilegio especial de ser miembros del consejo de la iglesia.

A medida que viajábamos hacia el oeste, las montañas retrasaban nuestra progresión, ya que se hicieron necesarias largas caminatas para bajar y subir por empinadas pendientes a fin de avanzar tan solo unos pocos kilómetros en el mapa. Pero seguíamos topándonos con comunidades agrícolas que cultivaban cereales en antiguas terrazas y criaban ganado que les proveía de leche para elaborar yogur y queso; allí, por lo menos, no vimos indicio alguno de que pasasen hambre.

En algunas zonas, los diseños de mosaico de los campos cultivados se extendían hasta donde llega la vista. Debido a que sobrevivían muchas lenguas y numerosos dialectos en una zona relativamente pequeña, consecuencia del aislamiento impuesto por el terreno montañoso, teníamos que cambiar de guías cada dos o tres poblados. Cuando era posible, también solíamos pasar dos o tres días en los poblados para tener tiempo de explorar las zonas aledañas, y para que nos aceptasen los aldeanos. Además, puesto que algunos días caminábamos hasta 35 kilómetros, agradecíamos el descanso. La mayoría de las familias vivían en cabañas redondas, con paredes hechas de madera y adobe. Su dormitorio estaba en un entrepiso de madera, directamente encima de sus animales, cuyo calor corporal aportaba una grata calidez a una altitud de 3.000 metros sobre el nivel del mar.

Finalmente, nuestro viaje nos condujo a la región habitada por los judíos etíopes durante mucho tiempo, conocidos como falashas o, de manera más oficial, Beta Israel. Las raíces de esta comunidad siguen siendo un misterio, aunque la leyenda cuenta que sus miembros descienden de Melenik I, al parecer, hijo del rey Salomón y de la reina de Saba. En las décadas de 1980 y 1990, aproximadamente el 85% de los 140.000 falasha emigraron a Israel, pero las tradiciones y los valores judeocristianos siguen vigentes en los hogares y las escuelas. Los etíopes del lugar también vigilan los cementerios judíos. Por fin, llegamos al parque nacional de Simien, una zona maravillosamente intacta que alberga muchas especies raras como el gelada, el lobo etíope y la cabra montesa de Etiopía, única de esta región. Allí, como durante gran parte del viaje, el mundo desarrollado pertenecía a otra época.

Páginas 296/297: Vista del valle que se extiende desde Lalibela a Makina Lideta Maryan. Desde este punto, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, miles de campos cultivados en el valle de abajo parecen una colcha hecha con retales. Sin carreteras que las conecten con el mundo moderno, las gentes de esta zona viven de manera muy parecida a como lo hicieron sus antepasados en tiempos bíblicos. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

Páginas 298/299: Un devoto cristiano sale del templo de Makina Lideta Maryan, que se encuentra dentro de una gruta, a una altitud de 2.940 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

Página 300: Parque nacional de Simien. Con el paso de los años, la enorme erosión de la meseta etíope ha creado uno de los más espectaculares paisajes del mundo, con picos montañosos irregulares, profundos valles y abruptos precipicios de unos 1.500 metros. Allí, la altitud media es de 4.000 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

Página 301: 1. Mientras cruzamos el río Tekeze, el afluente más grande del Nilo Azul, podemos ver las montañas Simien al fondo. Allí, la altitud es de 1.106 metros. Desde ese lugar, podíamos ver cómo, a lo largo de millones de años, el río Tekeze ha transportado la tierra erosionada de esta región hasta el Nilo para crear las fértiles orillas del Nilo en Egipto. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

2. Parque nacional de Simien. Con el paso de los años, la enorme erosión de la meseta etíope ha creado uno de los más espectaculares paisajes del mundo, con picos montañosos irregulares, profundos valles y abruptos precipicios de unos 1.500 metros. Allí, la altitud media es de 4.000 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

3. Vistas del valle que se extiende desde Lalibela a Makina Lideta Maryan. Desde este punto, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, miles de campos cultivados en el valle de abajo parecen una colcha hecha con retales. Sin carreteras que las conecten con el mundo moderno, las gentes de esta zona viven de manera muy parecida a como lo hicieron sus antepasados en tiempos bíblicos. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

4. Algunas de las comunidades cristianas más antiguas del mundo viven en esta remota región del norte de Etiopía, donde sus vidas, prácticas agrícolas y modos de culto apenas han cambiado desde hace siglos. Encuentros en los milenarios senderos entre Yetku y Chero Leba, a 3.146 metros de altitud, al norte de la provincia de Wollo y al sudoeste de la provincia de Tigray. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

5. Viajeros en el camino entre el Abune Yosef y Yemrehanna Kristos, a una altitud de unos 3.500 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

Página 302: 6. Viajeros en el camino entre el Abune Yosef y Yemrehanna Kristos, a una altitud de unos 3.500 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

7. El poblado de Yetku, a una altitud de 1.380 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

8. El poblado de Yetku, a una altitud de 1.380 metros. Algunas semanas antes de llegar a Yetku, nos dijeron que alardeaban de tener las mujeres más bellas de esas montañas. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

9. Poblado de Mishera, a una altitud de 1.474 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

10. Parque nacional de Simien. Con el paso de los años, la enorme erosión de la meseta etíope ha creado uno de los más espectaculares paisajes del mundo, con picos montañosos irregulares, profundos valles y abruptos precipicios de unos 1.500 metros. Allí, la altitud media es de 4.000 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

11. Una mujer prepara café a la manera tradicional en su casa cercana al río Meree, a una altitud de 1.398 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

12. Devoto en la iglesia de Makina Madanialam. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

Página 303: Parque nacional de Simien. Con el paso de los años, la enorme erosión de la meseta etíope ha creado uno de los más espectaculares paisajes del mundo, con picos montañosos irregulares, profundos valles y abruptos precipicios de unos 1.500 metros. Allí, la altitud media es de 4.000 metros. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

Páginas 304/305: Vistas del valle que se extiende desde Lalibela a Makina Lideta Maryan. Desde este punto, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, miles de campos cultivados en el valle de abajo parecen una colcha hecha con retales. Sin carreteras que las conecten con el mundo moderno, la gente de esta zona vive de manera muy parecida a como lo hicieron sus antepasados en tiempos bíblicos. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

Páginas 306/307: Este poblado situado en la base del Abune Yosef está a una altitud de 3.953 metros. Las noches son muy frías. La gente guarda el ganado dentro de sus casas por la noche para protegerlo de las temperaturas bajo cero. Etiopía. Octubre y noviembre de 2008.

TRIBUS DEL VALE DEL OMO, ETIOPÍA DEL SUR

Páginas 309 a 317

Las llanuras del Omo del Sur, que se extienden entre el montañoso centro de Etiopía y las tierras altas de Kenia, albergan algunos de los grupos étnicos con mayor diversidad cultural de África. En su mayor parte agropecuarios, sus vidas difieren poco de las de sus antepasados. Pasar tiempo entre ellos supone sentirse transportado a otra época. Hasta dos docenas de tribus ocupan el Omo del Sur; algunas cuentan con decenas de miles de integrantes, otras no pasan de los 500, pero cada una con una cultura única. Estas fotografías se realizaron durante las visitas a cuatro grupos distintos: los hamer, los nyangatom, los mursi y los surma.

Los hamer son famosos por los complicados peinados de sus mujeres. Tras untarse el pelo con una mezcla de ocre, agua y una resina aglutinante, crean mechones de color cobre conocidos como goscha, que se consideran una señal de salud y bienestar. Los hamer, cuyo número asciende a unos 50.000, son agropecuarios típicos, cultivan sorgo, hortalizas, mijo, tabaco y algodón, además de criar ganado y cabras.

Los nyangatom, cuyo territorio semiárido se adentra en Sudán del Sur, son famosos por su tradición guerrera y suelen tener conflictos con las tribus vecinas, sobre todo por el robo de ganado, así como por la competencia por el agua y los pastos. Crían ganado cebú y cultivan cereales y tabaco.

Los mursi son una pequeña tribu, cifrada en unos 6.500 integrantes, que vive en el parque nacional de Mago, en el sudoeste de Etiopía. Se trasladan en función de las estaciones entre las llanuras y los cerros de Mursi, se dedican a la agricultura y a la cría de ganado; la miel es su manjar predilecto.

Los surma, también conocidos como los suri, cuya población alcanza unas 45.000 personas, viven en un territorio que abarca el sudoeste de Etiopía y Sudán del Sur. Sus tradiciones más famosas son la violenta lucha con bastones entre los hombres y los platos incrustados en los labios que llevan las mujeres. Los surma, antiguamente nómadas, viven en la actualidad en asentamientos permanentes y cultivan la tierra, aunque a menudo los hombres poseen unas 30 a 40 cabezas de ganado como prueba de su riqueza e importancia. De vez en cuando, guerrean con sus enemigos tradicionales, los nyangatom, y cada vez utilizan más armas automáticas en ambos bandos.

Página 309: Las mujeres mursi y surma son las últimas féminas del mundo que llevan platos en los labios. Ningún antropólogo ha sido capaz de explicar con certeza el origen y la función de esta práctica. Algunos dicen que esta mutilación, antiestética a ojos de los negros, era impuesta por los hombres para proteger a sus mujeres de las incursiones de esos comerciantes de esclavos. Solo las mujeres que pertenecen a una casta elevada tienen derecho de llevar platos en los labios, que lucen con orgullo cuando caminan por el poblado en compañía de su esposo y sus hijos. Poblado mursi de Dargui, en el parque nacional de Mago (cerca de Jinka). Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

Páginas 310/311: Los hombres surma practican la lucha con bastones conocida como donga para desarrollar su espíritu agresivo, para adquirir agilidad y resistencia, así como para demostrar su virilidad como futuros guerreros. Para ello, los luchadores se pintan el cuerpo con figuras simbólicas blancas dispuestas para protegerlos de las fuerzas sobrenaturales. Utilizando largos bastones como armas, su objetivo es dominar y anular al adversario, siendo los vencedores alabados por las mujeres. Aunque el donga es uno entre varios ritos del paso de la adolescencia a la madurez, es el más violento: hay derramamiento de sangre, fracturas de cráneo y costillas, incluso se ha informado de algunas muertes aisladas. Poblado surma de Tulgit. Parque nacional del Omo. Cerca de Maji. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

Página 312/313: Las mujeres mursi y surma son las últimas féminas del mundo que llevan platos en los labios. Ningún antropólogo ha sido capaz de explicar con certeza el origen y la función de esta práctica. Algunos dicen que esta mutilación, antiestética a ojos de los negros, era impuesta por los hombres para proteger a sus mujeres de las incursiones de esos comerciantes de esclavos. Solo las mujeres que pertenecen a una casta elevada tienen derecho de llevar platos en los labios, que lucen con orgullo cuando caminan por el poblado en compañía de su esposo y sus hijos. Poblado mursi de Dargui, en el parque nacional de Mago (cerca de Jinka). Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

Página 314: La escarificación se lleva a cabo con piedras afiladas, cuchillos, anzuelos u hojitas de afeitar. Después se frota la herida con ceniza, lo que crea una pequeña infección y estimula el crecimiento del tejido de la cicatriz. A medida que se cura la herida, la cicatriz en relieve crea el deseado efecto nudoso en la superficie de la piel. Esta fotografía fue tomada durante los festejos en los que se presenta a chicas jóvenes ya listas para el matrimonio. Poblado surma de Regia, parque nacional del Omo, cerca de Maji.

Página 315: 1 y 2. Amos de esta remota región de Etiopía, los mursi son animistas que conservan los antiguos rituales y viven en perfecta armonía con su entorno. Tienen escaso contacto con otras tribus de la región, pero utilizan lanzas y fusiles Kalachnikov para repeler a los forasteros que entran en su territorio con la intención de robarles ganado o secuestrar a sus mujeres. Poblado mursi de Dargui en el parque nacional de Mago (cerca de Jinka). Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

3. Ceremonia del salto al toro. Como parte de la ceremonia nupcial hamer, el novio debe saltar sobre el toro. Pero antes de hacerlo, sus hermanas y otras parientes jóvenes piden ser azotadas. Las heridas resultantes se consideran una prueba de su amor y devoción a la familia. Observar el ritual es tan perturbador como fascinante. Poblado hamer de Shafal, cerca de Turmi. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

4. Retratos y escenas de la vida cotidiana en el poblado surma de Tisnore. Parque nacional del Omo, cerca de Maji. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

5. Retratos y escenas de la vida cotidiana en el poblado surma de Bebeletsho, en el parque nacional del Omo, cerca de Maji. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

6. Poblado mursi en Dargui en el parque nacional de Mago (cerca de Jinka). Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

Página 316: 7. Campamento de ganado surma en Saguai. Los hombres jóvenes abandonan sus poblados para unirse a grupos de otras aldeas en ubicaciones acordadas a fin de construir vallas para encerrar a su ganado por la noche. A la mañana siguiente, llevan sus manadas a buscar pastos. Estos jóvenes pastores se alimentan de la leche y la sangre de su ganado. Parque nacional del Omo, cerca de Maji. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

8. Retratos y escenas de la vida cotidiana en el poblado surma de Tisnore. Parque nacional del Omo, cerca de Maji. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

9. La escarificación se lleva a cabo con piedras afiladas, cuchillos, anzuelos u hojitas de afeitar. Después se frota la herida con ceniza, lo que crea una pequeña infección y estimula el crecimiento del tejido de la cicatriz. A medida que se cura la herida, la cicatriz en relieve crea el deseado efecto nudoso en la superficie de la piel. Esta fotografía fue tomada durante los festejos en los que se presenta a chicas jóvenes ya listas para el matrimonio. Poblado surma de Regia, parque nacional del Omo, cerca de Maji. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

10. Retratos y escenas de la vida cotidiana en el poblado surma de Tisnore. Parque nacional del Omo, cerca de Maji. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

11. Una joven nyangatom lleva collares que se han enroscado cientos de veces alrededor de su cuello. Los collares se engrasan con mantequilla para evitar que su peso y la fricción irriten la piel. Grupo de 15 poblados llamados Lorognettes, cerca de Kibish. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

12. Retratos y escenas de la vida cotidiana en el poblado surma de Bebeletsho, en el parque nacional del Omo (cerca de Maji). La gente del Omo se orna los cuerpos no solo como una forma de arte, sino también con importantes propósitos sociales y cosméticos. La pintura y la escarificación corporales creadas por estas tribus se encuentran entre las más ornamentadas y complejas que pueden verse en cualquier parte del mundo. Para la mayoría de las tribus, la escarificación es una forma de reconocer a los valientes guerreros; a los hombres no se les permite escarificarse hasta que no hayan matado, por lo menos, a un enemigo. En el caso de las mujeres, la textura en relieve de la piel se considera muy deseable y se dice que tiene un valor sensual para los hombres. Etiopía. Septiembre y octubre de 2007.

LAS TIERRAS DEL NORTE

Página 323: El refugio nacional Vida Silvestre del Ártico (por sus siglas en inglés ANWR, The Arctic National Wildlife Refuge) en el nordeste de Alaska, es el mayor refugio de su tipo en Estados Unidos, abarca no menos de seis ecozonas y se extiende unos 300 kilómetros de norte a sur. A lo largo de su costa septentrional, las islas barrera, las lagunas costeras, las marismas y los deltas fluviales de la tundra costera del Ártico ofrecen un maravilloso hábitat a las aves acuáticas migratorias. En un intento por encontrar alivio de los insectos durante el verano, los caribús buscan la tierra de la costa y la banquisa; a su vez, los osos polares lo hacen para cazar focas y criar durante el invierno. Esta fotografía fue realizada en la región oriental de la cordillera de Brooks, que se eleva a más de 3.000 metros de altitud; la accidentada extensión de montañas está cortada por profundos valles fluviales y numerosos glaciares. La inmensa variedad de microclimas es consecuencia del choque del aire frío del Ártico con el aire caliente procedente de la región del río Yukón, en el centro de Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

Páginas 324/325: La península de Kamchatka es una extraña y misteriosa tierra, casi perdida en el extremo oriental de Rusia y aislada durante mucho tiempo del mundo durante la guerra fría, puesto que alojaba la principal flota de submarinos nucleares de la Unión Soviética, así como una gran base de la fuerza aérea y una base de misiles estratégica. Hasta la década de 1990, a ningún extranjero y a pocos rusos se les permitió el acceso a la península. Su estratégica ubicación es obvia: separada de Alaska por el mar de Bering, está mucho más cerca de Estados Unidos que, por ejemplo, de Moscú. La península se extiende 1.250 kilómetros al sur del continente ruso, con el océano a ambos lados. Pero lo que de verdad la distingue es la extraordinaria cantidad de volcanes, tanto inactivos como activos, que bajan por su columna.

En esta fotografía aparece el volcán Karimsky, que actualmente se eleva a una altura de 1.468 metros y es el más activo de la península de Kamchatka. El volcán Kluchevskoy es de hecho más potente y en el transcurso de un año expulsa muchos más materiales, pero el Karimsky está en un estado permanente de estruendosa agitación. Más de cien veces al día, expulsa una columna de gas y cenizas a una altura de varios centenares de metros y arroja rocas que bajan a toda velocidad por sus empinadas pendientes. La última gran erupción del Karimsky sucedió en 2003. Kamchatka, Rusia. Septiembre y octubre de 2006.

Páginas 326/327: Límites meridionales de la cordillera de Brooks, cerca del asentamiento gwich’in de Arctic Village, en el norte de Alaska. Las aguas de estos ríos fluyen hacia el sur, se juntan con el gran río Yukón y acaban desembocando en el mar de Bering. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

Páginas 328/329: El volcán Karimsky, que actualmente alcanza una altura de 1.468 metros, es el más activo de la península de Kamchatka. El volcán Kluchevskoy es de hecho más potente y en el transcurso de un año expulsa más materiales, pero el Karimsky se encuentra en estado permanente de estruendosa agitación. Más de cien veces al día, expulsa una columna de gas y cenizas a una altura de varios centenares de metros y arroja rocas que bajan a toda velocidad por sus empinadas laderas. La última erupción del Karimsky sucedió en 2003. Vista desde la ladera sudeste del volcán. Kamchatka. Rusia. Septiembre y octubre de 2006.

Páginas 330/331: El parque nacional y reserva de Kluane está ubicado en la esquina sudoccidental del Territorio del Yukón, casi en la frontera con Alaska. Dominando este extraordinario parque se encuentra el monte Logan que, con sus 5.959 metros, es el pico más alto de Canadá. Kluane también acoge uno de los campos de hielo no árticos más grandes del mundo, con glaciares que dominan gran parte de su paisaje. Los glaciares de valle, como el Lowell y el Kaskawulsh, conectan los campos de hielo con el resto del parque. El deshielo de estos glaciares, a su vez, alimenta ríos y lagos, ayudando a sustentar una abundante vida animal y vegetal. El encuentro de masas de aire procedentes del Pacífico y del Ártico añade diversidad a la flora y fauna del norte de Canadá. La vegetación, que incluye zonas forestales, ofrece un hábitat a muchas especies de fauna, como osos grizzly, osos negros, alces, lobos, linces, cabras montesas y carneros de Dall. También acoge una gran variedad de aves, con más de 180 especies documentadas, entre ellas, cisnes trompeteros, halcones, así como águilas reales y calvas. Los lagos y ríos abundan en peces, particularmente truchas lacustres y salmones comunes. Esta fotografía muestra el glaciar Lowell, que tiene una longitud de 70 kilómetros y una anchura media de 5 kilómetros. El río Alsek desemboca en el lago Lowell por el norte y sale por el extremo sur del lago. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Página 332: La población de caribús puercoespines (Rangifer tarandus granti) en el refugio nacional Vida Silvestre del Ártico se cifra en unos 200.000 animales. La manada más grande, con unos 125.000 individuos, llega a esta zona del norte de Alaska a principios del verano. Cuando los días más cálidos permiten la eclosión de los mosquitos en el permafrost de las tierras bajas, la manada busca el frío y la brisa de una región más alta para escapar del ataque de dicho insecto. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

Páginas 333/334: 1. El huico occidental (Cnemidophorus tigris septentrionalis) es un pequeño lagarto, que mide entre 35 y 40 centímetros de largo, con una cola que es dos veces y media más larga que su cuerpo. Gran Cañón. Arizona. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

2. Puercoespín del refugio nacional Vida Silvestre del Ártico. El puercoespín norteamericano (Erethizon dorsatum) solo ocupa un segundo lugar por su tamaño entre los roedores de Alaska ya que lo supera el castor. Entre los puercoespines del mundo, es además el que vive más al norte, la prueba de su adaptación a climas muy fríos. Basándose en unos pocos restos fósiles, los científicos creen que los puercoespines emigraron de Sudamérica hace unos tres millones de años. Incluso hoy en día, no están presentes en toda Alaska. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

3, 4 y 8. El buey almizclero (Ovibos moschatus) es un mamífero del Ártico, más cercano a las ovejas y las cabras que a los bueyes, como sugiere su nombre en latín, Ovibos, que significa ‘oveja buey’. Los bueyes almizcleros son animales bajos y fornidos, con largos cuernos curvos, pero que no miden más de 1,2 metros en la cruz. Los machos pueden medir de 2 a 2,5 metros de longitud y, en la edad adulta, alcanzan un peso de hasta 400 kilogramos. Son nativos de las zonas árticas de Canadá, Groenlandia y Estados Unidos, pero en 1975 fueron introducidos en la isla de Wrangel, que está ubicada frente a la costa oriental de Siberia (Rusia). En la actualidad viven 800 bueyes almizcleros en dicha isla. Isla de Wrangel. Rusia. Agosto y septiembre de 2011.

5. La morsa (Odobenus rosmarus) es un imponente mamífero marino, cuyos ejemplares adultos poseen prominentes colmillos y bigotes y, en el Pacífico, superan los 1.700 kilogramos de peso. Entre los pinnípedos, o mamíferos con extremidades en forma de aleta, solo dos especies de mirounga, o elefante marino, son más grandes. Las morsas viven sobre todo en aguas someras de las plataformas continentales y pasan gran parte de su vida en las banquisas alimentándose de moluscos. Son animales notablemente sociables y se las considera una especie clave en las regiones marinas del Ártico porque tienen un impacto desproporcionado en el entorno en función de su población. La isla de Wrangel fue en su día un importante hábitat de morsas, pero debido a que la temperatura del agua ha subido, ahora acuden en número más reducido. Isla de Wrangel. Rusia. Agosto y septiembre de 2011.

6. La isla de Wrangel solía acoger la mayor población mundial de los ancestrales osos polares. Pero hoy en día son menos comunes allí porque los animales que cazan, como son las morsas y las focas, ya no abundan tanto como en el pasado. El oso polar (Ursus maritimus) se encuentra principalmente en el círculo polar ártico, que abarca el océano Ártico y los mares y continentes adyacentes. El oso adulto, que pesa entre 350 y 680 kilogramos, es el mayor carnívoro terrestre del mundo. El omnívoro oso Kodiak, que vive en la isla de Kodiak, frente al sudoeste de Alaska, tiene aproximadamente el mismo tamaño. Isla de Wrangel. Rusia. Agosto y septiembre de 2011.

7. El oso de Kamchatka (Ursus arctos beringianus) es un auténtico gigante, que mide 3 metros de altura erguido sobre sus patas traseras y pesa hasta 650 kilogramos, casi lo mismo que el oso Kodiak. También conocido como oso pardo del Lejano Oriente, es una subespecie del oso pardo nativa de la península de Kamchatka y de otras zonas costeras e islas del este de Rusia. También se lo puede encontrar en la isla San Lorenzo del mar de Bering y es pariente cercano del oso de Kodiak, conocido también como el oso pardo de Alaska y el oso pardo de América del Norte. De hecho, los científicos creen que el oso de Kamchatka es antecesor del oso de Kodiak. Kamchatka. Rusia. Septiembre y octubre de 2006.

EL CARIBÚ EN EL REFUGIO NACIONAL DE VIDA SILVESTRE DEL ÁRTICO

Páginas 335/336: El caribú es el animal emblemático del lejano noroeste del continente americano. En verano, se cifran en unos 200.000 en Alaska, con más del 60 % atribuibles a la especie caribú puercoespín o caribú de Grant (Rangifer tarandus granti). Invernan en el Territorio del Yukón de Canadá y al sur de la cordillera de Brooks (Alaska). Después se dirigen al norte en primavera para adentrarse en el refugio nacional Vida Silvestre del Ártico donde nacen sus terneros y pueden alimentarse de la vegetación de la tundra, aunque prosiguen su marcha para evitar el pastoreo excesivo. En total, recorren unos 2.500 kilómetros cada año, pero los senderos que toman dependen con frecuencia de las condiciones atmosféricas. Todavía se cazan renos o caribús en América del Norte. Para la etnia inuit, los indígenas de las Naciones Originarias de Canadá y los nativos de Alaska, el caribú siempre ha sido una importante fuente de provisión de alimento, ropa, refugio y herramientas. Muchos de los que dependen del caribú puercoespín, que tomó su nombre por el río Porcupine (‘puercoespín’ en inglés) que surca Alaska, siguen prácticas de gestión tradicionales, como prohibir la venta de carne de caribú y controlar la caza excesiva. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

1, 3, 4 y 6. Un gran número de caribús puercoespín se sienten atraídos por la zona de Jago, en la región central de la cordillera de Brooks, debido a los abundantes pastos y las altitudes menos plagadas de mosquitos. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

2 y 7. Parte de la manada de caribús que emigran de la zona del río Porcupine (Canadá) prefiere la cordillera de Brooks a las llanas tierras costeras. Los que aparecen en esta fotografía se trasladan de la zona de Achillik hacia la región de Jago. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

5. La población de caribús en el refugio nacional Vida Silvestre del Ártico se estima en unos 200.000 animales. La manada más grande, con unas 125.000 cabezas, entra a esta zona del norte de Alaska a principios del verano. Pero cuando los días más cálidos permiten la eclosión de los mosquitos en el permafrost de las tierras bajas, la manada busca el frío y la brisa de una región más alta para escapar del ataque de dicho insecto. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

8. Caribús puercoespín cruzando el río Kongakut en el paso Caribú, no lejos de la frontera canadiense. Cordillera de Brooks, Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

Página 337: Caldera Ksudach (1.079 metros). La última erupción masiva en el extremo norte de la caldera Ksudach en 1907 dejó un campo de cenizas claramente delimitado que se extiende al norte de la caldera. Fue tal la potencia de esta erupción, que en su día sus efectos llegaron hasta la lejana Europa y las cenizas esparcidas en la atmósfera oscurecieron los días y tiñeron los amaneceres y atardeceres de una extraña tonalidad roja. La caldera Ksudach se formó hace 2.800 años, cuando se derrumbaron las faldas del volcán Ksudach tras una serie de explosiones piroclásticas, así denominadas cuando el gas y las rocas calientes se expulsan del volcán a gran velocidad. Hoy en día, el impacto de la erupción de 1907 todavía puede sentirse en las calientes arenas calentadas por el agua a una temperatura de 80 °C que mana de las fuentes situadas a orillas del lago. Kamchatka. Rusia. Septiembre y octubre de 2006.

Páginas 338/339: La llanura costera del Ártico se extiende hacia el sur desde el océano hasta las estribaciones de la cordillera de Brooks. En verano, en esta ondulada región de pequeños lagos y ríos que fluyen hacia el norte, arbustos bajos, juncos y musgos se abren paso a través de la tundra. En junio y julio, los caribús también se trasladan a la llanura costera para parir y criar a sus terneros. Estos caribús puercoespín permanecen en la llanura entre la localidad de Kaktovik, junto al océano Ártico, y las estribaciones de la cordillera de Brooks. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

Páginas 340/341: Un gran número de caribús puercoespín (Rangifer tarandus granti) se sienten atraídos por la zona de Jago, en la región central de la cordillera de Brooks, debido a los abundantes pastos y las altitudes menos plagadas de mosquitos. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

Páginas 342/343: Volcanes Kamen, (en primer plano) y Kluchevskoy (en el fondo). Los picos más altos de Kamchatka son el Kamen, con 4.579 metros y el Kluchevskoy, con 4.750 metros. El Kamen está inactivo, sin historial de su última erupción. Pero el Kluchevskoy, un joven volcán que se formó hace solo 7.000 años, no es únicamente el pico más alto de Kamchatka y el volcán activo con mayor altitud de Eurasia, sino también el volcán más activo y potente de la península. Durante el medio siglo pasado, ha expulsado una media de 60 millones de toneladas de material volcánico cada año. Su última erupción importante se verificó en 2003. Kamchatka. Rusia. Septiembre y octubre de 2006.

Páginas 344/345: Esta fotografía fue realizada en la región oriental de la cordillera de Brooks, que se eleva a más de 3.000 metros; la accidentada extensión de montañas está cortada por profundos valles fluviales y numerosos glaciares. La inmensa variedad de microclimas es consecuencia del choque del aire frío del Ártico con el aire caliente procedente de la región del río Yukón, en el centro de Alaska. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

Páginas 346/347: Un valle de tundra se extiende entre los volcanes Tolbachik y Kamen. En el fondo, una línea de nubes separa un «pequeño» cráter de unos 800 metros de alto de la inmensa base del volcán Kamen, que se alza a 4.579 metros sobre el nivel del mar. Kamchatka. Rusia. Septiembre y octubre de 2006.

Página 348: El pico de Felsite, que mide 2.530 metros de altitud, se yergue al principio del glaciar Felsite. Parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Página 349: Volcán Krasheninnikov (1.856 metros). Este volcán de aspecto inconfundible se llama así por Stepan Krasheninnikov, un famoso naturalista y etnógrafo ruso que acudió a Kamchatka en 1740, con la segunda expedición a Alaska de Vitus Bering. Sus dos conos adyacentes surgen del centro de una enorme y antigua caldera, que podemos apreciar en esta fotografía como un círculo oscuro. No hay documentación de la última erupción del Krasheninnikov. Kamchatka. Rusia. Septiembre y octubre de 2006.

Páginas 350/351: La región meridional del refugio nacional Vida Silvestre del Ártico se encuentra en la ecorregión de la taiga de las tierras bajas del Yukón y de Alaska o del bosque boreal. Esta fotografía muestra los límites meridionales de la cordillera de Brooks, cerca del asentamiento gwich’in del Arctic Village, en el norte de Alaska. Las aguas de estos ríos fluyen hacia el sur y confluyen con el gran río Yukón antes de desembocar en el mar de Bering. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

Páginas 352/353: El antiguo bosque de pinos de conos erizados en las montañas Blancas. La madera de los pinos de conos erizados que ha caído al suelo puede permanecer intacta durante miles de años en el frío y seco clima de las montañas Blancas. Utilizando una técnica de datación cruzada que compara los patrones de los anillos de crecimiento de los árboles con los patrones aún intactos de la madera muerta, los científicos han recopilado una cronología continua de los anillos de crecimiento de los árboles que abarca cerca de 10.000 años. Esta cronología del pino de conos erizados es la más larga del mundo y proporciona una visión incomparable de las condiciones climáticas y medioambientales del pasado. California. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 354/355: Parques nacionales de la región de la meseta del Colorado. La meseta del Colorado, que abarca regiones de Colorado, Nuevo México, Utah y Arizona, ofrece algunos de los espectáculos más impactantes del mundo. Cubre una superficie de 337.000 kilómetros cuadrados y cuenta con la mayor concentración de parques nacionales en Estados Unidos, muchos de los cuales aparecen en esta fotografía: el parque nacional del Gran Cañón, el parque nacional de Zion, el parque nacional del cañón Bryce, el parque nacional de Tierra de Cañones, el parque nacional de los Arcos y el parque tribal navajo de Monument Valley. La meseta del Colorado consta sobre todo de desierto, con zonas de bosques aisladas. Su atributo natural más espectacular es el Gran Cañón del río Colorado, que marca la pauta de gran parte del escarpado y caótico paisaje de la zona. La roca de vivos colores despojada de vegetación por la sequía y la erosión han dado a la zona el apodo de Territorio de Roca Roja. En esta fotografía, vista del río Colorado en el Gran Cañón desde el territorio navajo. Arizona. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 356/357: En los rápidos del río Colorado (Gran Cañón). Arizona. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 358/359: Vista de la confluencia del Colorado con el Pequeño Colorado desde el territorio navajo. El parque nacional del Gran Cañón comienza después de esta confluencia. Arizona. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 360/361: Parque nacional del cañón Bryce. De hecho, el cañón Bryce no es un cañón, sino un anfiteatro natural gigantesco creado por la erosión a lo largo del lado oriental de la meseta de Paunsaugunt. Bryce es famoso por sus extraordinarias esculturas geológicas, conocidas como hoodos, formadas por la gelifracción y la erosión del agua del río y las rocas sedimentarias del lecho lacustre. Utah. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 362/363: Parque nacional del Gran Cañón. Arizona. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 364/365: Caballos salvajes en el territorio navajo, contiguo al Gran Cañón. Arizona. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 366/367: Parque tribal navajo de Monument Valley. Esta es una región imponente de la meseta del Colorado. Las frágiles cimas de rocas están rodeadas por kilómetros de mesetas y buttes, arbustos, árboles y arena transportada por el viento. El suelo es principalmente limolita o arena procedente de ella, depositada por los ríos llenos de meandros que esculpieron el valle. El vivo color rojo del valle proviene del óxido de hierro expuesto en la limolita erosionada. Por su parte, las rocas más oscuras y grisazuladas del valle deben su color al óxido de manganeso. Utah y Arizona. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 368/369: Vista del Gran Cañón desde el bosque nacional (Arizona). La gran mesa que se aprecia en el extremo más alejado del cañón se encuentra en territorio navajo. Esta fotografía fue tomada durante una nevasca localizada. Utah. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 370/371: Parque tribal navajo de Monument Valley. Esta es una región imponente de la meseta del Colorado. Las frágiles cimas de rocas están rodeadas por kilómetros de mesetas y buttes, arbustos, árboles y arena transportada por el viento. El suelo es principalmente limolita o arena procedente de ella, depositada por los ríos llenos de meandros que esculpieron el valle. El vivo color rojo del valle proviene del óxido de hierro expuesto en la limolita erosionada. Por su parte, las rocas más oscuras y grisazuladas del valle deben su color al óxido de manganeso. Utah y Arizona. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Página 372: El antiguo bosque de pinos de conos erizados en las montañas Blancas. La madera de los pinos de conos erizados que ha caído al suelo puede permanecer intacta durante miles de años en el frío y seco clima de las montañas Blancas. Utilizando una técnica de datación cruzada que compara los patrones de los anillos de crecimiento de los árboles con los patrones aún intactos de la madera muerta, los científicos han recopilado una cronología continua de los anillos de crecimiento de los árboles que abarca cerca de 10.000 años. Esta cronología del pino de conos erizados es la más larga del mundo y proporciona una visión incomparable de las condiciones climáticas y medioambientales del pasado. California. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Página 373: Parque nacional del cañón Bryce. De hecho, el cañón Bryce no es un cañón, sino un anfiteatro natural gigantesco creado por la erosión a lo largo del lado oriental de la meseta de Paunsaugunt. Bryce es famoso por sus extraordinarias estructuras geológicas, conocidas como hoodos, formadas por la gelifracción y la erosión del agua del río y las rocas sedimentarias del lecho lacustre. Utah. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 374/375: Parque nacional de cañón Bryce durante una nevasca. Utah. EE. UU. Abril, mayo y junio de 2010.

Páginas 376/377: La divisoria de un campo de hielo señala, en este caso, dónde se encuentran el campo de hielo del monte Logan (5.959 metros) y el que proviene de la sierra de San Elías (2.911 metros). Parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Páginas 378/379: Monte Logan. En esta fotografía, detrás del glaciar Kaskawulsh y parcialmente oculto por las nubes, el monte Logan se eleva majestuosamente a 5.959 metros sobre el nivel del mar. Es la montaña más alta de Canadá y, después del monte McKinley (Alaska), el segundo pico más alto de América del Norte. La nieve y el hielo del monte Logan, ubicado en el parque nacional y reserva de Kluane al sudoeste del territorio del Yukón, alimentan los glaciares Hubbard y Logan. Las temperaturas de esta meseta de 5.000 metros de altitud caen a unos -45 °C en invierno y permanecen cercanas a 0 °C en verano, lo bastante frías como para conservar su impresionante casquete de nieve todo el año. Parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Páginas 380/381: Arroyo St Clare. Este riachuelo nació en la base del monte Constantine, del monte Tupper y del pico del San Elías, todos con unos 3.000 metros de altitud y bordeando la línea del parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Páginas 382/383: Lago en la meseta de Wolverine en el noroeste de Canadá, fuera del parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Página 384: Parte superior del glaciar Kaskawulsh, donde la corriente de hielo procedente de la sierra de San Elías, situada a la derecha, confluye con la corriente de hielo que desciende del monte Queen Mary. Parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Página 385: Parte inferior del glaciar Kaskawulsh. Parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Páginas 386/387: Arroyo Bighorn en la región occidental del parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Páginas 388/389: Río Disappointment alimentado por el glaciar Disappointment. Parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

Páginas 390/391: Río Dusty en la región baja del parque nacional de Kluane. Canadá. Mayo y junio de 2011.

LOS NENETS

Páginas 392 a 417

Los nenets son un pueblo indígena formado por unas 42.000 personas que viven en el distrito autónomo de Yamalo-Nenets, en la región septentrional de Siberia (Rusia). Los renos (Rangifer tarandus sibiricus) determinan su cultura y forma de vida. Pasan el invierno en sus propias comunidades cerca de las penínsulas de Kanin y Taymir, alrededor de los ríos Ob y Yeniséi, con unos pocos afincados en pequeñas localidades como Kolyva. Más tarde, en verano, llevan a sus manadas de renos hacia el norte y se adentran en el círculo polar ártico, donde los animales son hábiles para cavar bajo la tundra en busca de pastos y otros tipos de vegetación resistente. Los nenets viajan en trineos tirados por renos, mientras crían perros samoyedos para que les ayuden a pastorear sus rebaños (los europeos también han utilizado este perro durante las expediciones por el Ártico). Incluso en verano, viven con el peligro que suponen los lobos de tundra, depredadores de las manadas de renos. Durante su emigración hacia el norte, los nenets pescan a través de hoyos practicados en el hielo. Su aptitud para vivir en semejantes condiciones se ve reforzada por un sistema de creencias chamánicas y animistas que hace hincapié en el respeto a la tierra y a sus recursos.

Sin embargo, no les han protegido de los cambios políticos y medioambientales. Como parte de su programa de colectivización a escala nacional, el gobierno soviético intentó obligar a esta población nómada a hacerse sedentaria. Muchos tuvieron que afincarse en poblados y colocar a sus hijos en internados estatales, lo cual debilitó su identidad cultural y, en algunos casos, incluso se les privó de su lengua nativa. Actualmente, se enfrentan a una amenaza distinta. En algunas regiones, como la península de Yamal, el desarrollo de campos petrolíferos y de gas está deteriorando los pastizales de los renos. El cambio climático también está afectando a los nenets puesto que solo pueden atravesar algunas zonas del círculo polar ártico cuando están heladas y el deshielo está reduciendo la duración efectiva del invierno.

Páginas 392/393: Los renos se desplazan en grandes grupos. Este, que suma unos 6.000 animales, comienza su movimiento hacia el norte después del invierno. En este punto, unos 100 kilómetros al sur del río Ob, aún a cierta distancia de la península de Yamal, los árboles son todavía abundantes. Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Páginas 394/395: Al final del día, después de conducir al ganado hacia el norte a través de la península de Yamal rumbo al mar de Kara, en el océano Ártico, los nenets montan su tienda o tchoum. Primero colocan todas sus pertenencias formando un círculo en el suelo alrededor del cual disponen soportes de madera que cubren con pieles de reno. Al norte del río Ob. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Páginas 396/397 y 398/399: Unos 100 kilómetros al norte del río Ob, hacia el interior de la península de Yamal, los fortísimos vientos mantienen las temperaturas bajas incluso de día. Cuando el tiempo es especialmente desfavorable, los nenets y sus renos pueden pasar algunos días en el mismo lugar, reparando los trineos y las pieles de reno para mantenerse activos. Cuanto más se adentren en el círculo polar ártico, menos vegetación habrá. En el círculo polar ártico. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Páginas 400/401: Esta fotografía fue realizada tras una noche muy fría al sur del río Ob, en la línea del círculo polar ártico. En esta región, los nenets aún pueden encontrar la madera necesaria para reparar sus trineos. Estos transportan cargas muy pesadas pero, con un cuidadoso mantenimiento, pueden tener una larga vida útil; un trineo ligero, por ejemplo, puede durar 50 años. Al sur del río Ob. Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Página 402: Este retrato de una chiquilla ilustra tanto la belleza de la ropa como la importancia que le confieren los nenets. Su abrigo principal está hecho con la parte interior de la piel de reno, mientras que su capucha es de piel de zorro azul. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Página 403: 1, 2, 3, 4, 5 y 6. Retratos de nenets en sus tchoums, en un día muy ventoso. Durante el día, los tchoums no se calientan, pero al final de la jornada los nenets utilizan un hornillo de leña para cocinar su única comida caliente del día y para caldear el tchoum. Sin embargo, después de la cena, apagan la hoguera y pronto hace tanto frío (aunque no tanto viento) dentro del tchoum como fuera. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

7. Al norte del río Ob, unos 100 kilómetros hacia el interior de la península de Yamal, los fortísimos vientos mantienen las temperaturas bajas incluso de día. Cuando el tiempo es especialmente desfavorable, los nenets y sus renos pueden pasar algunos días en el mismo lugar, reparando los trineos y las pieles de reno para mantenerse activos. Cuanto más se adentren en el círculo polar ártico, menos vegetación encontrarán. En el círculo polar ártico. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

8. La dieta de los nenets está basada en la carne de reno y el pescado. Cada tres o cuatro días, matan un reno estrangulándolo. Después le quitan las entrañas, se beben la tibia sangre y se comen el hígado, los riñones y el corazón crudos. El resto de la carne, que se conserva fácilmente con el frío, se deja en un trineo, junto con el pescado capturado en los agujeros practicados en el hielo, para consumirlos cuando sea necesario. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Página 404: 9. La caravana de trineos se prepara para cruzar el río Ob. Los árboles son mucho más pequeños que los de los 100 kilómetros al sur y la vegetación no tardará en desaparecer. Borde sur del río Ob. Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

10. Los nenets llevan consigo toda la leña que necesitarán para cocinar y caldear (brevemente) sus tchoums durante su largo viaje. Al sur del río Ob, recogen leña en los bosques que cruzan a lo largo de su camino. Incluso más tarde, en su trayecto hacia el mar de Kara, aún encuentran algo de vegetación en la península de Yamal. Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

11. Al final del día, después de conducir al ganado hacia el norte a través de la península de Yamal rumbo al mar de Kara, en el océano Ártico, los nenets montan su tienda o tchoum. Primero colocan todas sus pertenencias formando un círculo en el suelo alrededor del cual disponen soportes de madera que cubren con pieles de reno. Al norte del río Ob. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

12 y 13. Estas caravanas de trineos transportan todas las pertenencias de las familias del grupo. Por lo general, los hombres cuidan de los renos, pastoreándolos con trineos más pequeños y, a veces, con motonieves; las mujeres y los niños viajan en la caravana, que puede componerse de hasta 10 trineos atados entre sí, con una mujer al mando. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Página 405: 1, 2, 7 y 8. Estas caravanas de trineos transportan todas las pertenencias de las familias del grupo. Por lo general, los hombres cuidan de los renos, pastoreándolos con trineos más pequeños y, a veces, con motonieves; las mujeres y los niños viajan en la caravana, que puede componerse de hasta 10 trineos atados entre sí, con una mujer al mando. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

3. Cuando la temperatura cae en picado y soplan fortísimos vientos, los nenets permanecen en sus refugios temporales hasta que un tiempo más benigno les permita continuar su emigración. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

4, 5 y 6. Los nenets son los auténticos vaqueros de Siberia. Cada mañana, tras acorralar a los renos que se alejan durante la noche en busca de forraje, utilizan un lazo para atrapar a los animales necesarios para tirar de los trineos. Después desmontan sus tchoums y cargan los trineos con sus pertenencias. Nunca abandonan su campamento antes de mediodía, pero después viajan durante siete u ocho horas. Al sur del río Ob. Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Página 406: 9 y 10. Cruzar el río Ob helado fue un importante logro. Nos alejamos algunos kilómetros de la orilla del río a las 7.00 de la mañana y, cuando nos detuvimos 15 horas después, nuestro GPS señalaba que habíamos recorrido 52 kilómetros. En esa época del año, a finales de marzo, con el río cubierto con una capa de nieve de 1,2 metros, el paisaje era una ininterrumpida capa nívea. Los nenets únicamente acometen desplazamientos tan largos en un solo día cuando cruzan el río Ob puesto que no hay alimento bajo el hielo para los renos; en un día normal, recorren una media de 20 kilómetros. Río Ob. Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

11. Funden el hielo recortado de un lago helado y utilizan el agua resultante para cocinar y beber. Los nenets pasan apuros para encontrar suficiente agua dulce y la utilizan con gran moderación; por ejemplo, rara vez se lavan. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

12. Estas caravanas de trineos transportan todas las pertenencias de las familias del grupo. Por lo general, los hombres cuidan de los renos, pastoreándolos con trineos más pequeños y, a veces, con motonieves; las mujeres y los niños viajan en la caravana, que puede componerse de hasta 10 trineos atados entre sí, con una mujer al mando. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

13. Mientras se reúne la gran manada de renos antes de parir a finales de marzo, los miembros de las familias que viven en localidades cercanas acuden a despedirse. El grupo no regresará hasta Navidad. Más allá del río Ob se encuentra el círculo polar ártico, con casi ningún asentamiento humano permanente. Río Ob. Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

14. El océano Ártico helado es el destino final de los nenets. Alaska. EE. UU. Junio y julio de 2009.

Página 407: Los nenets necesitan ropa de muchísimo abrigo para sobrevivir en su larga emigración al círculo polar ártico. Tradicionalmente, todo lo hacen las mujeres del grupo. Cada hombre lleva un abrigo conocido como malitsa, que consta de cuatro capas de piel de reno. Incluye una capucha integrada e incluso los guantes están hechos de piel de reno. A su vez, unas tiras de piel de reno se convierten en lazos para arrear los renos elegidos para tirar de los trineos. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Páginas 408/409: Al norte del río Ob, unos 100 kilómetros hacia el interior de la península de Yamal, los fortísimos vientos mantienen las temperaturas bajas incluso de día. Cuando el tiempo es especialmente desfavorable, los nenets y sus renos pueden pasar algunos días en el mismo lugar, reparando los trineos y las pieles de reno para mantenerse activos. Cuanto más se adentren en el círculo polar ártico, menos vegetación encontrarán. En el círculo polar ártico. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Páginas 410/411: Las mujeres conducen los trineos más grandes, formando una larga caravana de hasta 10 trineos. Los hombres llevan trineos más pequeños puesto que se desplazan a mayor velocidad; a ellos les corresponde reagrupar la manada alrededor del campamento cada mañana y, a menudo con la ayuda de perros, conseguir que los renos se muevan en una sola dirección durante el día. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Páginas 412/413: Estas caravanas de trineos transportan todas las pertenencias de las familias del grupo. Por lo general, los hombres cuidan de los renos, pastoreándolos con trineos más pequeños y, a veces, con motonieves; las mujeres y los niños viajan en la caravana, que puede componerse de hasta 10 trineos atados entre sí, con una mujer al mando. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Páginas 414/415: Cruzar el río Ob para adentrarse en el círculo polar ártico supone recorrer unos 50 kilómetros sobre el hielo. Península de Yamal, Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

Páginas 416/417: Cruzar el río Ob para adentrarse en el círculo polar ártico supone recorrer unos 50 kilómetros sobre el hielo. El estilo de vida de los nenets del Ártico siberiano es inseparable de sus renos. Cada primavera, trasladan enormes manadas de renos de los pastos de invierno en la Rusia continental, recorriendo más de 1.000 kilómetros hacia el norte hasta los pastos de verano en el círculo polar ártico. Este ritual es tan antiguo que a día de hoy parece que no está claro si los nenets siguen a los renos o viceversa. La emigración comienza a mediados de marzo con temperaturas bajo cero y supone un reto inmediato por la necesidad de cruzar el río Ob helado. Sin embargo, los nenets se lo toman con calma, fortalecidos por una ética laboral reglamentada y una sólida cultura. Sobrevivieron a la temprana colonización rusa de Siberia y a los sombríos años del régimen soviético, pero ahora se exponen a los peligros planteados por el voraz desarrollo de los campos petrolíferos y de gas en el extremo norte. Río Ob. Siberia. Rusia. Marzo y abril de 2011.

LA AMAZONIA Y EL PANTANAL

Página 423: Las Anavilhanas, como se denominan unas 350 islas boscosas del río negro de Brasil, forman el mayor archipiélago interior del mundo. Cubren 1.000 kilómetros cuadrados de la Amazonia, comenzando 80 kilómetros al noroeste de Manaos y extendiéndose unos 400 kilómetros río Negro arriba hasta Barcelos. Su formación se remonta a la última Edad del Hielo, cuando los cambios en las corrientes de los ríos que desembocaban en el río Negro produjeron acumulaciones de sedimentos que, con el paso del tiempo, dieron lugar a bancos de arena e islas. Puesto que los niveles del agua cambian con las estaciones tanto como hasta 20 metros, las Anavilhanas mismas están en constante evolución, con canales, bancos de arena y lagunas que aparecen durante la temporada de sequía y algunos islotes que desaparecen con la subida de las aguas. Esto suele dificultar a las embarcaciones la identificación del principal canal de navegación, aunque muchas de las islas de mayor tamaño son parcelas de bosque pluvial independientes. Amazonas. Brasil. Mayo de 2009.

Páginas 424/425: Cercana a la frontera de Brasil con Venezuela, la selva amazónica cede paso de improviso a la sierra de Imeri. Amazonas. Brasil. Agosto de 2009.

Páginas 426/427: Cerca de la frontera de Brasil con Venezuela, donde la selva amazónica cede paso a la sierra de Imeri, la cúspide más alta de Brasil, el Pico da Neblina, se eleva a 2.994 metros. Esta escarpada roca en forma de pirámide domina la jungla, aunque a menudo aparece envuelta de nubes, como lo sugiere su nombre en portugués, neblina. Amazonas. Brasil. Agosto de 2009.

Páginas 428/429: En la meseta del tepuy Kukenán, la erosión del viento y del agua ha esculpido extrañas formas en las viejas rocas. Tepuy es el término pemón que define unas 115 montañas de cimas planas en una región situada a horcajadas sobre el de Venezuela, el sudoeste de Guyana y el norte de Brasil. Este tepuy cubre una superficie de 20,6 kilómetros cuadrados y se eleva a 2.608 metros sobre el nivel del mar. En el fondo, parcialmente oculto por las nubes, el tepuy de Roraima alcanza una altura de 2.723 metros. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Página 430: El salto Ángel es la cascada más alta del mundo: cae 979 metros desde una montaña de cima plana llamada Auyantepui, o montaña del Diablo en la lengua de los indios pemones del lugar. El salto se localiza en la parte central de este tepuy y cae en lo que se conoce como cañón del Diablo, generando una corriente de agua que acaba desembocando en el río Churún. El salto toma su nombre de un piloto especializado en vuelos de riesgo, Jimmie Angel, que sobrevoló la cascada en 1933. Cuatro años después, aterrizó en la meseta de Auyantepui en un avión de cuatro plazas en busca de oro. Incapaz de despegar del terreno pantanoso, Angel, su mujer y dos compañeros cruzaron el tepuy a pie antes de descender por un precipicio casi vertical hasta un lugar seguro. Su ampliamente publicitada odisea de 11 días atrajo la atención por vez primera sobre la existencia del salto. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Página 431: Los zo’é, una tribu de indios aislada en la región septentrional del Amazonas, conceden gran importancia a su higiene. Todos los caminos y senderos de su asentamiento conducen a fuentes; suelen interrumpir sus excursiones, ya sean para cazar, pescar, recolectar o para bañarse en arroyos y riachuelos. Pará. Brasil. Marzo y abril de 2009.

Páginas 432/433: En la región del Alto Xingú, en el estado brasileño de Mato Grosso, un grupo de indios waurá pescan en el lago de Piyulaga cercano a su poblado. La cuenca del Alto Xingú aloja una población con gran diversidad étnica, que cuenta con 2.500 habitantes de 13 poblados que hablan lenguas con raíces diferenciadas del caribe, el tupí y el arawak. Aunque ocupan diferentes territorios y conservan sus propias identidades culturales, coexisten pacíficamente. Mato Grosso. Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

Páginas 434/435: El Pantanal, uno de los humedales más extensos del mundo, que cubre una inmensa superficie del oeste de Brasil y se adentra en Paraguay y Bolivia, es el hábitat de un número estimado en 10 millones de caimanes yacaré (Caiman yacare). Al final de la temporada de sequía, se concentran en pequeños lagos, como puede apreciarse en esta fotografía, en el estado de Porto Alegre, región de Porto Jofre, donde se reúnen entre 5.000 y 8.000 de estos caimánidos. Miden entre 2 y 3 metros y se alimentan de peces y mariscos. Aunque el pantanal hace gala de la mayor población de caimanes de la Tierra, han sido declarados especie amenazada debido a la caza desenfrenada en Paraguay y Bolivia. El Pantanal, Mato Grosso. Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 436/437: La selva amazónica y un afluente del río Negro en la región de São Gabriel da Cachoeira, en el estado brasileño de Amazonas. Brasil. Agosto y septiembre de 2009.

Páginas 438/439: Jaguar (Panthera onca). El jaguar, el mayor félido de América, se encuentra principalmente en el bosque pluvial del Amazonas, así como en el Pantanal y su llanura adyacente, conocida como el Gran Chaco. Los jaguares tienen una longitud de entre 112 y 185 centímetros, con un peso medio del macho de 120 kilogramos (aunque algunos ejemplares del Pantanal llegan a pesar 150 kilogramos). En la familia de los félidos, solo los leones y los tigres tienen un tamaño mayor. El jaguar de la fotografía fue avistado junto al río Tagoariña, región de Porto Jofre. Parque nacional das Águas. El Pantanal, Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

TRIBU DE LOS ZO’É

Páginas 440 a 449

Los zo’é viven en las profundidades del bosque pluvial del estado de Pará, en el norte de Brasil, en una zona que se extiende entre los ríos Erepecuru y Cuminapanema, ambos afluentes septentrionales del Amazonas. Como pertenecen al grupo lingüístico tupí-guaraní, tradicionalmente afincado cerca de la costa del Atlántico, parece probable que los zo’é emigrasen hacia el oeste hace algunos milenios. Unos evangelistas estadounidenses de las misiones Nuevas Tribus contactaron con esta etnia en 1987. En su tentativa de convertir a los indios a su versión del cristianismo, comenzaron por obsequiarles con ropa, machetes y espejos, además de construir la primera pista de aterrizaje de la zona. Sin embargo, en un lapso de tres años, el FUNAI, el órgano del gobierno brasileño responsable de proteger a los pueblos indígenas, expulsó a la misión de Nuevas Tribus de las tierras de los zo’é. Posteriormente, el FUNAI creó el llamado Frente de Protección Etnoambiental del Cuminapanema con el cometido de impedir cualquier invasión nueva del territorio zo’é. En 2009, se otorgó a los zo’é la propiedad de 6.240 kilómetros cuadrados de tierra en forma de reserva protegida. Una franja de tierra de 20 kilómetros de ancho que rodea el perímetro de la reserva, y que solo puede atravesarse con una autorización especial, proporciona una protección adicional. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Páginas 440/441: Algunas especies de aves, monos y tortugas hacen las veces de mascotas de los zo’é. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Página 442: Los zo’é capturan cerdos salvajes muy jóvenes cuando cazan hembras adultas. Estos cerditos se crían como mascotas que también protegen a los habitantes del poblado de los jaguares. Brasil. Marzo y abril de 2009.

Página 443: 1 y 4. Las prácticas cinegéticas de los zo’é varían en función de las estaciones. Estas fotografías fueron realizadas durante la temporada de lluvias en marzo y abril. Como este no es un buen momento para pescar, los zo’é cazan monos, cuya carne es muy apreciada. Después, en junio, comienzan a cazar jabalíes. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

2. Tras un día cazando monos, cada cazador regresa a casa llevando las presas a su familia. Aunque su principal presa durante la temporada de lluvias es el mono, los zo’é siempre están al acecho de otros animales. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

3 y 5. Los zo’é se adentran en la selva para recolectar los frutos púrpura oscuro de la palmera de açaí (Euterpe oleracea). Esta fruta, que se parece al arándano y sabe a chocolate, se seca y se tritura para obtener un polvo muy nutritivo. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

6. Vista desde lo alto, la selva parece impenetrable, pero la realidad a ras de suelo puede ser diferente. Los zo’é, cuya población se cifra entre 250 y 275 personas, viven en unos 10 pequeños poblados conectados por numerosos senderos, que facilitan el acceso entre sus comunidades. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Página 444: 7. Las mujeres utilizan los frutos de la palmera de açaí (Euterpe oleracea) para preparar un delicioso zumo, fundamental para la dieta de los zo’é. La fruta se fermenta en grandes peroles de terracota. Pará, Brasil. Marzo y abril 2009.

8. Para mezclar o preparar sus alimentos, los zo’é utilizan una gran variedad de utensilios, como calabazas, cáscaras de frutos secos y calaveras y huesos de monos. Brasil. Marzo y abril 2009.

9. Mujeres zo’é preparando un mono (u otro animal de caza) a la hora de comer. Cada familia cocina por separado, pero las comidas son también acontecimientos sociales y los zo’é suelen ir de choza en choza, compartiendo la comida de otras familias. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

10. El espectacular Urubu-rei, o rey (Sarcoramphus papa), la especie de buitre de mayor tamaño, con una envergadura de 2 metros, proporciona a los zo’é las blancas plumas de su pecho que ellos utilizan para elaborar los característicos tocados de sus mujeres. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

11. Mujeres zo’é preparando harina de yuca en grandes hornos de cerámica. Esta harina puede mezclarse con jugo de carne o zumo de nueces de Brasil, aunque es más común comerla en forma de pasteles de yuca, conocidos como beiju. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Página 445: 1 y 2. En la selva, los zo’é recogen fibras que tienen numerosos usos, principalmente útiles para tejer hamacas. Estas se utilizan a toda hora, no solo para dormir por la noche, sino también de día, incluso a la hora de las comidas. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

3. Los zo’é tienen aves, monos y tortugas en calidad de mascotas. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

4. Los zo’é son una tribu aislada, desvinculada de otros grupos indígenas y con una lengua que tiene sus raíces a varios cientos de kilómetros al este. Además, son la única tribu conocida que lleva un poturu, nombre de la pieza de madera que les atraviesa el labio inferior y sobresale de él. Se celebra una ceremonia especial cuando las niñas y los niños llegan a la pubertad: tras perforarles la barbilla con un hueso, con frecuencia la tibia afilada de un mono, se les inserta una pieza de madera; esta se sustituye con regularidad por otra un poco más grande hasta colocar un poturu del tamaño adecuado. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

5. Grupo de hombres ataviados con el tocado ceremonial en el poblado de Towari Ypy. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

6. Cada mañana, los indios se adentran en la selva para cazar o pescar. A veces, la excursión solo dura un día; en otras ocasiones, las expediciones se prolongan durante algunos días, en cuyo caso, los cazadores suelen ir acompañados de sus familias. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Página 446: 7, 8, 9 y 10. Los zo’é, una tribu de indios aislada en la región septentrional del Amazonas, conceden gran importancia a su higiene. Todos los caminos y senderos de su asentamiento conducen a fuentes; suelen interrumpir sus excursiones, ya sean para cazar, pescar o recolectar, para bañarse en arroyos y riachuelos. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

11. Cada mañana, los indios se adentran en la selva para cazar o pescar. A veces, la excursión solo dura un día; en otras ocasiones, las expediciones se prolongan durante algunos días, en cuyo caso, los cazadores suelen ir acompañados de sus familias. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

12. Los zo’é viven de la tierra. En la selva, recogen frutos, hojas y plantas medicinales, mientras que cultivan yuca, así como algunas especies de cormos de taro y guindillas, en los alrededores de sus poblados. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Página 447: Las prácticas cinegéticas de los zo’é varían en función de las estaciones. Estas fotografías fueron realizadas durante la temporada de lluvias en marzo y abril. Como este no es un buen momento para pescar, los zo’é cazan monos, cuya carne es muy apreciada. Después, en junio, comienzan a cazar jabalíes. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Páginas 448/449: Incluso después de haberlo alcanzado con un flechazo, un mono puede no caer del árbol, así que el cazador tiene que estar dispuesto a trepar para recoger su presa y, si solo está herida, para rematarla. En esta fotografía, con su arco y flechas siempre listos, el cazador está trepando a toda prisa para perseguir a su presa, un mono, que ya ha saltado a un árbol contiguo. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Páginas 450/451: El Pantanal, uno de los humedales más extensos del mundo, que cubre una inmensa superficie del oeste de Brasil y se adentra en Paraguay y Bolivia, es el hábitat de un número estimado en 10 millones de caimanes yacaré (Caiman yacare). Al final de la temporada de sequía, se concentran en pequeños lagos, como puede apreciarse en esta fotografía, en el estado de Porto Alegre, región de Porto Jofre, donde se reúnen entre 5.000 y 8.000 de estos caimánidos. Miden entre 2 y 3 metros y se alimentan de peces y mariscos. Aunque el pantanal hace gala de tener la mayor población de caimanes de la Tierra, han sido declarados especie amenazada debido a la caza desenfrenada en Paraguay y Bolivia. El Pantanal, Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 452/453: Tepuy de Roraima. Este tepuy, a horcajadas sobre las fronteras del sudeste de Venezuela, Brasil y Guayana tiene una superficie cercana a los 35 kilómetros cuadrados y se eleva a una altura de 2.608 metros. La fotografía muestra su característica más conocida, su supuesta proa, que se adentra en Guayana. Tepuy, término de los indios pemón para ‘montaña’, es actualmente la denominación comúnmente aceptada de un tipo particular de montaña de cima plana que se encuentra en esta región de América del Sur. Con una altura variable de 1.000 a 3.000 metros, la mesa o meseta de tepuyes a menudo tiene un único ecosistema caracterizado por animales y plantas endémicos. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Páginas 454/455: Plantas carnívoras. Drosera Roraima: rocío del sol. En las mesetas de tepuyes, las grandes extensiones rocosas ofrecen duras condiciones para la vida vegetal. Con cambios extremos de temperatura y precipitaciones, solamente las algas, los líquenes y los musgos resistentes sobreviven en superficies rocosas. No obstante, plantas de mayor tamaño pueden crecer en las hendiduras o los agujeros donde pequeñas cantidades de tierra y otros residuos proporcionan un sustrato para las raíces. El pobre suelo de las cimas de los tepuyes incluso ocasiona que algunas especies vegetales capturen y digieran pequeños insectos para complementar su dieta. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Páginas 456/457: Vista desde lo alto, la selva parece impenetrable, pero la realidad a ras de suelo puede ser diferente. Los zo’é, cuya población se cifra entre 250 y 275 personas, viven en unos 10 pequeños poblados conectados por numerosos senderos, que facilitan el acceso entre sus comunidades. Pará. Brasil. Marzo y abril de 2009.

Páginas 458/459: La garça moura o garza mora (Ardea cocoi), con su imponente envergadura de 1,2 metros, es común por todo el Pantanal y a menudo se la encuentra pescando sola en los estuarios costeros y manglares, así como en las orillas de ríos, pantanos y meandros abandonados. En esta foto apreciamos los del río Mata Cachorro. El Pantanal, Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 460/461: Ariranha o nutria gigante (Pteronura brasiliensis). Estas nutrias gigantes, cuyos machos pueden medir 1,6 metros de longitud, viven a lo largo de los ríos con orillas expuestas, donde cavan guaridas para grupos familiares de cinco a nueve integrantes. Excelentes nadadoras, se zambullen en busca de peces, así como de crustáceos, moluscos, culebras y crías de caimán. La gestación tiene una duración de 60 a 70 días, y nacen entre una y cinco crías; las jóvenes nutrias abandonan el grupo tras su primer año de vida. Esta región aloja otras dos especies de nutria: el lobito de río y el tolomuco. El Pantanal, Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 462/463: Es habitual que las mujeres del poblado zo’é de Towari Ypy utilicen el fruto rojo del achiote (Bixa orellana) para colorearse el cuerpo. También se emplea en la cocina. El achiote es un arbusto o árbol pequeño de las regiones tropicales de toda América. Los indios americanos lo usan desde hace mucho tiempo para elaborar pintura para el cuerpo, especialmente para los labios ganándose así el apodo de «árbol de lápiz labial». Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

INDIOS DEL ALTO XINGÚ

Páginas 464 a 469

La cuenca del Alto Xingú, en el estado de Mato Grosso, se sitúa entre la selva ecuatorial del sur de Amazonia y la sabana del centro de Brasil. El río Xingú, que fluye hacia el norte y desemboca en el Amazonas, cerca de Belém, presta su nombre a esta bella región en la que la fauna, la flora y el terreno presentan todas las características de Amazonia, aunque se encuentre a 1.000 kilómetros al sur. La cuenca del Alto Xingú aloja a una población con gran diversidad étnica, con 2.500 habitantes de 13 poblados que hablan lenguas con raíces diferenciadas del caribe, el tupí y el arawak. Aunque ocupan diferentes territorios y conservan sus propias identidades culturales, coexisten pacíficamente. Incluso, lo que resulta aún más insólito, participan en las ceremonias importantes de los demás, como el Kuarup, el Amuricumã, el Takuard y el Jawari, con sus danzas, cantos y discursos rituales.

Por desgracia, esta armonía cultural y ambiental se ve amenazada por el deterioro de las zonas adyacentes al parque nacional del Xingú. La principal preocupación es la polución de los arroyos que atraviesan las plantaciones de soja e introducen sustancias químicas tóxicas en el río Xingú. Esto ya está afectando la pesca de las tribus indias de la región para las que el pescado es el principal alimento de su dieta. De hecho, los hombres de la tribu mehinaku creen que su dieta basada en el pescado explica su pasividad: «No comemos animales de sangre caliente, así que nuestra alimentación es suave y, como consecuencia de ello, nunca nos violentamos».

No menos alarmante, la región del Alto Xingú registra los más altos índices de deforestación de Brasil. Además, la construcción de varias presas hidroeléctricas río Xingú arriba podría diezmar el ecosistema del río y de sus afluentes, socavando toda una cultura que depende de la pureza de sus aguas. Mato Grosso. Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

Página 464: Preparando a una niña para la última fase de la ceremonia de la Amuricumã en el poblado kamayura. Alto Xingú. Mato Grosso, Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

Páginas 465/466: 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7. Todas estas fotografías guardan relación con la ceremonia del Kuarup, que celebra la muerte de los ilustres, principalmente de los familiares de los jefes. Como sucede con la mayoría de las festividades del Alto Xingú, tiene lugar durante varios días en la temporada de sequía (de mayo a octubre). Los meses anteriores al Kuarup se dedican a numerosos rituales preparatorios y a un intenso entrenamiento. Los habitantes del poblado anfitrión preparan una gran cantidad de comida, como pescado ahumado, harina de yuca y pasta de la fruta del piqui, puesto que muchísimos invitados vienen de otras localidades el último día de la ceremonia para presenciar la gran apoteosis de la danza, el canto y la lucha. Alto Xingú. Mato Grosso, Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

Páginas 467/468: 1, 2, 3, 4 y 5. Todas estas fotografías guardan relación con la ceremonia de la Amuricumã. La Amuricumã es una celebración simbólica de mujeres que asumen el poder en el poblado. Según cuenta la leyenda, los hombres abandonaron el poblado para ir a pescar y no regresaron. Desconcertada, una mujer fue en busca de ellos y descubrió que se habían convertido en jabalíes. Frente a esta inquietante noticia, las mujeres del poblado los sustituyeron y se hicieron cargo de los asuntos del pueblo. Así que la ceremonia de la Amuricumã, que celebra esa leyenda, la organizan y dirigen las mujeres. Como en el caso del Kuarup, se prepara comida para los invitados de otros poblados que acuden el último día para presenciar los cantos, las danzas y las luchas de mujeres y participar en ellos. Alto Xingú. Mato Grosso, Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

6. Una jovencita kuikuro se prepara para la ceremonia del Kuarup del día siguiente. Ha permanecido un año aislada dentro de la amplia choza familiar, aprendiendo todo lo que necesitará saber cuando sea una mujer adulta. Quedó recluida inmediatamente después de su primera menstruación y, hasta el momento de la fotografía, se la mantuvo alejada de la luz del día. Aquí la vemos habituando sus ojos a la luz, aunque su cabello aún oculta su rostro; no será sino al día siguiente, después de que acabe la lucha del Kuarup, cuando se dejará ver en público e indicará que está lista para encontrar un marido. Alto Xingú. Mato Grosso, Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

Página 469: Un atleta kamayura se pinta el cuerpo para participar en el último día del Kuarup como invitado del poblado de la tribu waurá. Alto Xingú. Mato Grosso, Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

Páginas 470/471: El arara azul o jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus). Con su envergadura de 95 centímetros, estos deslumbrantes guacamayos pueden ser avistados deslizándose sobre el dosel arbóreo, con la vista alerta a su alimento predilecto, los frutos de las palmeras. Sus plumas son de un intenso azul violáceo, presenta la piel desnuda bajo el pico y pequeñas salpicaduras amarillas alrededor de los ojos. Reserva ecológica de caimanes. El Pantanal, Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 472/473: Las cataratas de Ichun-Prarara, ubicadas en la meseta de Ichun, en el corazón de la selva amazónica de Venezuela, están muy aisladas y son de difícil acceso. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Página 474: Este pico que sobresale de la selva amazónica señala el principio de la Serra do Imeri, parte de las tierras altas de Guyana en la frontera entre Brasil y Venezuela, donde también se encuentra el Pico da Neblina, la montaña más alta de Brasil. Brasil. Agosto y septiembre de 2009.

Página 475: Rodeado por el bosque pluvial amazónico, el río Churún corta un amplio valle junto al Auyantepui. El agua del salto Ángel se precipita en el «cañón del Diablo» y acaba desaguando en el río Churún. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Páginas 476/477: En este retrato en grupo de todos los chamanes kamayura, el hombre tocado con un sombrero de piel de jaguar sentado en el centro es el sacerdote tradicional más importante de toda la región del Xingú. Se llama Takuma Kamayura y es el actual jefe de la tribu kamayura. Solo los chamanes pueden fumar en el Alto Xingú puesto que se considera un acto sagrado que les permite entrar en contacto con las divinidades. Mato Grosso, Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

Páginas 478/479: Vista desde lo alto, la selva parece impenetrable, pero la realidad a ras de suelo puede ser diferente. Los zo’é, cuya población se cifra entre 250 y 275 personas, viven en unos 10 pequeños poblados conectados por numerosos senderos, que facilitan el acceso entre sus comunidades. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Páginas 480/481: La garça branca grande o garza blanca (Ardea alba), que tiene una envergadura de un metro, se siente a sus anchas en los pantanos y ríos del Pantanal. A veces, estas aves se agrupan por centenares. El Pantanal. Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 482/483: El Pantanal, uno de los humedales más extensos del mundo, que cubre una inmensa superficie del oeste de Brasil y se adentra en Paraguay y Bolivia, es el hábitat de un número estimado en 10 millones de caimanes yacaré (Caiman yacare). Miden entre 2 y 3 metros y se alimentan de peces y mariscos. Aunque el pantanal hace gala de tener la mayor población de caimanes de la Tierra, han sido declarados especie amenazada debido a la caza desenfrenada en Paraguay y Bolivia. El Pantanal, Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 484/485: La cueva de Auyan. De la misma manera que Auyantepui significa «montaña del diablo» en la lengua de los indios pemón, la cueva de Auyan es la casa del diablo, un lugar al que se debe entrar con temor y respeto. Está ubicada en Uruyen, al oeste de Auyantepui. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Páginas 486/487: Después de navegar tres días en una canoa por el río Alakan y después por el Carrao, por fin llegamos al río Churún. Reflejando la selva y el Auyantepui en el fondo, sus aguas son negras porque la savia de los árboles se filtra a través del suelo arenoso de la región. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Páginas 488/489: El Pantanal, uno de los humedales más extensos del mundo, que cubren una inmensa superficie del oeste de Brasil y se adentran en Paraguay y Bolivia, es el hábitat de un número estimado en 10 millones de caimanes yacaré (Caiman yacare). Miden entre 2 y 3 metros y se alimentan de peces y mariscos. Aunque el pantanal hace gala de la mayor población de caimanes de la Tierra, han sido declarados especie amenazada debido a la caza descontrolada en Paraguay y Bolivia. El Pantanal, Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 490/491: El río Negro, la mayor corriente de aguas negras del mundo, pierde su nombre en Manaos, cuando confluye con el río Solimões y se convierte en el Amazonas. Desplegado como un abanico, sus fuentes se hallan tanto en Venezuela como en el extremo oeste, en Colombia, donde recibe el agua de los Andes septentrionales. Para los vecinos de Brasil y la mayoría de los geógrafos de todo el mundo, no obstante, el Amazonas no comienza en Manaos, sino más bien en la confluencia de los ríos Marañón y Ucayali en Perú, más de 2.000 kilómetros al oeste. Amazonas, Brasil. Agosto y septiembre de 2009.

Páginas 492/493: La sierra Curicuriari, con el río Negro al fondo, se encuentra al sur de São Gabriel da Cachoeira, en el norte de la región del Amazonas de Brasil. Amazonas. Brasil. Agosto y septiembre de 2009.

Páginas 494/495: Tepuy de Roraima. Este tepuy, a horcajadas sobre las fronteras del sudeste de Venezuela, Brasil y Guayana tiene una superficie cercana a los 35 kilómetros cuadrados y se eleva a una altura de 2.608 metros. Tepuy, término de los indios pemón para ‘montaña’, es actualmente la denominación comúnmente aceptada de un tipo particular de montaña de cima plana que se encuentra en esta región de América del Sur. Con una altura variable de 1.000 a 3.000 metros, la mesa o meseta de tepuyes a menudo tiene un único ecosistema caracterizado por animales y plantas endémicos. Esta fotografía fue realizada mientras bajábamos la pared de 900 metros de altura del tepuy, empresa que tardamos casi dos días en completar. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Páginas 496/497: La ceremonia del Wärime de los indios piaroa en Venezuela simboliza los orígenes del mundo. Describe los tiempos remotos de la raza humana y demuestra cómo, gracias a su fuerza y vitalidad, esta ha sobrevivido hasta la fecha. Esta ceremonia, que se celebra una vez al año, también es un festejo de la cosecha. Este Wärime se celebra en la cuenca del alto Carinagua. Venezuela, en la frontera con Colombia. Noviembre y diciembre de 2006.

Páginas 498/499: En un poblado kamayura durante la ceremonia de la Amuricumã de las mujeres. Alto Xingú. Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

Página 500: Afukaka Kuikuro, el jefe de la tribu kuikuro, con su hija menor. Alto Xingú. Mato Grosso, Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

Página 501: Como en el caso de estos indios kamayuras, los grupos indígenas del Alto Xingú atribuyen su pacifismo a su dieta muy abundante en pescado. Los hombres de la tribu mehinaku lo explican así: «No comemos animales de sangre caliente, así que nuestra alimentación es suave y, como consecuencia de ello, nunca nos violentamos». Mato Grosso, Brasil. Julio, agosto y septiembre de 2005.

LA FAUNA DEL PANTANAL

Páginas 502 a 507

El Pantanal, que toma su nombre del término portugués pântano, es una región que rebosa de vida natural. Uno de los mayores humedales del mundo, se extiende a través del estado brasileño de Mato Grosso del Sur, se adentra en Bolivia y Paraguay y cubre una zona estimada de entre 140.000 y 195.000 kilómetros cuadrados. Debido a que el nivel de sus aguas se eleva y baja en función de las estaciones, los ciclos de vida del Pantanal también experimentan continuos cambios. Durante la temporada de lluvias, la inundación de aproximadamente un 80 % de la zona sustenta una sorprendente diversidad de plantas acuáticas y de especies animales. Su ecosistema acoge unas 1.000 especies de aves, 400 de peces, 300 de mamíferos y 480 tipos diferentes de reptiles.

Entre su fauna menos común se encuentran el ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) y la nutria gigante (Pteronura brasiliensis). Los animales amenazados incluyen el guará guazú (Chrysocyon brachyurus), el perro venadero (Speothos venaticus) y el caimán yacaré (Caiman yacare), así como el jacinto azul (Anodorhynchus hyacinthinus) y el águila coronada (Harpyhaliaetus coronatus). En cambio, determinadas especies medran. El jaguar (Panthera onca) se siente muy a sus anchas en el Pantanal, mientras la anaconda amarilla (Eunectes notaeus), la tortuga de patas rojas (*Chelonoidis carbonaria) y la iguana verde (Iguana iguana) son relativamente comunes. Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Página 502: La biguatinga o el pato aguja americano (Anhinga anhinga) es un ave acuática de gran tamaño con una envergadura de 84 centímetros, así como un largo pico recto y un cuello muy fino que lo convierten en un eficaz pescador. En esta foto, un pato aguja americano acaba de capturar un carnívoro (Astyanax bimaculatus) en el río Cuiabá, cerca de Porto Jofre, en el norte del Pantanal, Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Página 503: 1 y 2. Jaguar (Panthera onca). El jaguar, el mayor félido de América, se encuentra principalmente en el bosque pluvial del Amazonas, así como en el Pantanal y su llanura adyacente conocida como el Gran Chaco. Los jaguares tienen una longitud de entre 112 y 185 centímetros, con un peso medio del macho de 120 kilogramos (aunque algunos ejemplares del Pantanal llegan a pesar 150 kilogramos). En la familia de los félidos, solo los leones y los tigres tienen un tamaño mayor. El jaguar de la fotografía fue avistado junto al río Tagoariña, región de Porto Jofre. Parque nacional Encontro das Águas. Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

3 y 6. Ariranha o nutria gigante (Pteronura brasiliensis). Estas nutrias gigantes, cuyos machos pueden medir 1,6 metros de longitud, viven a lo largo de los ríos con orillas expuestas, donde cavan guaridas para grupos familiares de cinco a nueve integrantes. Excelentes nadadoras, se zambullen en busca de peces, así como de crustáceos, moluscos, culebras y crías de caimán. La gestación tiene una duración de 60 a 70 días, y nacen entre una y cinco crías; las jóvenes nutrias abandonan el grupo tras su primer año de vida. Esta región aloja otras dos especies de nutria: el lobito de río y el tolomuco. El Pantanal. Mato Grosso. Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

4. El cervo do Pantanal o ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus) mide entre 1,53 y 1,95 metros de longitud y, en el caso de los machos, puede alcanzar un peso de 150 kilogramos. Sus principales depredadores son el jaguar (Panthera onca) y la anaconda (Eunectes murinus). Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

5 y 7. La capibara o carpincho (Hydrochoerus hydrochoeris), el roedor más grande del mundo, es un mamífero semiacuático que vive en grupos de hasta 40 animales. Tiene una longitud de entre 100 y 130 centímetros y puede pesar cerca de 80 kilogramos. Se la caza por su carne. Parque nacional Encontro das Águas. El Pantanal. Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

8. Tamanduá-bandeira u oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla). Este animal de extraño aspecto ha evolucionado para adecuarse a su dieta de hormigas y termitas, con unas potentes y fieras garras en sus extremidades anteriores diseñadas para rasgar los nidos de los insectos. Carece de dientes, pero su larga y pegajosa lengua se desliza en las galerías para capturar a sus presas, que después deglute enteras. Un agudo sentido del olfato compensa su deficiente vista. El oso hormiguero puede medir entre 1,2 y 2 metros, y su cola plumosa suma 75 centímetros más. Refugio ecológico de caimanes. Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Página 504: 9. La garça moura o garza mora (Ardea cocoi), con su imponente envergadura de 1,2 metros, es común por todo el Pantanal y a menudo se la encuentra pescando sola en los estuarios costeros y manglares, así como en las orillas de ríos, pantanos y meandros abandonados. Parque nacional Encontro das Águas. El Pantanal. Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

10. La biguatinga o el pato aguja americano (Anhinga anhinga) es un ave acuática de gran tamaño con una envergadura de 84 centímetros, así como un largo pico recto y un cuello muy fino que lo convierten en un eficaz pescador. Parque nacional Encontro das Águas. El Pantanal. Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

11. La garça-real o garcilla peinada (Pilherodius pileatus) es un ave acuática de tamaño medio que rara vez se avista en compañía de otras garzas. Parque nacional Encontro das Águas. El Pantanal. Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

12. La garça branca o garza blanca (Ardea alba), que tiene una envergadura de un metro, se siente a sus anchas en los pantanos y ríos del Pantanal. A veces, estas aves se agrupan por centenares. El Pantanal. Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

13. La anhuma o el aruco (Chauna torquata) —la mayor de las dos aves de esta fotografía— parece un cruce de oca con faisán. Con sus 1,7 metros de envergadura, crea una impresionante visión aérea. Además, puede nadar gracias a unas patas parcialmente palmeadas, aunque prefiere moverse por el suelo. Los espolones óseos de sus alas le brindan protección contra los animados rivales y otros enemigos. La otra ave que aparece en esta fotografía es el quero-quero o tero (Vanellus chilensis). Parque nacional Encontro das Águas. El Pantanal. Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

14. La marreca-cabocla o el suiriri piquirrojo (Dendrocygna autumnalis) es un pato de tamaño medio. Se localiza principalmente en los humedales y se alimenta de hojas, semillas, gusanos y crustáceos. Fazenda Rio Negro. Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

15. Mutum de penacho o muitús (Crax fasciolata). Entre las aves más llamativas del Pantanal, los muitús machos son blancos con el vientre negro (como se aprecia en esta fotografía), mientras las hembras tienen el dorso listado y el vientre de color crema. Aunque pueden volar, prefieren buscar semillas, fruta, insectos y ranas por el suelo; pasan la noche ocultos en los árboles para estar seguros. Parque ecológico de Baia Bonita. Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

16. El soco-boi-escuro u hocó oscuro (Tigrisoma lineatum) es un ave de tamaño medio caracterizada por su insólita habilidad para alargar el cuello, en tal medida que sería más adecuado llamarlo garza jirafa. Parque nacional Encontro das Águas. El Pantanal. Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Página 505: 1. Arara azul o jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus). Con su envergadura de 95 centímetros, estos deslumbrantes guacamayos pueden ser avistados deslizándose sobre el dosel arbóreo, con la vista alerta a su alimento predilecto, los frutos de las palmeras. Sus plumas son de un intenso azul violáceo, presentan la piel desnuda bajo el pico y pequeñas salpicaduras amarillas alrededor de los ojos. Reserva ecológica de caimanes. Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

2 y 4. El arara vermelha o guacamayo rojo (Ara chloropterus) cuenta con un poderoso pico, perfecto para triturar semillas y frutos. Estos guacamayos, que miden hasta 90 centímetros, colorean el cielo del Pantanal. Se sabe que se emparejan para toda la vida y también son famosos por su belleza y estridente llamado. Parque Buraco das Araras. Mato Grosso del Sur. Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

3. El tuiuiú o jabirú (Jabiru mycteria) es el ave más grande del Pantanal, con 1,4 metros de longitud. Durante la temporada de lluvias, se los suele avistar solos o en parejas, pero se reúnen en grandes bandadas alrededor de los pantanos y ciénagas durante la época de sequía. Parque nacional Encontro das Águas. El Pantanal. Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

5. El soco-boi-escuro u hocó oscuro (Tigrisoma lineatum) es un ave de tamaño medio caracterizada por su insólita habilidad para alargar el cuello, en tal medida que sería más adecuado llamarlo garza jirafa. Parque nacional Encontro das Águas. El Pantanal. Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

6. La garça branca o garza blanca (Ardea alba), que tiene una envergadura de un metro, se siente a sus anchas en los pantanos y ríos del Pantanal. A veces, estas aves se agrupan por centenares. El Pantanal. Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

7. Gavião caramujeiro o caracolero común (Rostrhamus sociabilis). Estas aves de tamaño medio cuentan con delgados picos curvos, bien adaptados para comer caracoles. Son muy comunes en el Pantanal y a menudo se reúnen en grandes bandadas. Fazenda São Luis, Río Mata Cachorro. Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

8. Curicaca o bandurria (Theristicus caudatus). Esta ave de gran tamaño vive en el Pantanal, pero evita las zonas más húmedas. Cuando se reúnen en grandes bandadas, emiten un ruido extraordinario durante períodos enojosamente largos. Parque Buraco das Araras. Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Página 506: 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15 y 16. El Pantanal, uno de los humedales más extensos del mundo, que cubre una inmensa zona del oeste de Brasil y se adentra en Paraguay y Bolivia, es el hábitat de un número estimado en 10 millones de caimanes yacaré (Caiman yacare). Al final de la temporada de sequía, se concentran en pequeños lagos, como puede apreciarse en esta fotografía, en el estado de Porto Alegre, región de Porto Jofre, donde se reúnen entre 5.000 y 8.000 de estos caimánidos. Miden entre 2 y 3 metros y se alimentan de peces y mariscos. Aunque el pantanal hace gala de tener la mayor población de caimanes de la Tierra, han sido declarados especie amenazada debido a la caza descontrolada en Paraguay y Bolivia. El Pantanal, Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Página 507: La biguatinga o el pato aguja americano (Anhinga anhinga) es un ave acuática de gran tamaño con una envergadura de 84 centímetros, así como un largo pico recto y un cuello muy fino que lo convierten en un eficaz pescador. En esta foto, un pato aguja americano acaba de capturar un canivete (Astyanax bimaculatus) en el río Cuiabá, cerca de Porto Jofre (norte del Pantanal). El Pantanal, Mato Grosso, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 508/509: Los zo’é son una tribu aislada, desvinculada de otros grupos indígenas y con una lengua que tiene sus raíces a varios cientos de kilómetros al este. Además, son la única tribu conocida que lleva un poturu, nombre de la pieza de madera que les atraviesa el labio inferior y sobresale de él. Se celebra una ceremonia especial cuando las niñas y los niños llegan a la pubertad: tras perforarles la barbilla con un hueso, con frecuencia la tibia afilada de un mono, se les inserta una pieza de madera; esta se sustituye con regularidad por otra un poco más grande hasta colocar un poturu del tamaño adecuado. Pará, Brasil. Marzo y abril de 2009.

Páginas 510/511: Mutum de penacho o muitús (Crax fasciolata). Entre las aves más llamativas del Pantanal, los muitús machos son blancos con el vientre negro (como se aprecia en esta fotografía), mientras las hembras tienen el dorso listado y el vientre de color crema. Aunque pueden volar, prefieren buscar semillas, fruta, insectos y ranas por el suelo; pasan la noche ocultos en los árboles para estar seguros. Parque ecológico de Baia Bonita. Mato Grosso del Sur, Brasil. Septiembre y octubre de 2011.

Páginas 512/513: Con una longitud aproximada de 2.400 kilómetros, el río Yuruá es uno de los afluentes más largos del Amazonas. Nace en las tierras altas de Ucalayi (Perú) y es navegable durante 1.800 kilómetros, antes de confluir con el río Solimões. Sin embargo, en cuanto se adentra en las llanas y arboladas tierras bajas, conocidas como depresión amazónica, al oeste de Manaos, serpentea como una lombriz, curvándose a izquierda y derecha para apenas avanzar un kilómetro. Incluso navegando río abajo, cualquier patrón de barco necesita armarse de una inmensa paciencia. Amazonas, Brasil. Agosto y septiembre de 2009.

Páginas 514/515: En ocasiones las mesas de tepuyes parecen jardines bien cultivados. Tepuy es el término pemón para ‘montaña’ y define un tipo de montaña de cima plana situada en una región a horcajadas sobre el sudeste de Venezuela, el sudoeste de Guayana y el norte de Brasil. Vista de la cima del tepuy de Roraima, la Orecthante sceptrum (familia de las xyridáceas) es una planta común de las mesetas de tepuyes. Venezuela. Noviembre y diciembre de 2006.

Páginas 516/517: Las Anavilhanas, como se denominan unas 350 islas forestadas del río Negro de Brasil, forman el mayor archipiélago interior del mundo. Cubren 1.000 kilómetros cuadrados de la Amazonia, comenzando 80 kilómetros al noroeste de Manaos y extendiéndose unos 400 kilómetros río Negro arriba hasta Barcelos. Su formación se remonta a la última Edad del Hielo, cuando los cambios en las corrientes de los ríos que desembocaban en el río Negro produjeron acumulaciones de sedimentos que, con el paso del tiempo, dieron lugar a bancos de arena e islas. Puesto que los niveles del agua cambian con las estaciones tanto como hasta 20 metros, las Anavilhanas mismas están en constante evolución, con canales, bancos de arena y lagunas que aparecen durante la temporada de sequía y algunos islotes que desaparecen con la subida de las aguas, aunque muchas de las islas de mayor tamaño son parcelas de bosque pluvial independientes. Amazonas. Brasil. Mayo de 2009.

BIOGRAFÍA

1944: Sebastião Ribeiro Salgado, nacido el 8 de febrero de 1944 en Aimorés (Minas Gerais, Brasil), fue el único varón de una familia con ocho hijos.

1963-1967: Salgado estudia Economía en la Universidad Federal de Espíritu Santo, Vitória (Espíritu Santo, Brasil). Se casa con Lélia Deluiz Wanick el 16 de diciembre de 1967.

1968-1969: Estudia un máster en Economía en la Universidad de São Paulo (Brasil). Trabaja como economista en el Departamento de Finanzas del Gobierno de la ciudad de São Paulo.

1969-1971: La pareja se traslada a Francia. Salgado estudia en la École Nationale de la Statistique et de l’Administration Économique (París). Salgado prepara la primera parte de su doctorado en Economía en la Universidad de París.

1971-1973: Trabaja como economista para la International Coffee Organization (Londres).

1973-1974: Tras su regreso a París, Salgado decide emprender su carrera de fotógrafo, trabajando primero por su cuenta y después incorporándose a la agencia de periodismo fotográfico Sigma. En febrero de 1974, nace Juliano, el primer hijo de Lélia y Sebastião.

1975-1979: Salgado entra en la agencia fotográfica Gamma. Durante estos años, trabaja en diversos temas:

  • La investigación de las condiciones de vida de los campesinos y la resistencia cultural de los indígenas y sus descendientes en América Latina. El conjunto de estos datos, que fueron recogidos a lo largo del año 1984 en países comprendidos entre México y Brasil, aparece en el libro Autres Amériques.
  • Una investigación encargada por el consejo municipal sobre los problemas de la vivienda y las condiciones de vida de los residentes de las «4000 Habitations», un gran proyecto de viviendas de protección oficial en La Courneuve, un suburbio de París; esta investigación se materializa en una exposición que revela estos problemas.
  • Una indagación fotográfica sobre la integración de los inmigrantes en la sociedad europea; investigación que se lleva a cabo principalmente en Francia, los Países Bajos, Alemania, Portugal e Italia.

1979: Salgado se incorpora a la agencia Magnum. En agosto de ese mismo año, nace Rodrigo, el segundo hijo de Lélia y Sebastião, con síndrome de Down.

1982: Salgado obtiene el Premio W. Eugene Smith de fotografía humanística, que le permite continuar su trabajo sobre los campesinos latinoamericanos. También le otorga un premio el Ministerio de Cultura de Francia para ayudarle a completar este mismo proyecto.

1984: Salgado recibe el Prix de la Ville de Paris y de Kodak, por la publicación de su primer libro de fotografía sobre América Latina, Autres Amériques.

1984-1985: Registra los devastadores efectos de la sequía en la región del Sahel (África), trabajando con el grupo de ayuda humanitaria Médicos Sin Fronteras; estos datos dan lugar a un nuevo libro, Sahel, L’Homme en détresse.

1985: Premio World Press Photo (Países Bajos) y Premio Oskar Barnack (Alemania Federal), por su trabajo en el Sahel.

1986: A raíz de la publicación de su trabajo en América Latina y el Sahel, Salgado recibe algunos premios, como el Premio Iberoamericano de Fotografía (España); Premio al fotoperiodista del año, de The International Center of Photography, EE. UU.; Prix du Livre, por Sahel, El Fin del Camino, en el Festival Internacional de Arles (Francia); dos premios, el Grand Prix y el Prix du Public, por la exposición Autres Amériques en el «Mes de la Fotografía», París Audiovisuel (Francia).

1986-1992: Proyecto de un documental sobre el final de la manufactura en serie, llevado a cabo en 26 países. Esta obra conjunta aparece en el libro Workers, An Archaeology of the Industrial Era (1995).

1987: Premio fotógrafo del año, American Society of Magazine Photography (EE. UU.). Premio fotógrafo del año, Maine Photography Workshops (EE. UU.). Premio Olivier Rebbot, del Overseas Press Club, EE. UU. Journalistenpreis Entwicklungspolitik, Gobierno de Alemania Federal. Prix Villa Médicis, Ministerio de Asuntos Exteriores (Francia).

1988: Premio Erich Salomon (Alemania Federal). Premio de Fotografía Rey de España (España). Premio al fotoperiodista del año, International Center of Photography (EE. UU.). Galardón de Oro, Art Directors Club (EE. UU.).

1989: Premio Erna y Victor Hasselblad, por su trayectoria (Suecia). Medalla Josef Sudek al Mérito Artístico (Checoslovaquia).

1990: Galardón de Maine Photographic Workshops al mejor libro de fotografía por An Uncertain Grace (EE. UU.). Galardón Visa d’Or, Festival Internacional de Fotoperiodismo de Perpiñán (Francia).

1991: Galardón de la Commonwealth a los medios masivos de comunicación (EE. UU.). Grand Prix de la Ville de Paris (Francia). Galardón de Oro, Art Directors Club (EE. UU.).

1992: Miembro Extranjero Honorario de la American Academy of Arts and Sciences (Massachusetts, EE. UU.). Premio Oskar Barnack (Alemania). Galardón del Art Directors Club (Alemania).

1993: Premio al mejor libro de fotografía del año por Trabajadores, Festival Internacional de Arles (Francia). Trophée Match d’Or, por toda su trayectoria (Francia). Galardón de fotoperiodismo Harry Chapin Media de World Hunger Year por el libro Trabajadores (EE. UU.).

1994: Salgado deja la agencia Magnum. Juntos, Lélia Wanick Salgado y él fundan Amazonas images, una agencia con sede en París para encargarse exclusivamente de su trabajo. Premio a la publicación por el libro Trabajadores, International Center of Photography (EE. UU.). Medalla Conmemorativa y Miembro Honorario, la Royal Photographic Society de Gran Bretaña (Reino Unido). Premio al fotógrafo profesional del año, PMDA (Photographic Manufacturers and Distributors Association) (EE. UU.). Grand Prix National, Ministerio de Cultura y Países Francoparlantes (Francia). Galardón de Excelencia y Galardón de Plata, Society of Newspaper Design (EE. UU.).

1994-1999: Salgado trabaja en un nuevo proyecto de larga duración que se centra en el tema de las «Migraciones humanas en todo el mundo». Este comprende 36 investigaciones fotográficas distintas sobre las migraciones masivas de las gentes, sean estas emigrantes, refugiados o desplazadas, y se tradujo en el libro Éxodos.

1996: Mención de Excelencia, Overseas Press Club of America (EE. UU.).

1997: Premio Nacional de Fotografía, Ministerio de Cultura (Funarte, Brasil). Prêmio A Luta pela Terra, Personalidade da reforma agrária, Movimento de Campesinos Sin Tierra (Brasil).

1998: Premio Alfred Eisenstaedt «Life Legend», revista Life (EE. UU.). Premio Jabuti, por el libro Terra (Brasil). Premio Príncipe de Asturias de las Artes (España).

1999: Premio UNESCO, sector de Cultura (Brasil).

2000: Medalla de la Presidenza della Repubblica Italiana, Pio Manzù International Research Center (Italia).

2001: Salgado lleva a cabo una serie de reportajes sobre la campaña de erradicación mundial de la poliomielitis impulsada por UNICEF y la OMS (Organización Mundial de la Salud). Doctor honoris causa, Universidad de Évora (Évora, Portugal). Doctor honoris causa en Bellas Artes, Universidad New School (Nueva York, EE. UU.).

Doctor honoris causa en Bellas Artes, The Art Institute de Boston en la Universidad Lesley (Boston, EE. UU.). Prêmio Muriqui 2000, Conselho Nacional da Reserva da Biosfera da Mata Atlântica (Brasil). Embajador de buena voluntad de UNICEF.

2002: Doctor honoris causa en Literatura, Universidad de Nottingham (Nottingham, Reino Unido).

2003: Edición de 2003 del Galardón internacional de la Photographic Society de Japón (Tokio, Japón).

2004: Comendador da Ordem de Rio Branco (Brasil).

2004-2011: Un proyecto de ocho años llamado Génesis que comprende fotografías de paisajes, vida silvestre y asentamientos humanos en blanco y negro; aspira a retratar los aspectos vírgenes de la naturaleza y los seres humanos.

2005: Galardón de Oro por la fotografía, The National Arts Club, New York (EE. UU.).

2007: Premio Michael Horbach Stiftung (Alemania).

2008: Premio Faz Diferença, O Globo, Río de Janeiro (Brasil).

2009: Premio Dom Luis Gonzaga Fernandes, Government del estado de Espírito Santo (Brasil).

2010: Premio Excellence in the reporting of social issues, American Sociological Association (EE. UU.). Premio Lifetime Achievement in Nature Photography, North American Nature Photography Association (EE. UU.). Premio Save the Children International, Madrid (España). Galardón de Oro, Premio Al-Thani por la Fotografía, Doha (Qatar).

2011: Premio PSA International Understanding through Photography, Photographic Society of America (EE. UU.).

2012: Premio e, instituto e, UNESCO Brasil y Municipalidad de Río (Brasil). Premio Personalidade Ambiental, WWF (Brasil).

LIBROS

Autres Amériques, publicado por Éditions Contrejour, Francia, 1986, y por: Other Americas, Pantheon Books, EE. UU., 1986. Otras Américas, Ediciones ELR, España, 1986. Outras Américas, Companhia das Letras, Brasil, 1999.

Sahel, L’Homme en détresse, Prisma Presse y Centre National de la Photographie, para Médicos Sin Fronteras, Francia, 1986. Sahel, El Fin del Camino, Comunidad de Madrid, para Médicos Sin Fronteras, España, 1988. Sahel, The End of the Road, University of California Press, EE. UU., 2004.

Les Cheminots, Comité Central d’Entreprise de la SNCF, Francia, 1989.

An Uncertain Grace, publicado por Aperture, EE. UU., 1990, y por: An Uncertain Grace, Thames & Hudson, Reino Unido, 1990. An Uncertain Grace, SGM, Sygma Union, Japón, 1990. Une certaine grâce, Nathan, Francia, 1990. Um Incerto Estado de Graça, Editorial Caminho, Portugal, 1995. Un incerto stato di grazia, Contrasto, Italia, 2002.

The Best Photos/As Melhores Fotos, Sebastião Salgado, Boccato Editores, Brasil, 1992.

Photo Poche Sebastião Salgado, n.º 55, Centre National de la Photographie, Francia, 1993. FotoNote Sebastião Salgado, n.º 02, Contrasto, Italia, 2004. Photofile Sebastião Salgado, Thames & Hudson, Inglaterra y EE. UU., 2006. Photo Pocket Sebastião Salgado, Edition Braus, Alemania, 2006. Photo Poche Sebastião Salgado, Lunwerg Editores, España, 2006. Photo Poche Sebastião Salgado, Cosac Naify, Brasil, 2011.

Workers, publicado por Aperture, EE. UU., 1993, y por: Workers, Phaidon, Reino Unido, 1993. La Main de l’homme, Éditions de La Martinière, Francia, 1993. Trabalho, Editorial Caminho, Portugal, 1993. Trabajadores, Lunwerg Editores, España, 1993. Arbeiter, Zweitausendeins, Alemania, 1993. Workers, Iwanami Shoten, Japón, 1993. La mano dell’uomo, Contrasto, Italia, 1994. Trabalhadores, Companhia das Letras, Brasil, 1996.

Terra, editado por Lélia Wanick Salgado y publicado por: Éditions de La Martinière, Francia, 1997. Editorial Caminho, Portugal, 1997. Zweitausendeins, Alemania, 1997. Contrasto, Italia, 1997. Phaidon, Reino Unido, 1997. Companhia das Letras, Brasil, 1997. Alfaguara, España, 1997.

Um Fotógrafo em Abril, Editorial Caminho, Portugal, 1999.

Serra Pelada, Photo Poche Societé, Éditions Nathan, Francia, 1999.

Éxodos, editado por Amazonas images y publicado por: Exodes, Éditions de La Martinière, Francia, 2000. Êxodos, Ed. Caminho, Portugal, 2000. Migranten, Zweitausendeins, Alemania, 2000. In cammino, Contrasto / Leonardo Arte, Italia, 2000. Migrations, Aperture, EE. UU., 2000. Êxodos, Companhia das Letras, Brasil, 2000. Éxodos, Fundación Retevisión, España, 2000.

Retratos, editado por Amazonas images y publicado por: Les Enfants de l’exode, Éditions de La Martinière, Francia, 2000. Retratos de Crianças do Êxodo, Editorial Caminho, Portugal, 2000. Kinder, Zweitausendeins, Alemania, 2000. Ritratti, Contrasto/Leonardo Arte, Italia, 2000. The Children, Aperture, EE. UU., 2000. Retratos de Crianças do Êxodo, Companhia das Letras, Brasil, 2000. Retratos, Fundación Retevisión, España, 2000.

Malpensa, La città del volo, SEA Aeroporti di Milano, Italia, 2000.

Salgado, Parma, Contrasto, Italia, 2002.

The End of Polio, publicado por Bulfinch, EE. UU., 2003, y por: La fine della polio, Contrasto, Italia, 2003. O Fim da Pólio, Companhia das Letras, Brasil, 2003. O Fim da Pólio, Editorial Caminho, Portugal, 2003. L’Éradication de la polio, Le Seuil/Turner & Turner, Francia, 2003.

L’Homme et l’eau, Éditions Terre Bleue, Francia, 2005.

The Cradle of Inequality, UNESCO, Brasil, 2005.

Africa, TASCHEN (internacional), 2007.

Les Voies du bonheur, Éditions de La Martinière, Francia, 2010.

PRINCIPALES EXPOSICIONES

Sahel, L’Homme en détresse. Palais de Tokyo (París, Francia, 1986). Festival International d’Arles (Francia, 1986). Musée de l’Elysée (Lausana, Suiza, 1987). Museo de Arte de São Paulo (Brasil, 1988). Galería Nacional de Arte (Beijing, China, 1989).

Other Americas. Museo de Arte Contemporáneo (Madrid, España, 1986). Maison de l’Amérique Latine (París, Francia, 1986). Musée de l’Elysée (Lausana, Suiza, 1987). Arts Museum of Tornio (Oulu, Finlandia, 1988). Museo Mishkan Le’Omanut (Israel, 1988). Museo Voor Land in Volkenkunde (Róterdam, Países Bajos, 1988). Fundação Nacional da Arte (Río de Janeiro, Brasil, 1988). Palacio de la Juventud (Shanghái, China, 1989). Museum für Fotografie (Braunschweig, Alemania, 1991). Rencontres Internationales d’Arles (Francia, 1991). Hessenhuis (Amberes, Bélgica, 1996). Art Gallery, Inter-American Development Bank, Woodrow Wilson Center (Washington D.C., EE. UU., 1998). De Beyerd, Centro de Arte Contemporáneo (Breda, Países Bajos, 2002). Biblioteca Real (Copenhague, Dinamarca, 2007).

Retrospective. Hasselblad Center (Gotemburgo, Suecia, 1989). Bienal de Cuba (La Habana, Cuba, 1989). Kunsthalle (Düsseldorf, Alemania Federal, 1990). Photographer’s Gallery (Londres, Inglaterra, Reino Unido, 1990). Royal Albert Memorial Museum (Exeter, Inglaterra, Reino Unido, 1991). Glasgow Arts Centre (Escocia, Reino Unido, 1992). Museo Nacional de Arte Moderno (Tokio, Japón, 1993). L’Espace Photographique (París, Francia, 1996).

An Uncertain Grace. Modern Art Museum (San Francisco, California, EE. UU., 1990). International Center of Photography (Nueva York, EE. UU., 1991). Museum of Photographic Arts (San Diego, California, EE. UU., 1991). Corcoran Gallery (Washington D.C., EE. UU., 1992). Städtisches Museum (Schleswig, Alemania, 1996). Casa de las Ciencias (La Coruña, España, 1999).

Workers. Philadelphia Museum of Art (Filadelfia, Pensilvania, EE. UU., 1993). Palais de Tokyo (París, Francia, 1993). Centro Cultural de Belém (Lisboa, Portugal, 1993). Biblioteca Nacional (Madrid, España, 1993). Galería Nacional (Bratislava, Eslovaquia, 1993). Royal Festival Hall (Londres, Inglaterra, Reino Unido, 1993). Palazzo delle Esposizioni (Roma, Italia, 1994). Musée de l’Elysée (Lausana, Suiza, 1994). Museu de Arte Moderna, MAM (Río de Janeiro, Brasil, 1994). Museu de Arte de São Paulo, MASP (Brasil, 1994). Museu Metropolitano de Arte de Curitiba (Brasil, 1994). Museo de Arte Bunkamura (Tokio, Japón, 1994). Nederlands Foto Instituut (Róterdam, Países Bajos, 1994). Dallas Museum of Art (Dallas, Texas, EE. UU., 1994). Palazzo Affari ai Giureconsulti (Milán, Italia, 1994). Kulturhuset (Estocolmo, Suecia, 1995). International Center of Photography (Nueva York, EE. UU., 1995). The Royal Photographic Society (Bath, Inglaterra, Reino Unido, 1995). Museo Municipal de Arte de Onomichi (Hiroshima, Japón, 1995). Art Gallery de Nueva Gales del Sur (Sídney, Australia, 1995). Basilica Palladiana (Vicenza, Italia, 1995). Palais de Beitaddine (Chouf, Líbano, 1995). The John & Mable Ringling Museum of Art (Sarasota, Florida, EE. UU., 1995). George Eastman House (Rochester, Nueva York, EE. UU., 1995). Honolulu Academy of Arts (Hawái, EE. UU., 1996). Deichtorhallen (Hamburgo, Alemania, 1996). Museo de Bellas Artes (Caracas, Venezuela, 1997). Grand-Hornu Images (Hornu, Bélgica, 1997). Kornhaus (Berna, Suiza, 1999). Norsk Industriarbeider Museum (Rjukan, Noruega, 2000). En un tren que recorre todo el país (República Checa, 2005). Biblioteca Real (Copenhague, Dinamarca, 2007). Austin Museum of Art (Austin, Texas, EE. UU., 2008/2009). Arsenal (Metz, Francia, 2012).

Migrations. George Eastman House (Rochester, Nueva York, EE. UU., 2000). Maison Européenne de la Photographie (París, Francia, 2000). Sesc Pompéia (São Paulo, Brasil, 2000). Parque das Nações, Pavilhão de Portugal (Lisboa, Portugal, 2000). Planetário-Museu do Universo e Instituto Moreira Salles (Rio de Janeiro, Brasil, 2000). Scuderie Papali al Quirinale (Roma, Italia, 2000). Usina do Gasômetro (Porto Alegre, Brasil, 2000). Círculo de Bellas Artes (Madrid, España, 2000). Museo de Arte de la Ciudad de Helsinki (Helsinki, Finlandia, 2001). La Pedrera (Barcelona, España, 2001). International Center of Photography (Nueva York, EE. UU., 2001). City Art Centre (Edimburgo, Escocia, Reino Unido, 2001). Deutsches Historisches Museum (Berlín, Alemania, 2001). Kornhaus (Berna, Suiza, 2002). Berkeley Art Museum (Berkeley, California, EE. UU., 2002). Norsk Industriarbeider Museum (Rjukan, Noruega, 2002). Bunkamura (Tokio, Japón, 2002). Barbican Gallery (Londres, Inglaterra, Reino Unido, 2003). Museo de Arte Asiático de Fukuoka (Fukuoka, Japón, 2003). Chicago Cultural Center/Harold Washington Library Center (Chicago, Illinois, EE. UU., 2003). Museo Ludwig (Budapest, Hungría, 2004). South Texas Institute for the Arts (Texas, EE. UU., 2004). Fotomuseo (Bogotá, Colombia, 2004).

Africa. Sala del BBVA, PhotoEspaña (Madrid, España, 2007). Museo Metropolitano de Arte de Tokio (Tokio, Japón, 2009). Galería de Arte Aram (Goyang, Gyeonggi, Corea del Sur, 2010). Aldea Cultural Katara (Doha, Qatar, 2010).

FILMOGRAFÍA

1989: Serie: Contacts. Sebastião Salgado, 13 minutos. CNP / La Sept/Riff Productions. Director: Sylvain Roumette. Francia.

1990: Sebastião Salgado: entretien avec Frank Horvat. Serie: La Vidéothèque des Photographes. Paris Audiovisuel. Director: Bruno Timpier. Francia.

1993: Sebastião Salgado: Looking Back at You. 51 minutos. Serie: Omnibus. BBC. Director: Andrew Snell. Reino Unido.

1998: Serie: L’Aventure photographique. Sebastião Salgado, 26 minutos. Rosebud Productions. Director: Philippe Azoulay. Francia.

1998: Serie: Les 100 photos du siècle. Sebastião Salgado, 6 minutos. Capa Production / Arte. Director Marie-Monique Robin. Francia.

1999: Serie: Visionen zum Millennium. Sebastião Salgado, 13 minutos. DoRo Produktion/Arte/ORF. Director: Thomas Bogensberger. Austria.

2000: Exodes. Serie de 30 filmes de 3 minutos de metraje cada uno. Riff Productions/Canal+/Amazonas images/Sogecable. Director: Alain Taïeb. Francia.

2001: The Spectre of Hope. Documental. Minerva Picture Company. Director: Paul Carlin. Reino Unido.